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León, tierra de escritores

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Fulgencio Fernández | 23/05/2022 A A
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León, tierra de escritores
El León de Fernando Rubio Fernando Rubio recupera a los literatos de los 70 en los días de la Feria del Libro
León está de fiesta, también de feria, la del libro. La Feria del Libro también es la fiesta del libro, la de la lectura y la de escuchar a nuestros escritores, voces generalmente muy autorizadas y, sin embargo, poco escuchadas. Un buen ejemplo podría ser Luis Mateo Diez, que acaba de pasar por las casetas ubicadas en Ordoño II y sus palabras han sido contundentes: «La cultura leonesa goza de mejor salud en los creadores que en los políticos».

La cultura en general y la literatura en especial han vivido, siguen viviendo, un auténtico ‘siglo de oro’. El número, y sobre todo, la calidad de los escritores leoneses asombra, sus nombres dicen mucho en el panorama literario español aunque, tristemente, esta realidad no sustente un apoyo claro a eventos como la Feria del Libro, una de las más ‘pobres’ en cuanto a dotación de medios. Tal vez tenga mucho que ver lo que apuntaba el creador de Celama, Luis Mateo Diez.

Pero no es nuevo este fenómeno de las letras leonesas. Por eso en esta mirada hasta los años 70 que nos propone Fernando Rubio nos encontramos con otros creadores, otros libros, otros actos... Serían mucho más numerosos los que se podían elegir en su archivo, pero nos quedamos a modo de ejemplo con el creador más premiado de nuestra poesía, Antonio Gamoneda, que además apostó por no moverse de León, algo nada habitual en aquellos años; entre los actos el elegido es la recordada Bienal de Poesía de León y entre 70 fue un gran éxito, premio Planeta de Literatura: «En el día de hoy...», de Jesús Torbado, que muestra esa cualidad de la literatura de que todo pueda suceder en este libro resulta que la República gana la guerra y el autor leonés nos cuenta, por ejemplo, cómo reacciona y qué hace Franco y sus altos cargos... ficción pura. Literatura.

En este elogio de la literatura y los libros Fernando Rubio realiza una selección de citas muy apropiadas: «que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho» (Cervantes); «La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir» (Camilo José Cela); «Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres» (Heinrich Heine); «Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros» (San Agustín);«De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria» (Jorge Luis Borges). Habría más pero parecen suficientes y diversas, pero Rubio nos añade alguna propia, especialmente dirigida a quienes confiesan no leer ni haber leído: «Las personas que no hayan sentido el placer de sostener, hojear, palpar y leer un libro nunca podrán añorar el gusto que proporciona a todos los sentidos su lectura. Nadie puede querer o añorar aquello que no conoce».

El autor elegido —aunque hubo dudas con otra de sus composiciones titulada ‘Mi admirado Crémer’— es Antonio Gamoneda, tan especial para Fernando Rubio como que el poeta tiene mucho que ver con el título elegido para las colecciones de sus viejas fotografías: «El nombre de esta serie de fotografías que recoge cada lunes La Nueva Crónica es León de mi mirada gráfica; pues un libro de Gamoneda se titula León de la mirada que, curiosamente, coincide en el tiempo con mi presencia en León como fotógrafo de prensa. El comienzo de su trabajo cultural en la Diputación fue en 1970 y también el de mis comienzos como fotógrafo de prensa; y la publicación de su libro ‘León de la Mirada’ coincide con el fin de mi paso por el reporterismo gráfico, en el año 1979».

Las imágenes de la selección de Rubio nos muestran a un Gamoneda en sus dos facetas, de poeta y trabajando en la faceta cultural en la Diputación, en la que dejó su sello en muchos ámbitos, como el cuidado del arte en la Sala Provincia o la colección Provincia de Poesía, la revista Tierras de León y una larga lista de actividades que contribuyeron a dar visibilidad y vida a un mundo cultural no precisamente mimado por las instituciones.

En la Bienal de Poesía Provincia de León de aquel año 1970, que es el que recoge Fernando Rubio, tiene especial presencia otro recordado poeta, fallecido en los últimos años: Gaspar Moisés Gómez, abulense afincado en León, donde se casó. Él fue el ganador de aquella edición con el poemario ‘Sinfonías concretas’. En una de las imágenes aparece recogiendo el galardón de manos del entonces presidente de la Diputación, el también empresario minero en la entonces poderosa Hullera Vasco Leonesa, Antonio del Valle Menéndez.

Pero, además de a los citados, en las imágenes de los asistentes al acto encontramos nombres como los de el catedrático Miguel Cordero del Campillo, el ya citado Antonio Gamoneda, Roa, el escritor y miembro de la recordada Escuela de Astorga Luis Alonso Luengo, el exiliado profesor y antes uno de los padres de Espadaña, Eugenio de Nora, el prestigioso filólogo y lingüista salmantino Emilio Alarcos Llorach, afincado en Asturias, en cuya universidad fue catedrático.

Y al elegir un libro de aquellos años es muy significativo el caso de Jesús Torbado, uno de los grandes de nuestra literatura, especializado en viajes y autor de ‘Tierra mal bautizada’, un libro que todo leonés debería leer.

Es curioso como en el primer Premio Planeta concedido después de la muerte de Franco, en 1976, el ganador sea una ficción sobre lo que hubiera ocurrido si Franco fuera el perdedor de la contienda civil. De ahí el título, que serían las primeras palabras del bando emitido por el gobierno de la República: «En el día de hoy...» que seguiría: «Cautivo y desarmado el ejército faccioso, han alcanzado las tropas republicanas sus últimos objetivos militares», un bando que firma... Manuel Azaña.
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