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León marca el ritmo en el arbitraje femenino

León marca el ritmo en el arbitraje femenino

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Andrea Rodríguez, Ainhoa Bernardo, Ana Laura Herrero, María Rodríguez y Raquel Suárez, durante la concentración realizada en León. | SAÚL ARÉN Ampliar imagen Andrea Rodríguez, Ainhoa Bernardo, Ana Laura Herrero, María Rodríguez y Raquel Suárez, durante la concentración realizada en León. | SAÚL ARÉN
Jesús Coca Aguilera | 12/03/2019 A A
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León marca el ritmo en el arbitraje femenino
Fútbol La mitad del grupo de jóvenes promesas de la Comunidad son de la provincia / "No te arrepientes de entrar, le coges más ganas"
Llevan entre cuatro y seis años en un mundo del arbitraje en el que la mayoría empezó por casualidad, pero al que se han enganchado y con el que ahora disfrutan mientras sueñan con ir escalando peldaños y subiendo categorías.

Una difícil tarea hacia la que de momento están dando los pasos correctos. Porque León marca el ritmo en el arbitraje femenino, hasta el punto de que la mitad del grupo de jóvenes promesas de la Comunidad son de la provincia.

Castilla y León se ha convertido en el primer Comité de Árbitros autonómico en realizar trabajo de tecnificación con colegiadas en proyección y en ese grupo exclusivo de 10 mujeres, que se reunió precisamente en tierras leonesas, estaban incluidas Raquel Suárez, Ana Laura Herrero, Andrea Rodríguez, Ainhoa Bernardo y María Rodríguez.

Las tres primeras pertenecen a la Delegación de León, las otras dos al comité del Bierzo. Todas tienen edades comprendidas entre los 20 y los 25 años, compaginan el arbitraje con los estudios y tienen actualmente categoría de Primera o Segunda Provincial como colegiada principal, puesto que como línea por ejemplo Raquel ya actúa en la liga Iberdrola femenina.

Andrea: «Conocí a otra árbitra y me animó. Nadie hubiera dicho que 4 años después seguiría, no me lo esperaba» Cinco proyectos. Cinco historias. Cinco personalidades distintas, aunque cuyas historias en el mundo del arbitraje tienen algunos puntos comunes, sobre todo en lo que se refiere al arranque.

Porque a Ainhoa le venía de familia, puesto que empezó con 16 años «en el 2013, porque me animaron mi madre, María de los Ángeles García, que ya había sido árbitra de fútbol en la zona del Bierzo y llegó a estar en Primera Provincial, y mi abuelo, Manuel García, que era muy forofo y ha sido entrenador».

Pero al resto este mundillo le cogió casi de sorpresa. «Conocí a otra chica que era árbitro, me animó y aquí estoy cuatro años después. Nadie lo diría, no me lo esperaba», cuenta Andrea; «yo jugaba a fútbol sala, me vine a estudiar a León (nació en Villafranca del Bierzo) y mi primo que era árbitro me insistió en que probara, que estaban buscando chicas que empezaran. Lo hice y aquí sigo cinco años después», relata Raquel; «hace cinco años un compañero con el que jugaba a fútbol se había apuntado el año antes, me animó a hacer el curso de árbitro y acabé dejando de jugar y empezando a pitar», es la historia de María; mientras que Ana Laura recuerda cómo «en 2015 una amiga me convenció para meterme, yo no lo veía muy factible pero cuando arranqué el curso me empezó a gustar y aunque ella ya no sigue yo aún estoy con ello».

Andrea Rodríguez


Comienzos similares, aunque luego las experiencias sean más distintas. ¿La benjamina del grupo? Es Andrea Rodríguez, que tiene 20 años, estudia oposiciones a la Policía Nacional y está en Primera Provincial. Ella tiene como mejor recuerdo hasta ahora del mundo del arbitraje «el partido en el salimos por primera vez tres mujeres a pitar, con Verónica que actualmente arbitra en la liga Iberdrola, en Azadinos en un infantil»; cosas malas «también las hay, pero intento no quedarme con ellas sino sólo con lo bueno y del resto aprender».

¿Su meta? Es «intentar meterme el año que viene en ascenso a Preferente en chicos y a la liga Iberdrola en chicas», algo para lo cual la concentración realizada «ayuda mucho, es una oportunidad y una manera de aprender, progresar y pasarlo bien».

Raquel Suárez

Si ella es la más pequeña de las cinco leonesa, con sus 25 años Raquel Suárez es la mayor, siendo la única que ya está ejerciendo como asistente en la máxima categoría femenina, estando como árbitra principal en Primera Provincial.

Raquel: «Vives experiencias y te transmite unos valores. Eres más paciente, controlas mucho mejor los impulsos...» «En ningún momento se arrepiente una de haber entrado a este mundo, al contrario, le he cogido más ganas con el paso de los años y las temporadas», recuerda Raquel, añadiendo que «vas pitando partidos de mejor categoría y viviendo experiencias que yo por lo menos si no hubiese sido por el arbitraje no habría podido vivir. Estoy viajando por toda España, conociendo a muchísima gente de este mundillo...».

«El arbitraje te da unos valores que yo creo que nos lo tienes de jugadora: eres mucho más paciente, controlas mucho mejor los impulsos...», añade Raquel, que mientras oposita a maestra de Educación Física está «luchando por subir a Preferente y ver si puedo ir metiendo la cabeza en la liga Iberdrola».

María Rodríguez

Precisamente esas cualidades que te permite trasladar a tu personalidad las destaca también María Rodríguez, que jugaba en el CD Ponferrada y reconoce que «es distinto a jugar. Yo no soy muy paciente y con el arbitraje he aprendido a tomarme las cosas con mucha más calma y a hacer oídos sordos».

María: «Iniciativas así ayudan a cambiar la mentalidad, ya que hay veces que por ser mujer   ya te sientes discriminada» Y es que para esta berciana de 21 años y que estudia cocina, «la gente de fuera es normalmente la que calienta más los partidos, quizá más en los pueblos más pequeños»; reconociendo que «sólo por el hecho de ser mujer hay veces que ya te discriminan, por lo que este tipo de iniciativas y concentraciones puede ayudar a cambiar la mentalidad».

De momento, María pita en Segunda Provincial, apuntando que «ojalá lograr ascender porque es una experiencia y una oportunidad».

Ainhoa Bernardo


También en Segunda Provincial está Ainhoa Bernardo, aunque con el objetivo claro de «subir» a esa Primera en la que también estuvo hace años su madre y en un futuro «buscar la máxima categoría del fútbol femenino».

Ainhoa: «Mi madre ya fue árbitra y me animó. Intento ser dialogante y hablar con los jugadores, no ser estricta» No obstante, más allá de hasta dónde consiga llegar o subir, ella destaca cómo arbitrar le ha dado «muchas satisfacciones: de superarme día a día, de ir planteándome metas y llegando a ellas...».

¿Sobre su personalidad sobre un campo de fútbol? Esta berciana de 22 años, que es nutricionista y además estudia Auxiliar de Enfermería, se considera «muy dialogante, intento no ser tan tajante y seria, tan estricta, me gusta hablar con los jugadores», aunque luego cada partido acabe siendo un mundo. Eso sí, en esas situaciones desagradables cree que «la gente, más en partidos de mucha rivalidad, le echa muchas veces la culpa de todo al árbitro, nos toca siempre una parte, pero creo que se meten con la figura del colegiado como tal, no con géneros ni nada, no por el hecho de ser mujer».

Ana Laura Herrero


Eso sí, si hay alguien que valoró aún más lo que le aportaba el arbitraje al echarlo en falta, esa fue Ana Laura Herrero, de 21 años y estudiante de Educación Social, que volvió esta campaña «tras un año de parón por estar fuera de España. Quise pitar tanto en Panamá, donde la cosa era complicada y fue imposible, como en Bolonia, donde estuve entrenando con los árbitros italianos pero no pude porque requería muchos papeles y para tres meses no era viable».

«Lo he echado mucho de menos», reconocía Ana Laura, destacando que «hay que probarlo, a nadie le llama de primeras estar en el medio del campo y que te echen la culpa de todo continuamente, pero arbitrar es mucho más, es algo que te engancha y si te gusta mucho el fútbol te acabará gustando».

Ana: «Estuve un año sin pitar y lo eché mucho de menos. Todo el mundo debería ser árbitro alguna vez, verlo desde dentro» De hecho, hace hincapié en que «cuando veo árbitros de categorías más altas intentas aprender un poco de ellos y cuando se equivocan te das cuenta de que desde fuera es muy fácil verlo, pero dentro no. Por un lado así puedes empatizar con un espectador que te insulta a ti, pero es que todo el mundo debería ser árbitro alguna vez para ver lo que es la situación desde dentro, que no es igual. Todos nos equivocamos».

¿Entre sus metas? Además de subir a Primera Provincial, está la común prácticamente en todas desde que la Federación decidiera que sólo habría árbitras en la liga Iberdrola, que es ascender hasta ella: «Ha sido una gran decisión, es una manera de potenciar el arbitraje femenino y visibilizar a la mujer, que es igual de válida para pitar un partido, me parece muy justo».

Objetivos comunes. Retos ambiciosos. Pasión por una disciplina en la que, entre las jóvenes mujeres que despuntan, claramente manda León.
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