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Los personajes del tío Ful: Ascensión, 100 años como cantinera

Los personajes del tío Ful: Ascensión, 100 años como cantinera

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Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza | 02/03/2019 A A
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Los personajes del tío Ful: Ascensión, 100 años como cantinera
Personajes Con cuatro años ya estaba Ascensión detrás del mostrador del bar de sus padres, hasta los 104 no lo cerró "por falta de clientela que yo seguía"
Ascensión tiene 104 años y lleva 100 detrás del mostrador. «Con cuatro años ya andaba ayudando en el bar de mis padres y acabo de cerrar, hace unas semanas, por falta de clientes pues el pueblo está vacío, que yo por mí seguía».

En esos pocos datos ya habría récords, de longevidad en activo, de años detrás de la barra... pero en Ascensión los datos no le hacen justicia, casi no dicen nada, pues esta cantinera de Bárcena de la Abadía, al lado de Fabero, es todo lo contrario de los números, es humanidad, es una vida jalonada de trabajo y sacrificio y es, sobre todo, agradecimiento a mucha gente. «He cerrado el bar como negocio, es cierto, pero la puerta sigue abierta para todo el que quiera entrar y algo que darle tampoco que yo estoy muy agradecida a toda la gente del pueblo, que me ayudó mucho y me respetó cuando me quedé viuda muy joven, con siete hijos que criar, que el mayor estaba en la mili y el pequeño tendría tres años».

Cerré el bar pero la puerta sigue abierta para el que quiera venir, que le estoy muy agradecida al pueblo, me ayudaron mucho cuando quedé viuda muy joven y con siete hijosY lo lleva todo en la cabeza, no se le olvida nada y quiere cumplir lo que promete: «Cuando cerré el bar te mandé una carta de agradecimiento y decía que tendrías que venir a comer un par de huevos fritos de verdad, de las 17 gallinas que tengo ahí en el corral». Y no hubo manera de marchar, aunque había trampa. «Hombre, en casa de Ascensión nadie se sienta para comer solo dos huevos... mira esta carne, que también es de ternera de verdad, que tuve muchos años carnicería y se bien cuando la carne es buena».

Tuvo el bar, tuvo carnicería, tuvo almacén, tuvo fonda, y se levantaba al amanecer y se acostaba cuando acababa todos los trabajos, después de ir a lavar al río...
- ¿Y sabe lo que más echo de menos?
- ¿Haber trabajado menos?
- No. Lo trabajado, trabajado está. Lo que echo de menos es cuando había 100 niños en el pueblo, y ahora hay tres. Y echo de menos cuando había minas por todos esos montes y no queda ninguna ¿qué pasó?
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