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Los personajes del tío Ful: Ángel el de Yugueros

Los personajes del tío Ful: Ángel el de Yugueros

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Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza | 08/06/2019 A A
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Los personajes del tío Ful: Ángel el de Yugueros
Personajes Antiguo luchador y fiel aficionado, campeón de bolos, ganadero, tratante de feria en feria, autóctono, un paisano de bigotes siempre con sombrero, un paisano...
Su inconfundible figura de paisano de bigotes y sombrero es muy conocida en ámbitos diversos, todos autóctonos: la lucha leonesa, donde fue practicante y es aficionado fiel; los bolos, de los que fue campeón hasta que le faltó su habitual compañero, Mosquera; en las ferias de ganado, en su condición de tratante; en los ganaderos, que también lo es; y en su comarca, de La Ercina, Cistierna, Sabero, Boñar... donde es «Corral el de Yugueros».

En su pueblo está, echando un vistazo a las vacas del chaval, porque la pasión por la ganadería no se pierde, «y más si fuiste algo tratante, como yo, de feria en feria».
- ¿Qué ferias eran las mejores?
- Las ferias de antes eran buenas todas: Boñar, Lugueros, Mansilla, Riaño, Boca... y las asturianas, íbamos mucho a Mieres, Cabañaquinta y todo aquello. Todas eran buenas y ahora se acabó, no se venden más que baratijas y ajos.

De hablar pausado. De mirada preguntona cuando algo no lo entiende. De sonrisa pícara cuando lo es la pregunta. Un placer sentarse con él en un banco, a su lado en un corro o verlo jugar a los bolos, jugador antiguo...

- ¿Jugaste contra El Cuadrao?
- Mucho. Buen jugador, pero también le di algún revolcón.
- ¿Cuándo lo dejaste?
- Cuando me faltó Mosquera, que era el compañero de siempre.

No es de los que vive recordando tiempos pasados, prefiere vivir en el presente, hacer cosas por casa, ir a jugar la partida, no faltar a ningún corro, ser fiel a los suyos...

- ¡Qué bueno era el chaval mayor, Jorge, a la lucha!
- Mucho, si no llega a marchar para el Sur, se las tenía tiesas con El Divino. Y si no lo llego a traer de para allá abajo me lo joden...

Insiste en que tomes café, en que haya más conversación, ¡qué más quisiéramos que seguir! y él tampoco se resigna: «Bueno, nos vemos en Camposagrado».
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