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Los personajes del tío Ful: Fernando Jaime Salcedo, solo en la cuarentena

Los personajes del tío Ful: Fernando Jaime Salcedo, solo en la cuarentena

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Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza | 02/05/2020 A A
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Los personajes del tío Ful: Fernando Jaime Salcedo, solo en la cuarentena
Personajes Trabajó duro con su empresa de camiones y ya jubilado quiso regresar a casa, a su pueblo, y lo hizo. No le asusta la cuarentena, tiene salida para todo y humor para más
«Fernando Jaime Salcedo Sánchez, para servir a dios y a usté y si tiene un duro que me lo de», dice este paisano de 77 años cuando le preguntan «pero tú, Jaimito, ¿cómo te llamas?».

Y es que para todos sus vecinos Fernando Jaime siempre fue Ito el de Mael, de chaval, y Jaimito después. Uno de esos personajes que si no existieran habría que fabricarlo o darles una subvención, por el buen rollo que crean a su alrededor y, sobre todo, por su bondad. Y por las numerosas anécdotas que protagoniza cada día con tal de arrancar una sonrisa.

Salcedo trabajó duro con su empresa de camiones, movimiento de tierras, etc, radicada en La Robla. Fue un duro golpe la muerte de su hermano Abdón pero siguió adelante, mirando para las dos familias. Como a tantos otros le golpeó la crisis —«en tres años me dejaron sin nada»— pero jamás torció el gesto y volvió a encauzar el trabajo. Ya jubilado pensó en regresar a casa, a su pueblo, a las gentes de su infancia y sus recuerdos y arregló la casa paterna, con la memoria de su padre Mael, el de la tienda, un inolvidable.

Se confiesa feliz en el pueblo y eso está por encima también de la crisis del Covid 19. Vive solo pero, como siempre hace, con una frase explica que ni se aburre, ni tiene miedo. «Mira, cuando no hay nada que hacer... siempre surge algo que hacer».

Y su algo que hacer habla de cómo es él. «Primero interesarme por los nietos, que son lo mejor, después por los tres hijos, que una trabaja en una residencia de ancianos; otro con un camión, y el tercero, que es veterinario, le pilló en el extranjero. Todos bien. Y las horas de gimnasio... picando la leña».

Y a continuación llega su ruta solidaria. Llamar a los amigos, sobre todo a los enfermos, y dar de comer a los mastines, «once, más una recién parida...».
- Son tuyos.
- No, pero son mastines y me encantan los perros, verlos comer.

Lo que le encanta es ayudar, perros, personas, lo que sea.
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