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Las madres pasan de la grada al campo

Las madres pasan de la grada al campo

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Imagen de uno de los entrenamientos. | JESÚS F. SALVADORES Ampliar imagen Imagen de uno de los entrenamientos. | JESÚS F. SALVADORES
Jesús Coca Aguilera | 25/01/2023 A A
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Las madres pasan de la grada al campo
Rugby 20 mujeres de entre 33 y 53 años han decidido crear su propio equipo de rugby, las Leonas Mater, para jugar en lugar de esperar fuera cuando llevaban a los niños a entrenar al Área
May y Rocío de piliers, Silvia de talonadora, Poty como medio melé, Marta de apertura, Jessi en el primer centro, Fati de segundo centro, Camino y María de alas y Romina de zaguero.

El pasado fin de semana, esas eran las protagonistas de la primera alineación de la historia del Leonas Mater. En el mes de septiembre, quienes acudían a las instalaciones del León Rugby Club en el Área de Puente Castro a llevar a jugar a los niños y esperaban a que terminaran el entrenamiento de ese deporte del rugby que sólo conocían de verlo allí para regresar a casa.

Únicamente cuatro meses separan ambos momentos. Y por el medio hay una historia de esas de película, de cómo unas mujeres que nunca habían tocado un balón ovalado y desconocían muchas de las reglas pues no es lo mismo ver un deporte que jugarlo, acabaron decidiendo juntarse para practicarlo ellas también en vez de esperar fuera a que los niños acabaran de entrenar, yendo sumando efectivos y venciendo los tres partidos del cuadrangular en sus primeros partidos.

De las 20 que conforman el equipo, 17 no habían jugado en su vida. Ganaron su tres partidos en su primer torneo Pero todo empieza en septiembre y de la mano de Marta Redondo Cuevas, la impulsora de esta iniciativa. Leonesa de nacimiento, volvía a casa después de vivir en Madrid, donde su hijo ya jugaba a rugby y había vivido en su anterior equipo un proyecto de este tipo.

«No había jugado en mi vida hasta el año pasado, pero me enganchó totalmente, hasta el punto de que llegué a León y noté que me faltaba eso. Así que cuando empezaron los entrenamientos lo comenté con alguna otra madre: ¿por qué no entrenamos nosotras a la vez que lo hacen ellos? Y en contra de lo que pensaba fue súper fácil engancharlas, dijeron rápido varias que sí casi con más ganas de las que tenía yo», cuenta Marta, que contó con la ayuda clave de Poty, una de las dos únicas que había jugado a rugby en el pasado, aunque hacía más de 20 años de la última vez.

Y así, poco a poco, empezó todo. «Fue rápido e impulsivo, dijimos venga el próximo día traemos un balón y ropa para jugar, y nos pusimos en el lateral donde juegan los niños a darnos pases. Pero pronto el club dijo que nos podíamos poner en una parte del campo dentro, a las 10 u 11 de los primeros días se nos fueron uniendo otras a las que les dábamos gula, y ahora somos 20 y desde finales de noviembre tenemos un entrenador puesto por el club, Lucas, y eso se ha notado mucho».

«El primer día llevamos un balón y nos pusimos en el lateral a dar pases. Tuvimos que empezar desde cero» Pero claro, los inicios eran difíciles, porque para casi todas era todo nuevo. De hecho, de las 20 que hay ahora mismo en el equipo, 17 nunca en toda su vida habían jugado. «Sabes que hay que correr hacia adelante y pasar hacia atrás, pero sólo viéndolo es complicado y hubo que empezar por lo básico, desde cero», cuenta Marta, recordando que «desde el primer día y en cada entreno lo pasamos muy bien, siempre con muchas risas en el aprendizaje. Recuerdo cómo uno de los primeros días una de nosotros llegó a la línea de ensayo y en vez de posar el balón lo lanzó desde arriba, que claro empezamos todas a reírnos y a decir que no, que no, que hay que posarlo. Íbamos aprendiendo sobre la marcha, pero ha sido muy divertido».

Sin embargo, lo que empezó en anécdota se ha convertido en costumbre. Y dos días a la semana, los martes y los jueves por la tarde, aunque en ocasiones también quedan algún domingo, llegan al entrenamiento con los niños que juegan en las categorías inferiores, pues casi todas tienen alguien a quien acompañan a diario, «nos calzamos los tacos y nos ponemos a jugar, a los pequeños no les ha parecido raro, todos están muy orgullosos de nosotras, presumen de cómo juegan sus madres».

La de menor edad tiene 33. La mayor, 53. Pero el entusiasmo que han sentido por el rugby es igual en todas: «Es que transmite pasión e ilusión y es muy de equipo, todas las jugadores cumplen una función, seas más fuerte o menos, más grande o más pequeña, tienes un hueco y un sitio desde donde se te necesita y puedes ayudar. Estamos súper motivadas y enganchadas todas, aunque no podamos reunirnos al completo en cada entrenamiento porque es difícil cuadrar los horarios, pero creo que se van a ir uniendo más mujeres».

Y así, por fin, de los entrenos se pasó el fin de semana a la competición. Al primer partido para casi todas de sus vidas. Un cuadrangular en Valladolid, frente a las locales del WonderVRAC, las Tigresas de Alcorcón y las Khaleesis de Madrid. Una experiencia nueva que vivir.

«Les llevamos, nos calzamos los tacos y a jugar. Los niños están súper orgullosos y nosotras muy enganchadas» «No teníamos ni posición, nos las han asignado la semana previa al partido», señala Marta, que apuntaba no obstante que «yo que había jugado con este tipo de equipos sabía que podíamos hacerles frente, pero claro, ganarles era ya otra historia».

Y lo hicieron. Tres partidos, tres victorias. «Y aguantando todas todo el partido, que alguna corría o hacía crossfit, pero también hay quien llevaba siete años sin hacer nada. Fue algo increíble, nos sorprendimos a nosotras mismas».

¿Y el próximo objetivo? Son las Mater Series que en marzo se celebrarán en Bilbao, y que reúne a todo este tipo de equipos que existe a nivel nacional, bajo la modalidad de rugby a diez «y limitando algo el contacto para evitar que haya lesiones, por ejemplo las melés son pactadas».

Allí irán las Leonas Mater a dar guerra. A por otro triunfo, como el que ya es para ellas haber creado este equipo . A demostrar que las madres también pueden pasar de la grada al campo.
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