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Las mártires de Somiedo. Los cuentos son cuentos no Historia

Las mártires de Somiedo. Los cuentos son cuentos no Historia

TRIBUNA DE OPINIóN IR

Mercedes Unzeta Gullón | 22/06/2021 A A
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Las mártires de Somiedo. Los cuentos son cuentos no Historia
No sé por qué el señor Gavilanes se empeña en despreciar todo lo que digo sin ningún argumento más que el porque sí. Me sorprende que un señor que dice que escribe en una revista de Historia desprecie sin más mis fundamentos sin haber leído mis artículos de investigación sobre el tema a los que le he remitido; porfiar con lo que no se conoce no es muy de sabios además de sorprendente.

Yo leo lo que se publica sobre el tema que me ocupa, en ese caso sobre las mártires de Somiedo y por eso he leído al señor Gavilanes, y me asombró que escribiera un largo artículo sobre un tema afirmando hechos sin tener mucho conocimiento de ellos, como él reconoció,

El periodista Gavilanes, escribe artículos replicándome, pero no parece que lea con atención lo que yo escribo. En primer lugar y después de referirse a mí en dos artículos no ha leído bien ni mi apellido: Soy Unzeta, no Unzueta. En segundo lugar expongo una serie de argumentaciones con datos pero no le interesan, va a lo suyo. Por fechas y por testimonios familiares de la escritora le rebato lo de Concha Espina y él vuelve con lo mismo, desprecia hasta lo que dice la familia, no argumenta sólo opina a sentimiento. Le rebato con datos lo que afirmo sobre las muertes pero se repite y se repite aferrándose a lo primero y a lo poco que ha leído para escribir su primer artículo. En su empecinamiento ya le pone mi nombre a Milagors Valcarcel.

En los artículos que he escrito en este periódico contestando al señor Gavilanes, he tratado de aclarar ciertos errores que él ha recogido y que vienen arrastrándose en la historia de las enfermeras, simplemente porque son errores y porque hay mucha investigación detrás para poder enmendarlos. En mis réplicas a este señor no entro a dar datos concretos de todas las personas que han vivido los hechos y de los que he utilizado sus testimonios porque éste no es el espacio ni el lugar para exponer con detalle una investigación de muchos años y muchas personas.

Estos testimonios que utilizo tienen nombre y apellidos …, si el señor Gavilanes quiere saber quiénes son no tiene más que leer, como ya le he aconsejado anteriormente pero parece que no le interesa mucho saber más de lo que sabe, o cree que sabe, mis 22 episodios publicados en periódico digital Astorga Redacción, este mayo pasado, titulados Las Mártires de Somiedo. Aires de Guerra. Desde luego si va a escribir en su revista de Historia, como dice, le conviene leerlos porque es una investigación muy exhaustiva y felicitada por expertos; también considerada como lo mejor que se ha escrito sobre este tema hasta ahora. No me gusta echarme flores pero es que este señor no acaba de enterarse de que se sabe mucho más de lo que él sabe.

Cuando en una investigación muchas personas, que no tienen nada en común, coinciden en las mismas circunstancias y detalles de los hechos es más lógico pensar que el único que los cuenta de otra manera y que, además, se desdijo de lo que contó unos días después, sea el fantasioso. Está absolutamente comprobado que lo de Abelardo es pura fantasía.

Lo que me sorprende es que el señor Gavilanes, que ha confesado que no sabía nada de las enfermeras de Somiedo, me rebata mis investigaciones y decida dar por bueno uno de mis testimonios cuando yo estoy demostrando que mi testimonio era falso. Eso sí que parece de Berlanga, señor Gavilanes. Como puede parecer de Berlanga todo lo que sucedió en aquella guerra.

Este señor se ríe, y le parece de chiste, que sean tres mujeres las que fusilen a las enfermeras y no una sola. No parece muy ducho en fusilamientos. Siempre hay un ejecutor para un ejecutado; si son tres fusiladas son tres los que fusilan. Se puede ver hasta en las películas. En cuanto a las jóvenes y los hechos sobre el fusilamiento, están documentados, aunque al señor Gavilanes se ría de ello y le parezca una situación trágico-cómica. Asombrosa reacción para alguien que dice escribir sobre la Historia.

Curioso es también que un escritor de la Historia rebata los acontecimientos documentados diciendo «a mí, personalmente, me parece más verosímil que Milagros participara en el asesinato de las tres jóvenes (enfermeras) pues ella si tenía motivos más que nadie», o sea, que este señor cuenta la historia según ‘le late’, según lo que le gusta más a él. Este señor se hace sabedor de los motivos que tenían todos los milicianos en ese momento y considera que una de ellas tiene más motivos que los otros para matar a las tres enfermeras y tiene que ser ella la que las dispare. Sorprendente.

Y en esa línea de historia exprés a sentimiento de José Luis Gavilanes, como le ha gustado el cuento que cuenta el señor Abelardo en una entrevista, que curiosamente yo hice y que curiosamente yo he dado por testimonio falso, es el relato que él considera como verdadero porque simplemente argumenta que le parece el más interesante. Esa actitud sería pasable si se tratara de un particular que cree lo que quiere creerse, el cuento que más le gusta, pero en un señor que se dedica a escribir para el público, y ¡oh! para una revista especializada, es asombroso el rigor y el valor sí así fundamenta las historias que escribe de la Historia. No deja en muy buena situación la credibilidad de la revista Aventura de la Historia.

A este señor parece que le gusta más la polémica que la verdad. Espero que rectifique su actitud y lea mis episodios que le he recomendado antes de escribir un artículo histórico sobre las mártires de Somiedo.

En la guerra murieron muchas personas y se hicieron muchas barbaridades en ambos lados. En un bando más que en otro, seguro, pero eso es otra historia. La historia de la guerra tiene muchos hechos concretos, las historias de la Historia, y la historia de las enfermeras mártires de Somiedo es una pequeña historia dentro de las miles de historias terribles que se pueden contar.

Los distintos Ejércitos tienen sus héroes, las distintas Iglesias tienen los suyos, los políticos los suyos… La Iglesia ha elegido a estas tres enfermeras como héroes para sus feligreses, bueno, es su opción. Es un tema de la Iglesia para la Iglesia. El que no está dentro de la órbita eclesiástica es normal que no lo entienda. Hay que respetar. Otra cuestión de debate es el papel de la Iglesia en el conflicto bélico, pero ese es un marco mayor que este pequeño episodio de las enfermeras que es una de tantas historias que no debía ser olvidada como tantísimas otras que se han olvidado. La Iglesia las recuerda y por la Iglesia las tres enfermeras han transcendido a la Historia.
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