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León-Benavente: el trayecto de los baches

León-Benavente: el trayecto de los baches

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La A-66 entre León y Benavente es un camino lleno de baches en ambas direcciones que fue reparado ya en 2015 con 2,2 millones de euros. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen La A-66 entre León y Benavente es un camino lleno de baches en ambas direcciones que fue reparado ya en 2015 con 2,2 millones de euros. | MAURICIO PEÑA
Teresa Giganto | 05/02/2018 A A
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León-Benavente: el trayecto de los baches
Infraestructuras La A-66 que une ambas ciudades se inauguró en 2003 y no es un trayecto agradable para ningún conductor, que va de bache en bache, como tampoco lo es la alternativa, la N-630
Corría el año 2003 (no hace tanto teniendo en cuenta la vocación casi eterna con la que se hacen las carreteras) cuando el entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos pasó por León para inaugurar la A-66 en el tramo que une León con Benavente. Estuvo acompañado por un séquito de políticos que no querían faltar en la foto de un día histórico, puesto que la infraestructura se convirtió en una realidad después de años de reivindicaciones. La N-630 paralela era uno de los puntos negros más abominables entonces de la provincia leonesa y los accidentes de tráfico eran un constante. Había que descongestionar el volumen de vehículos que cada día pasaban por ella y la autovía era la solución. Cascos aquel día, en el término municipal de Ardón, instó a los leoneses a «estar a la altura de las circunstancias» para aprovechar la autovía. Lo que él no sabía es que pocos años después, lo que no estaba a la misma altura era la carretera: los baches no tardaron en llegar.

"El tiempo pasa y no hay más que remaches que no sirven para nada", explica el propietario de una empresa de camiones del sur de León que hace la León-Benavente a diario. "El camión va de bote en bote por los desniveles de la carretera y así no hay quien conduzca. El carril derecho es un desastre, con que el izquierdo es, en según que tramos, el más transitado, y casi por obligación... Y lo peor de todo es el peligro que entraña transitar por una vía que está en estas condiciones", lamenta. Y como él, todo el que ha pasado por allí alguna vez. No hay más que echar un vistazo a los foros de camioneros que hay en la red, y donde estos comparten lo mejor y peor de sus viajes. Una foto en un de estos foros de camioneros muestra un tramo de la A-66 entre León y Benavente. "¿Es España o Serbia?", se pregunta el conductor que la sube, retando al resto de compañeros de profesión. "Es León, y esa autovía está hecha una mierda", le responden ávidos unos cuantos camioneros.

La autovía récord


Hace 15 años que el Gobierno invirtió 165 millones de euros en la A-66. Fueron dos años de trabajos que se realizaban por tramos y que culminaron concretamente el 15 de noviembre del 2003 con la apertura del último, cinco meses antes de lo previsto y marcando un tiempo récord en una construcción de tal envergadura: 64 kilómetros que hoy están marcados por infinitos desniveles, baches y parcheados de brea.

Pero la León-Benavente ya no sabe de tiempo récord y espera ahora unas obras de mejora que por el momento no han sido adjudicadas a pesar de que el plazo para presentar las ofertas finalizó ya el 11 de septiembre. La reconstrucción del firme tienen previsto llevarla a cabo entre los puntos kilométricos 143-100 y 196-300, en León, por importe de casi 12 millones de euros. El plazo de ejecución de esta obra es de 21 meses, así que nada hace prever que los botes de León a Benavente, y viceversa, vayan a acabar pronto.

La situación no es nueva y el estado deplorable de la vía hizo que ya en 2015, el Ministerio de Fomento invirtiese en ella 2,2 millones de euros que utilizaron para fresar y aplicar ‘parches’ para cubrir todos los hundimientos localizados a lo largo de 51 kilómetros. Fue insuficiente y el problema persiste.

"Los socavones" de la N-630


No es cómodo conducir por la A-66. Tampoco por la N-630, "abandonada" desde que se hizo la autovía. María es una de las muchas personas que transita por ella a diario. En su caso, lo hace desde hace siete años por lo que ha sido testigo del deterioro de la vía. "Aunque la A-66 ha quitado volumen de tráfico, seguimos siendo muchos los usuarios de la carretera nacional, no podemos perder de vista que conecta muchos pueblos", explica. "En algunos tramos, como entre Villamañán y Toral de los Guzmanes hay auténticos socavones que reparan echando brea, una solución que lejos de serlo supone un problema ya que con ello no se rompen más que las lunas de los coches porque saltan las piedras. Y ya si llueve, agarra fuerte el volante porque es un auténtico peligro", denuncia. Y es que "si la autovía está mal, la nacional está peor".
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