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Lo que los políticos desarreglan

Lo que los políticos desarreglan

EL BIERZO IR

La metáfora del pastor que guía a las ovejas. Ampliar imagen La metáfora del pastor que guía a las ovejas.
Ramón Cela | 10/03/2019 A A
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Lo que los políticos desarreglan
Rincones Olvidados Tenemos la expectativa de que llegue alguien de lejos y se de cuenta de que aquí lo que falla no son las gentes ni las tierras, son los que las gobiernan
Las Navidades son épocas de sueños, ilusiones y en muchas ocasiones de frustraciones, que difícilmente llegamos a poder asimilar porque el ser humano es impredecible y en sí un ególatra que varía según el grado de madurez y conocimientos de que sea capaz, por lo que tiende a ver con gran facilidad los defectos de los demás y nunca o casi nunca los propios.

Esto es común en todas las esferas sociales y pese a los avances que se han efectuado a través de los siglos, al día de hoy, todavía no se ha llegado a conseguir que el ser humano, asuma enteramente sus errores, que sin duda los tendrá a no ser que su inactividad, sea total y absoluta.

Recientemente, el Consejo Comarcal, los ayuntamientos del Bierzo y los sindicatos nos han llamado a una manifestación ciudadana con el lema: Por el futuro del Bierzo. Acudieron más de veinte mil personas en un día desapacible y lluvioso, por lo que podemos decir con mucho orgullo que los ciudadanos bercianos responden cuando son convocados para una buena causa, que algunas personas como yo comparten y aplauden sin paliativos.

Como he dicho con anterioridad, los bercianos, tenemos sueños e ilusiones como cualquier otro ciudadano del mundo, con más frecuencia quizás que otros que ven un futuro o que ven un trabajo, que ven unas inquietudes o unos fracasos, o simplemente una voluntad. Pero, o necesitamos gafas más diáfanas, o tendremos que poner en cura nuestras cortas o largas entendederas, porque no es fácil asumir que en lo que ya los romanos llamaron El Vergel, sin moverse de su sitio hoy muchos llamen otros calificativos que, por vergüenza berciana , no voy a poner de manifiesto.

Entonces, sin dejar de soñar, sin dejar las ilusiones, sin importar los fracasos, continuamos nuestro sueño en el que como si de una premonición se tratara, vendrán al Bierzo, otros seres de otras partes, otras provincias u otros países y demostrarán que aquí lo que falla no es la tierra, ni sus gentes, sino quienes la gobiernan, porque si El Vergel, es rico en agricultura, minerales, agua, turismo y algunas cosas, también es cierto que es pobre en políticos de altura. En gentes que amen al Bierzo, más que al dinero, que amen al Bierzo, más que a su partido, que amen y no traicionen la buena voluntad de aquellos votantes, que a falta de otros mejores, les auparon a unas poltronas, que también les hicieron soñar, pero no sestear, como hacen algunos. Razón por la cual, algunos que piensan como yo, no fueron ni quitaron de ir a manifestarse por un Futuro para el Bierzo. Pero, tampoco dejan de soñar en que si nuestros gobernantes, se hubieran reunido, no una vez, sino diez, cien o mil veces, para buscar una salida a esta crisis industrial, nosotros y yo el primero iría de rodillas por las calles ponferradinas, pero no, Calderón lo dijo mucho antes y mejor que yo,: Los sueños, sueños son.

Por la puerta de al lado llegó como de esperar, la frustración y muchos, empapados con el agua de los paraguas vecinos, arribaron a sus casas, pensando que como ovejas tontas, una vez más, creímos las palabras del cabrero de turno, mientras estos sonrientes y con sus caras bien visibles a las cámaras sonreían una vez más, porque habían sido capaces de poner el carro delante de los bueyes, cuando estos no son capaces de asimilar, que si hoy dirigen el rebaño, el mandamás o partido, como queramos llamarle, cuando el pastor no lleve al rebaño, por los prados asignados, siempre habrá otros para ocupar tal menester.

Pero debemos de seguir soñando, continuar con la ilusión o levantarnos una y mil veces más, porque las grandes batallas no se pierden porque algunos capitanes manden las tropas a partirse el alma contra el enemigo y ellos se queden cómodamente rezagados, sino porque quienes ganan las batallas son aquellos generales, que antes de mandar a sus tropas, piensan, meditan, tratan de unir fuerzas y después de mucho estudiar la estrategia, se ponen en cabeza y sable en mano se dirigen hacía el enemigo, sea León, Valladolid, o el Moro Muza, porque después de mucho meditar, puede que al enemigo lo tengamos dentro de la propia casa, pero como estamos llenos de ilusión y sin olvidar, estamos en las meditaciones. Al viento ondearán las banderas del Bierzo y la española, las otras…las oportunistas, se quedarán donde es su lugar…ya que muchas banderas en las batallas entorpecen la visión y confunden a propios y extraños.

Y…ya puestos a la lucha, todos unidos y bajo una sola bandera, con una meditada estrategia, podremos enfrentarnos a todas aquellas causas y vicisitudes que ahora creemos foráneas y que quizás sean propias, pero sin someternos a prebendas de poca monta, con la cara levantada y el torso adelantado, porque hemos hecho cuanto y hasta donde hemos podido, pero nunca se podrá hacer así, si somos reos de nuestra poca preparación, meditación y eficacia.
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