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Las Siervas de Jesús

Las Siervas de Jesús

OPINIóN IR

21/07/2021 A A
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Las Siervas de Jesús
Se cumplen este domingo 150 años desde que, el 25 de julio de 1871, santa María Josefa del Corazón de Jesús fundara en Bilbao el instituto de las Siervas de Jesús de la Caridad con otras cuatro hermanas y el apoyo del sacerdote Mariano José de Ibargüengoitia.

No tardaron las Siervas de Jesús en fundar nuevas casas. La de León fue la sexta, en 1880, en la llamada ‘Casa de los Cavero’, en Puerta Obispo; después se trasladaron a otro edificio en Conde Rebolledo y, ya en 1885 se asentaron en el antiguo Beaterio de Santa Catalina, en San Isidoro, en donde permanecen en la actualidad. Y no hace mucho que, de la mano de Tere Liébana, tuve ocasión de visitarlas. Nos recibieron como media docena de hermanas –eran en la comunidad, en total, 17– que, con gran amabilidad, nos contaron como era su vida. No te sorprenderá, supongo, que dediquen mucho tiempo a rezar; y, aunque una de sus labores fundamentales ha sido siempre la asistencia de enfermos, ahora, al ser muy mayores, ya no pueden dedicarse a ello: a excepción de la superiora –de mediana edad–, la más joven tiene 75 años…

Este domingo, 25 de julio, concluye el año jubilar concedido por su sesquicentenario fundacional, en el que se puede ganar indulgencia plenaria bajo las condiciones de costumbre –confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del papa– a quien visite, entre otras opciones, una iglesia de la congregación, participando de las celebraciones litúrgicas –en León, la misa es a las ocho y media de la mañana–, además de rezar por distintas intenciones.

La indulgencia, por si no lo sabes, es «la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados ya borrados en cuanto a la culpa» cumpliendo determinadas condiciones –así se recoge, sin ir más lejos, en el ‘Manual de indulgencias’–; en este caso, por ser plenaria, librando completamente dicha pena temporal. Y puede ganarse –para uno mismo o para aplicar a los difuntos–, siempre que se esté bautizado, no excomulgado, y en estado de gracia.
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