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Los personajes del tío Ful: Delfín, el del Valle de Sabero

Los personajes del tío Ful: Delfín, el del Valle de Sabero

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Fulgencio Fernández | 29/08/2020 A A
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Los personajes del tío Ful: Delfín, el del Valle de Sabero
Personajes 95 años y lo fue todo en el Valle de Sabero: Minero, repartidor del vale de carbón, con cantina en tres sitios a la vez, tuvo fábricas de gaseosa y lejía... trabajador
Con Delfín Merino (Sahelices de Sabero, 1925) la pregunta, más bien su respuesta, tiene mucho más sentido que con nadie.

- ¿En qué has trabajado?
- En mi caso es mucho más fácil decir en qué no he trabajado porque he hecho de casi todo en esta vida.

Y no exagera este paisano de 95 años, excelente salud, buena cabeza y recuerdos para escribir un libro, pues después de una infancia en la que, como tantos en aquella época, ayudó en casa, llegó una vida cargada de oficios. «El baile comenzó cuando me tocó ir a la mili, no me gustaba mucho la idea y para librarme entré a trabajar en la mina».

- ¿Y acabó el tiempo de mili y también dejaste la mina?
- Pues no. Casi te diría que le cogí gusto, estuve ocho años de minero. En el exterior no me gustaba, por las mojaduras y el frío, pero ya en el interior me encontraba mejor, pero es un oficio muy duro, y más entonces.

Y a los ocho años lo dejó y abrió la primera cantina, allí al lado del Pozo Herrera I, en el corazón de la actividad minera, con gran trasiego de trabajadores.

- Paraban en la cantina antes de entrar, para calentar, después de salir, para refrescarse. Era un no parar, en aquellos años buenos, que había más de 700 mineros en ‘la empresa’ corría más el vino que el agua. Y la cerveza con gaseosa, al Pozo Herrera II les llevaba las cajas de cerveza al vestuario y se las dejaba allí, ya se servían ellos al salir.

Y esta cantina, que ya daba trabajo, la compatibilizó con otras dos temporales. El bar de la Playa de Sabero y el del campo de fútbol de Hulleras en los partidos. «Para mí era más fácil porque como tenía el material...». Y es que, a la vez, tenía el reparto de la cerveza San Miguel y una fábrica de gaseosas, para mezclar con el vino y la cerveza.

- ¿Y la fábrica de lejía?
- Pues también, vi que había mercado y la monté. Era como la gaseosa, pero con otras máquinas y otra fórmula.

Y cuando mira para el castillete de la Herrera, enfrente de casa, da la impresión de que esta pensando en montar algún negocio allí. Sonríe. Y añade: «Ah, se me olvidaba, repartí muchos años el vale de carbón, con la Isocarro».
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