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Los niños sabios de 'Cesta y Puntos'

Los niños sabios de 'Cesta y Puntos'

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Los chavales recorrieron las abarrotadas calles en coches descapotables, saludando a tantos leoneses que salieron a recibirlos. | FERNANDO RUBIO Ampliar imagen Los chavales recorrieron las abarrotadas calles en coches descapotables, saludando a tantos leoneses que salieron a recibirlos. | FERNANDO RUBIO
Fulgencio Fernández | 29/11/2021 A A
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Los niños sabios de 'Cesta y Puntos'
El León de Fernando Rubio Los Maristas de León hicieron historia en los años 60 en el famoso y recordado concurso de TVE en el que competían con colegios de todo el país
Supone esta mirada semanal a través de las imágenes de Fernando Rubio una especie de viaje a la memoria, que en esta ocasión es además como un regreso a esa patria que es la infancia para nuestro fotógrafo y, por tanto, abrir la caja de las nostalgias. Y es que recordamos a aquellos «niños sabios» del colegio de los Maristas, que triunfaron en el concurso Cesta y Puntos, y Fernando Rubio es un exalumno de este colegio, anduvo por esas mismas aulas unos años antes, fue como aquellos niños que fotografió. «Ahora recuerdo que estuve en aquel famoso Cuadro de Honor por haber sacado matrícula en latín», dice Rubio, para bromear: «Ahí comenzó mi decadencia».

También es un viaje especial pues rememora unos hechos en los que, dice, «la popularidad la provocaba el conocimiento obtenido con trabajo y esfuerzo. El esfuerzo garantiza la alegría por el logro conseguido, al tiempo que disciplina el carácter para comprender que, como dice el refranero: ‘El que algo quiere, algo le cuesta.». Y a aquellos chavales que serían paseados a hombros por la ciudad claro que les costó, tanto que uno de los profesores que los formó, el hermano Ampudia, decía que «hemos trabajado con más de 100.000 preguntas».

Cesta y Puntos había comenzado en 1965 y pronto se convirtió en el concurso estrella de aquella tele, la única que había, por lo que lo seguían millones de espectadores Cesta y Puntos había comenzado en 1965 y pronto se convirtió en el concurso estrella de aquella tele, la única que había, por lo que lo seguían millones de espectadores. Era curiosa su mecánica pues los equipos de colegios de todos el país que concursaban eran de 5 componentes, de ahí que siguiera una mecánica basada en el baloncesto; pero era una evidencia que muchos espectadores no conocían el hoy popular basket y para que llegara a todo el mundo se mezclaba la terminología del baloncesto con la del fútbol. Los dos jugadores (uno de ciencias y otro de letras) a los que se dirigía la pregunta eran «los delanteros»; si estos fallaban pasaba a otros dos que ganaban menos puntos si acertaban y eran «los defensas» y el quinto integrante, en solitario, para las respuestas que no sabían sus compañeros y para ‘los rebotes’ (cuando no la sabía ninguno de los cinco) del equipo rival era el pivot. El caso es que la mezcla cuajó.

Fernando Rubio, como ya nos explicó, trabajó en la prensa leonesa durante la década de los setenta. Por ello, sí le tocó cubrir el recibimiento que se les hizo en la ciudad a «los niños sabios» del concurso 1969-70, que habían quedado subcampeones, perdiendo la final contra el Centro Cultural Vallisoletano después de eliminar al Purísima Concepción de Cartagena en diaciseisavos de final, al Sagrado Corazón de Madrid en octavos; al Instituto Femenino de Burgos en cuartos de final y al Claret de las Palmas en la semifinal.
El subcampeonato de aquellos chavales fue recibido en León como un título después de haber tenido pegados a la pantalla de la televisión a miles y miles de leoneses.

Y ese recibimiento es el que recoge Fernando Rubio en unas imágenes que hablan por sí solas de lo que seguramente fue una de las concentraciones de leoneses más masiva, por numerosas calles que recorrieron en singulares coches descapotables.

Aún se les nota la cara de susto a aquellos cinco adolescentes, casi niños. Eran ellos Jesús Vega, Manuel Ballesteros, José María Ameijide, Gabriel Molina y César Lanza.

Los agasajos no quedaron ahí y entre los numerosos reconocimientos a los chavales figuraba una comida en un templo de la cocina tradicional leonesa, Casa Amada en Barrios de Luna, una elección que se entiende —además de por la comida— pues esta gran cocinera era hermana de uno de los maristas más recordados de aquellos tiempos, el hermano Antonio, que aparece en las fotos con otros compañeros, como el hermano Tomás, el del balonmano, o Ramón Lozano, uno de los formadores de los chavales y autor de numerosos libros sobre montañismo, su otra pasión.


Campeones en 1967


Se metieron los chavales a los leoneses en el bolso y no lo tenían fácil pues dos años antes otro recordado equipo del mismo colegio se había proclamado Campeón de Cesta y Puntos, en la segunda edición del concurso que arrancó, como se ha dicho, en la temporada 65-66.

La fiesta del campeonato fue parecida y los nombres de aquellos otros chavales eran verdaderas leyendas para quienes serían después subcampeones. Integraban aquel primer equipo Ricardo Hueso y Luis Alberto Martínez (delanteros); Fernando Nicolás Cañibano y Santos de la Torre Alonso (defensas) y Arturo Delgado Fernández era el pivot; aunque existía la posibilidad de tener reservas y lo fueron José María Usaz, Luis Roberto Rodríguez, Salvador Monroy, Juan José Callado y Santiago Fernández; preparados fundamentalmente por Jesús Llamas Llamazares y Fernando Ampudia Caballero. A ellos, y a algunos más (Tomás Higarza, el hermano Antonio...) rinde homenaje Fernando Rubio con estas fotografías pues, explica, «los recuerdo celebrando el éxito de los chicos de Cesta y Puntos en Casa Amada, y a todos los demás que me instruyeron desde la niñez a la adolescencia». Destaca los valores de las tres violetas: —Humildad, Sencillez y Modestia— en la formación de su carácter , así como la importancia del trabajo y el esfuerzo.

¿Y qué fue de aquellos chavales? Sus apellidos serán familiares para muchos de los lectores, algunos eran internos y se han ido a sus tierras de origen pero todos recuerdan con orgullo aquel paso por las filas de los equipos de Cesta y Puntos. En un viejo reportaje de La Crónica de León, de ya hace un par de décadas, se repasaba la trayectoria de los cinco integrantes del equipo campeón en 1967 y un primer ejemplo a modo de resumen decía que todos ellos habían cursado estudios universitarios. Es más, entre los cinco habían cursado once carreras superiores.

Los niños sabios de Cesta y Puntos.
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