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Las nuevas puertas giratorias

Las nuevas puertas giratorias

OPINIóN IR

16/06/2022 A A
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Las nuevas puertas giratorias
Las puertas giratorias llevan a los políticos a lugares distintos. Ya no desembocan (siempre) en las eléctricas, consejos de administración ni en prestigiosos despachos de abogados. Ahora nuestros políticos acaban en las sillas de las tertulias de televisiones y radios, no en vano no se me ocurre nada más parecido a un político que un tertuliano. Estas nuevas puertas mediáticas, como portales al oscuro mundo del revés de Stranger Things, aplacan esa adicción a ser escuchados (y aplaudidos) a la que los cargos públicos se enganchan enfermizamente en sus años de mandato.

El último en cruzar ese umbral ha sido Francisco Igea, exvicepresidente de todo en la Junta y hoy condenado a la miseria minoritaria. La nueva legislatura se ha vengado de Igea con la más cruel de las condenas amontonándolo en la irrelevancia junto a su archienemigo Podemos. En la soledad de último mohicano del liberalismo se han ido apagando las grabadoras, los focos y las llamadas que tanto excitaban al deslenguado exvicepresidente. Un eco insoportable que Igea calla fichando por ‘Todo es mentira’ de Risto Mejide tras varias colaboraciones puntuales donde descubrió un nuevo auditorio para los análisis que otrora nos regalaba tras el Consejo de Gobierno.

No es el único que calma así esa orfandad de palmeros. El autoproclamado vengador del populismo comparte destino con otro exvicepresidente, Pablo Iglesias, en eso de comentar la actualidad. Aunque en el caso de Iglesias fuera un regreso al origen similar a que Igea volviera más de un par de días a su Hospital de Palencia. Y con la vengadora amazonas Carmen Calvo. Haber sido vicepresidente da puntos en las oposiciones a tertuliano. Ignacio Aguado, Ramón Espinar, Tania Iglesias o Cristina Cifuentes también se dejaron seducir por la jauría mediática y el chascarrillo tras caerse de sus cargos y partidos. Es el ciclo de la nueva política: proclamar el cambio, desaprovecharlo y volver a reivindicarlo.
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