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"Los estudiantes quieren ver que la ciudad es universitaria"

"Los estudiantes quieren ver que la ciudad es universitaria"

EL BIERZO IR

La vicerrectora con el logotipo del 25 cumpleaños del campus. | MAR IGLESIAS Ampliar imagen La vicerrectora con el logotipo del 25 cumpleaños del campus. | MAR IGLESIAS
Mar Iglesias | 18/05/2022 A A
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"Los estudiantes quieren ver que la ciudad es universitaria"
Entrevista Pilar Marqués Sánchez, enfermera y vicerrectora del campus de Ponferrada que celebra sus primeros 25 años de vida
Enfermera primero, se abrazó a la «aventura» de pasarse al lado docente hace 23 años. Ha pasado casi el cuarto de siglo del campus desde sus entrañas y reconoce que, aunque fue un cambio difícil de asumir, supuso un reto para ella que le llevó a crecer como persona y profesionalmente, porque une ambas cosas «es una incoherencia eso de salir del trabajo y colgar la bata». Ella no la cuelga nunca «porque somos personas» y como persona cogió las riendas universitarias tras 14 años de experiencia sanitaria, cambiando pacientes por alumnos. Ahora encabeza los 25 años del campus de Ponferrada con una pandemia de por medio que asegura que dio la vuelta a todo. Eso supuso remangarse y salir fortalecidos sabiendo lo que quiere: dejar un campus «erguido» consolidado y cercano.
Precisamente el Teatro Bergidum acogerá el viernes 20 de mayo a partir de las 19:00 horas, la Gala Conmemorativa del cumpleaños del campus con actuaciones artísticas a cargo de Maintomano, Creative Dance y la compañía del Canal, que se ofrecerán entre los diferentes bloques en que se ha estructurado la entrega de reconocimientos a instituciones, empresas, entidades y representantes de todo tipo de asociaciones y organismos a quienes la ULE quiere hacer patente su gratitud.

-Primero de enfermera a docente, ahora de profesora universitaria a vicerrectora ¿ha sido otro reto a asumir?
-Ha sido un reto sobre todo por la pandemia. Teníamos un programa preparado pero uno no lleva preparada una pandemia y en 48 horas tuvimos que darle una vuelta a todo y creernos ese contexto que vivíamos. Tal vez por mi trayectoria estaba acostumbrada a vivir e interactuar con lo invisible, pero en ese momento teníamos que hacer unos cambios a nivel de docencia, abrir un edificio que llevaba 15 años cerrado, acceder a materiales cuando el mercado estaba colapsado. Fue duro. Esa era la prioridad, restaurar la docencia para estar con los alumnos. Fue un reto, pero apasionante.

-Supongo que lo peor de este tiempo en el cargo ha sido precisamente convivir con el covid…
-Sí, lo peor ha sido pasarnos a los medios on line durante esos meses, cuando nosotros somos presenciales porque lo llevamos en las venas. Todos entendemos que los medios telemáticos nos han enseñado a ahorrar tiempo, a ser muy prácticos, pero necesitamos la interacción en el aula todos. Al final lo hicimos de manera muy desinhibida, porque permitimos que los alumnos se acercaran hasta la cocina de nuestras casas. De repente estábamos dando clases en casa. Abrimos lo más íntimo de nosotros.

-¿Y eso qué poso deja?
-Reforzar lo presencial otra vez. Era algo que necesitábamos. Decían que la pandemia nos iba a cambiar la vida y las relaciones sociales. Pero hemos vuelto a recuperarnos, porque somos entidades sociales por definición y necesitamos esa interacción. El on line no lo va a sustituir. Eso nos ha reforzado en ese sentido.

«Porque no haya estudiantes de Geomática o Topografía no se pueden quitar esas especialidades»-Y el Campus ¿también se ha visto reforzado?, porque recordemos que en estos 25 años se han vivido momentos difíciles en los que se hablaba de cierre por falta de alumnos. ¿En qué momento está hoy el campus y qué se puede hacer para que el número de alumnos no sea una traba?
-El campus empezó con una apuesta institucional y un apoyo social como nunca se vio en nuestra comarca. Aunque evidentemente empezó con pocos alumnos hubo unos años en una línea ascendente muy positiva. Luego llegaron momentos difíciles y de crisis y de política universitaria que no estaban apostando por el campus. Fue una etapa muy oscura, si me sincero. Los que estábamos trabajando aquí nos estábamos planteando otras opciones, porque el campus estaba agonizando. Pero igual que vinieron personas que no apostaron por él, llegaron otras que sí lo hicieron. El vicerrector que me precedió, José Ramón Rodríguez, lo tuvo complicado, porque había que frenar esa curva de agonía. En estos momentos, creo que se le ha dado un vuelco al campus y, si alguien considera que puede doblegarnos otra vez, se lo tendrá que pensar.

-En la actualidad, ¿cuántos alumnos tiene y cómo está estructurado el campus berciano?
-En este momento estamos sobre 630 o 640 alumnos, contando con los másteres y títulos propios y estamos haciendo una apuesta por incrementar alumnos. Hemos consolidado el campus, arreglando las infraestructuras y estructurándolo como un verdadero campus, porque no tenía ni logotipo propio. Hemos querido activarlo con iniciativas cercanas a los estudiantes y darle ‘vidilla’ universitaria para expandirlo y que esto sea una ciudad universitaria. Pero todo esto se mantiene si tenemos alumnos.

-¿640 le dan estabilidad al campus o debería aumentar mucho más?
-Le da viabilidad, pero me quedo más tranquila si se consiguen otras cifras para enraizarlo totalmente. Al principio, creo que fui muy atrevida al hablar de la cifra de mil alumnos, pero, aunque fuimos atrevidos, creo que ese es el punto de futuro al que tenemos que agarrarnos para que tire de nosotros con entusiasmo. Poner cifras más fáciles no genera esa presión e ilusión sobre nosotros mismos. Sabemos que nos encontramos con una caída de natalidad muy importante que no solo afecta a esta zona y que se nota en todas las universidades y la FP está abriendo campos que también son atractivos para los jóvenes.

-La atracción de alumnos puede venir de traer otras titulaciones. Estas han estado polarizadas, las sanitarias tienen lista de espera, pero las ingenierías, con buena salida laboral pero menos atractivas, se quedan casi en números simbólicos… ¿en qué posición les pone, en la de adecuarse al alumnado y ahondar en las especialidades más demandadas o en intentar hacer crecer esas otras con buenas perspectivas laborales aunque menos escogidas?
-Tenemos que luchar por esos dos pilares que tenemos, porque un campus con un pilar solo que funcione, tampoco es atractivo. En ambas líneas tenemos que crecer. Es verdad que las ingenierías no son de las más escogidas o seleccionadas por los estudiantes, y hubo universidades que las quitaron por falta de alumnos. Eso no puede ser, porque las ingenierías son útiles para el desarrollo social. Hay que aguantar el tirón y ver de qué forma llegamos al estudiantado y de qué forma reorientamos la calidad académica, que la damos, para que sea más atractiva y seguramente más útil, de mano de las empresas. Y en eso estamos. Porque no haya estudiantes de Geomática o Topografía no se pueden quitar esas especialidades porque están demandadas socialmente y hay un gran nicho de mercado para ellas. Hay que ver de qué forma estratégicamente podemos mejorar en eso.

Sobre el colegio mayor: «Nuestra perspectiva está para el próximo curso, pero no sé si vamos a llegar»-Sí se habla de nuevas titulaciones. Hace poco, el rector comentaba que Ponferrada contaría con Dietética y Nutrición ¿hay otro tipo de titulaciones previstas?
-Esa titulación, vimos que tenemos el capital humano y el talento para desarrollar una parte muy importante. Está muy alineada al tema del bienestar de la persona. Esto nos da un gran desarrollo y lo vemos a largo plazo sostenible. Las nuevas generaciones que vienen van a cuidar mucho de su salud. Es importante apostar por una nueva titulación, iniciarla, pero el problema es mantenerla. Estamos dando pasos de manera cautelosa. Vemos que sería factible, lógico y de tendencia, pero ahora hay que ver los trámites burocráticos. Esa sería la próxima titulación que vendría si se superan todos los pasos. Será a medio plazo.

-Otra de las bases del campus ha sido la investigación ¿se ha mejorado en este sentido?

-La investigación es uno de los pilares fundamentales dentro de la docencia. Aquí somos una plantilla joven-madura. Hace 23 años tuvimos que cumplir muchos requisitos para poder identificarte como investigador dentro de la carrera universitaria. Una tesis lleva muchos años y el desarrollo de su impacto también. En otros campus, la infraestructura de la investigación está armada. Aquí tuvimos que iniciarla. Como beneficio de ello, está la libertad del inicio, que no tienes a nadie que marque un camino único, pero la desventaja es que hay que trabajar mucho. Los parámetros son muy competitivos, pero nos estamos moviendo de forma muy productiva. Somos pocos y creo que lo estamos haciendo muy bien. Somos unos 60 profesores a diario y estamos creciendo. Esperemos que desarrollando títulos y áreas crezcamos más.El vicerrector de profesorado ha hecho una labor increíble, porque las plazas que ha sacado en todas las categorías han sido muchas. En estos momentos no hay colapso de plazas para la promoción interna. Nos sentimos queridos.

-La tercera pata del campus es la implicación empresarial. Se han firmado muchos convenios con empresas, también se han realizado proyectos sociales. ¿Ponferrada ya puede llamarse Ciudad Universitaria?
-Estamos trabajándolo. Es importante ese ‘hashtag’. Nosotros no tenemos que tener dentro del campus una ciudad universitaria, los estudiantes quieren ver que la ciudad es universitaria. Quieren salir del campus, moverse y encontrarse en un hábitat que les dé el ambiente universitario. Una ciudad con encanto, y eso lo damos de sobra.

-¿Las empresas tenían ganas de esa implicación con el campus?
-Creo que sí pero tal vez ese hilo conductor no estaba construido. Faltaba esa costumbre de normalizar las relaciones. No teníamos esa sinergia. Las empresas no nos veían, no identificaban el talento y conocimiento que hay dentro de la universidad y que está a su servicio. Ellos contrataban servicios que les podríamos ofrecer y no lo sabían. Quisiera que nos miraran, que nos sugirieran, que nos pidieran y que hablaran con nosotros. Tal vez no sepan lo que podemos dar, pero hablando con nosotros podemos traducir su demanda en una respuesta. Se necesita hablar.

-Habla de una ciudad universitaria y para que lo sea falta una pata más, el colegio mayor que parece que ahora sí está en marcha ¿de qué plazos estamos hablando?
-Durante muchos años se anduvo para delante y para atrás. Era increíble que un campus de 25 años no consiguiera esa estructura que no era un macrocolegio mayor. Pero había sido imposible, y ahora estoy segura de que no tiene marcha atrás. Nos gustaría agilizar los plazos. Nuestra perspectiva está para el próximo curso, pero no sé si vamos a llegar. A mí me encantaría, pero lo más importante es que no tiene marcha atrás. Me toca estar encima para que vaya con rapidez y en este sentido soy muy pesada y creo que ese es el camino. Tenemos que sentirnos todos orgullosos y agradecerle al equipo rectoral y al Ayuntamiento que esto sea una realidad.

-En 25 años, ha habido modificaciones en las estructuras del campus, pero no sé si hay prevista alguna más…
-Una de las obras más importantes que estamos acometiendo, además del cambio de fachada, que ha sido muy importante, es el embellecimiento del paisajismo. Lo que teníamos eran hierbas y ahora , sin ser algo ostentoso, se necesita adecentar ese entorno. Lo vamos a hacer para darle esa belleza que tiene el propio diseño del campus. El edificio abraza el campus, por la parte de atrás tenemos unas escalinatas de pizarra, haciendo un guiño a nuestro entorno…hay que crear espacios en los que la comunidad universitaria se sienta a gusto y cada vez que se saquen una foto se vea la belleza de ese campus verde, sostenible. Estamos activando el edificio de investigación que estaba cerrado, con espacios que necesitamos. El punto estrella son las instalaciones de la clínica de Podología que hemos conseguido poner en marcha. Y hay que pensar en más cosas.

-¿Qué le gustaría dejar hecho al final de su mandato?
-Me gustaría dejar un campus erguido, sonriente, donde nuestros alumnos se identificaran con él. Que se fueran con nostalgia y nos recordaran por la cercanía que les damos. Me gustaría ver a mis compañeros satisfechos con lo que hemos hecho entre todos, porque al final todos estamos de paso y esto se hace con mucha pasión de muchas personas involucradas.

-25 años cumple el campus, dentro de otros 25 ¿cómo querría verlo?
-Desarrollándose, dándose más a la ciudad, muy moderno, con tecnología punta y que estuviera al servicio de la persona y de nuestro entorno. ‘Linckar’ ingenierías con nuestro entorno natural y el bienestar de la persona. Las tecnologías en salud son una herramienta y con el nicho que tenemos con personal en el campus lo podemos desarrollar mucho.
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