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Los Comuneros atacan de nuevo

Los Comuneros atacan de nuevo

OPINIóN IR

03/03/2021 A A
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Los Comuneros atacan de nuevo
Hoy duerme el león’. Así se llama una vieja canción, de los Tokens, con resonancias de la sabana africana. Aquí, lo mas parecido a la sabana, es la vasta planicie que abarca buena parte de esta provincia, donde el que duerme es nuestro León. Más que dormir, está descolocado. Amodorrado, cual las ovejas en verano, por la calor.

La presión obsesiva de la Junta, para imprimir un sentimiento ficticio de comunidad, ya cosecha sus frutos. Pero la realidad es que el Occidente de la denominada Castilla y León, está abandonado y a su suerte. Para ser una entidad regional o comunitaria, deberían llegar, inversión y proyectos fundamentales para la supervivencia. Pero la realidad palpable, es que no apuestan por nuestros territorios y todo va para el mismo sitio.

En cuanto a lo cultural, la propaganda de la televisión autonómica anuncia ya un proyecto audiovisual sobre los Comuneros que, posiblemente, sea paseado por todos los colegios de León, cuando la situación se regularice, para aleccionar a los escolares. En este sentido, actúan como en Cataluña: se flasea la historia, la forma de hablar, las tradiciones y el origen de León. Y nos venden lo de Villalar, como algo propio.

En realidad, el fin de los Comuneros, supuso la implantación del Nuevo Régimen. El fin del feudalismo medieval. Los Señores analfabetos, con gran poder, muchas tierras, muchos siervos de la gleba, derecho de pernada y todo el día guerreando, cazando o haciendo razzias. Que no me esperen en la campa de Villalar.

Siguiendo con la propaganda, recuerdo que Francisco Igea, al llegar a vicepresidente de la Junta, prometió desmantelar el chiringuito conocido como «Fundación Villalar», financiado con fondos públicos y, por suerte, con poca actividad. Pero... no lo hizo. Lo cual nos lleva a dudar de su credibilidad y bravuconería.

En cuanto a la ruina económica, basta tener ojos y visitar las cuencas mineras, las comunicaciones y polígonos industriales, diseminados por la provincia. (salvo Villadangos y, acaso, Onzonilla).

La perspectiva es siniestra y la preocupación ha llevado, a más de la mitad de los ayuntamientos y concejos, a pronunciarse por una autonomía propia, para León. No así, las agencias de colocación, como son la Diputación, la Junta, defensor del Común, delegados del ramo y, en general, todos los inoperantes que viven de las instituciones. Es un sentimiento bastante natural, aunque indigno. Todos estos políticos, profesionales, ya están instalados y cualquier cambio, los inquieta. No vaya a ser que, en una nueva administración autonómica, no encuentren acomodo en el sillón y tengan que ganarse la vida. Que ahora tienen regalada.

Enseguida se cumplen los 500 años del rifirrafe de los Comuneros (Villalar 1- León 0. El colegiado: Igea).

También cumple años, uno, el supuesto antídoto para sacar a León de esta ruina: ‘La Mesa por el Desarrollo Económico y Social de la Provincia de León’. ¡Qué bien suena! Aunque, a estas alturas, no han hecho nada. Todavía andan preguntándose «qué hacer, cómo o para qué, cómo poner en marcha, ideas para empezar a dar pasos»... hoja de ruta... y tecnicismos vacuos. No han empezado y ya se han perdido.

No sé por qué esto de la Mesa, me recuerda a una charla que tuve en Valladolid, para encontrar trabajo. A la hora convenida, salió a la palestra un pavo con una chaquetina raquítica y unos pantalones por encima de las canillas. «¿Y éste es el que nos va a hacer ricos?» –me pregunté, mientras tomaba la puerta de salida. En una mesa como ésta, tan rimbombante, o cualquier otra similar, las responsabilidades se diluyen y, unos por otros ya se sabe; la iniciativas se dejan para los más decididos, los enteraos, mientras los días pasan sin hacer nada. Salvo gastar presupuestos.

Ya lo dijo, hace más de doscientos años, Napoleón Bonaparte: «Si quieres que algo sea hecho nombra un responsable, si quieres que algo se demore eternamente nombra una comisión». Y dicho esto, nada que añadir.
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