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Los personajes del tío Ful: Antonio, exalbañil y hostelero

Los personajes del tío Ful: Antonio, exalbañil y hostelero

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Fulgencio Fernández | 17/09/2022 A A
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Los personajes del tío Ful: Antonio, exalbañil y hostelero
Personajes Es uno de esos personajes de referencia, de los que llaman hechos a sí mismos y que siempre han apostado por su pueblo en el que se confiesa feliz... salvo por los impuestos
Paseando por Villamañán con Antonio Currito le dicen algunos– te repite con frecuencia que «este bar es nuestro –mío y de la mujer– que lo tenemos alquilado» o un edificio o un huerto. Y es que Antonio todo lo que fue ganando en su larga vida laboral quiso invertirlo en su pueblo, de lo que se siente muy orgulloso y feliz. «La verdad es que vivo muy bien aquí, soy feliz... excepto cuando llega el momento de pagar la contribución, que me pegan unos palos que me doblan».

- Es lo que tiene ser un terrateniente.

Sonríe y explica que es otra cosa, muchos años trabajando y empezando «con 100 pesetas».

- Acababa de volver de la mili, donde cobraba 35 pesetas, y tendría 100 pesetas en el bolso cuando en una noche de estas con amigos me ofrecen quedarme con el Casino, que era la sala de baile y todas esas cosas, y dije: «¿Y por qué no?».

Le pidieron, de entrada, 300.000 pesetas y negociando quedó exactamente en la mitad. Fue con su padre al banco, encontró en él a un buen paisano, del que no se ha olvidado, y salieron de allí «con 200.000 pesetas, porque me dijo él mismo, 150.000 te cuesta, pero tendrás que hacer inversiones». Y se le enciende la cara cuando recuerda que «después de las fiestas, que son ahora en septiembre, ya las habíamos sacado». Usa el plural porque implicó a toda la familia en ‘la empresa’.

Y, además, nunca dejó al margen su otra ocupación, la construcción, en la que sigue uno de sus hijos.

Y él, que también tiene una bodega que es refugio de tantas tertulias y meriendas, a pasear por su pueblo, a atender el huerto, a ver si pusieron las gallinas y esas cosas propias de los jubilados que no saben vivir sin hacer nada. Te sigue contando anécdotas e historias y, sobre todo, habla con orgullo de la familia, de su mujer que atendió el bar durante tantos años, su primo Tino que «es de los mejores abogados», los hijos... si no fuera por la contribución.
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