Publicidad
Los cuentos de Everest

Los cuentos de Everest

OPINIóN IR

08/02/2021 A A
Imprimir
Los cuentos de Everest
No sé si como más o menos cualquier niño español de entonces o como buen leonés que ya valoraba mucho lo autóctono, desde pequeño comencé a juntar la colección de cuentos de Disney en tapa dura que editaba Everest, aquel gigante editorial que vendía libros por camiones en toda la geografía nacional desde el polígono de Trobajo del Camino y que instruyó a varias generaciones antes de la mía con sus libros de texto.

Aquellas colecciones de cuentos eran muchas veces el resultado de ir juntando un libro por un regalo de cumpleaños, otro por el día de San Pedro, uno más como premio a un buen comportamiento o quizás un presente simplemente porque sí, que son los mejores obsequios. La cuestión es que fui juntando toda la colección, que disfrutaba leyendo y contemplando las ilustraciones más que generosas de su centenar de páginas y medio kilo de papel.

Me acordé de esta colección de clásicos que conservo en casa y se sigue editando y vendiendo, aunque ya ni la maquetación ni la impresión ni la encuadernación tengan sello leonés, al leer una retahíla de estupideces que algunas madres progres escriben en la red con vocación instructora ante lo que consideran una ofensa para determinados colectivos y una mala influencia para sus niños a los que más les vale espabilar un poco o… Bueno, ahí lo dejo.

Decían estas mamás que se ponen del lado de los censuradores de izquierdas y de los que mutilan hasta los brazos de la cultura más inocente, ridículas ellas, que no se deje ver a los niños ‘El libro de la selva’, ‘Dumbo’, ‘Peter Pan’ o ‘Los Aristogatos’ poniendo un enlace de un periódico donde se informaba de que la plataforma de contenidos audiovisuales había incluido estas películas en el rango de mayores de 7 años por ser «racistas».

Este es el nivel de la idiotez humana. Y detrás está el daño moral causado por unos miserables que, entre otras cosas y probablemente, arrastren el problema de que nadie le comprara de pequeños cuentos de Disney o tebeos de Mortadelo y Filemón o Zipi y Zape y por eso prefieren una sociedad aborregada, inculta y vacía a la que hay que dar gusto con este tipo de bobadas.
Volver arriba
Newsletter