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LNC Cofrade: Braceros del Perdón

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Los internos participan como braceros en la Procesión del Perdón. | MIGUEL SEIJAS Ampliar imagen Los internos participan como braceros en la Procesión del Perdón. | MIGUEL SEIJAS
Xuasús González | 09/05/2020 A A
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LNC Cofrade: Braceros del Perdón
LNC Cofrade Catorce internos de Mansilla y del Centro de Inserción Social procesionan cada Martes Santo
Una segunda oportunidad. Eso es lo que, en esencia, trata de conseguir año tras año la Cofradía del Perdón para algún recluso, fundamentalmente promoviendo su indulto –o, también, la libertad condicional–, escenificándose en el momento central de la procesión del Martes Santo –y uno de los más esperados de toda la Semana Santa leonesa– ante el ‘Locus apellationis’ de la catedral.

Asimismo, la cofradía ferroviaria lleva a cabo desde el año 2004 una iniciativa complementaria, en colaboración con el centro penitenciario de Mansilla de las Mulas y también con Cáritas: la participación de catorce internos, como braceros, en la Procesión del Perdón; en el Cristo de la Esperanza en aquella primera edición, en La Condena tras su estreno al año siguiente y, en la actualidad, también en el Cristo del Perdón.

De su selección se encarga Cáritas, que cuenta con un programa intra y extrapenitenciario en Mansilla. Entre otras cuestiones, en el marco de la acción social, la organización diocesana trabaja con población desfavorecida y tutela permisos y salidas penitenciarias, como es este caso.

Así, tras la petición de la cofradía, Cáritas se lo plantea en primer lugar a los internos –tanto de la propia cárcel como del Centro de Inserción Social– para conocer quiénes pueden estar interesados. Y, después, teniendo en cuenta la respuesta al tratamiento penitenciario y unos determinados valores, realiza su propuesta a la junta de tratamiento para que, si lo estima oportuno, sean solicitados los permisos correspondientes que ha de aprobar, a la postre, el juez de vigilancia penitenciaria.

Finalmente, los beneficiarios disfrutan de un permiso de seis días de duración –en los que se alojan en una casa de acogida de Cáritas–, cuatro de ellos antes de la Semana Santa –entre otras cuestiones, para probarse las túnicas que les facilita la penitencial y, en lo posible, para participar también en los ensayos de los pasos–, y los otros dos, Martes y Miércoles Santo, para la procesión, que se recoge ya avanzada la noche.

La experiencia para los internos es, por lo general, satisfactoria, sobre todo porque tienen la sensación de ser acogidos con auténtico sentido fraternal, igual que los demás braceros. De hecho, algunos han participado en más de una ocasión en esta iniciativa e, incluso, hay quien se cuenta ya entre los hermanos de la cofradía.
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