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¡Lo que queda por inventar!

¡Lo que queda por inventar!

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| 27/12/2018 A A
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¡Lo que queda por inventar!
La anécdota es vieja pero me viene a la memoria cada vez que veo en mitad del paisaje un espantapájaros, uno de verdad, un clásico, no esas cosas modernas de los CD colgados por las ramas de los árboles, botellas de plástico en alguna puerta...

Estando ya inventados los viejos utensilios, el espantapájaros o su primo el cantapájaros, la teja elevada y dada vuelta contra el viento para arrancarle música que aleje a zorros y otras amenazas para el gallinero.

Vuelco ‘al suco’. El personaje era Montanel, inolvidable. Nos había dado «un intelectual»una chapa considerable en un bar, empeñado en ilustrarnos en las bondades de una gran ciudad como Barcelona, con Liceo y todo. Huimos en coche y frenó en seco al ver un espantapájaros en una tierra de centeno. Se quedó mirando.

– ¡Lo que le queda al humano por inventar!

Conociendo al personaje sabía que la frase tenía segunda parte y se la pedí. «Date cuenta el tiempo que hará que se inventó el espantapájaros, que Gerardo el de Las Morenas ya lo conoció de joven, y no hay manera de inventar un espantatontos, que tuvimos que andar cuarenta kilómetros para espantarnos de uno cuando una máquina los podría ahuyentar a todos».

Cierto. Está por inventar. Y el ‘espantachorizos’, el ‘espantaturras’, el ‘espantabelenes’ (Esteban)... ponga usted lo que quiera que seguro que tiene en la cabeza a quién aplicarle el invento que está por inventar.

Como no sea la escuela, no se me ocurre otro invento.
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