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Las lavanderas, un frío que taladra la memoria

Las lavanderas, un frío que taladra la memoria

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Fulgencio Fernández | 15/11/2021 A A
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Las lavanderas, un frío que taladra la memoria
El León de Fernando Rubio Ir a lavar al río o a la fuente fue un duro trabajo diario para las mujeres de nuestros pueblos hasta hace tan solo unas décadas
Hace tan solo un par de semanas en un reportaje con Isabel, la última habitante del antiguo poblado minero de Casetas, arrancaba a su memoria los duros recuerdos de su vida en aquel lugar —también los felices— y cuando hablaba de inviernos fríos, trabajos duros, detuvo sus palabras y después de unos segundos concluyó: «Lo que no se me borra es el frío del agua del río que nos taladraba cuando íbamos a lavar, con la lavadera, de rodillas». Es sólo un ejemplo, es muy raro que si hablas con una mujer que haya hecho este trabajo no lo recuerde, no te hable del frío que taladró su memoria y quedó ahí instalado para siempre.

Es bueno recordarlo ahora, por estas fechas invernales de San Martín pues es cuando se hacían las matanzas domiciliarias en todas las casas y uno de los trabajos ‘de mujeres’ de estas fechas generalmente de recuerdo feliz, como fiesta, era ir a lavar las tripas al río, con enormes baldes. Es fácil imaginar en estas fechas de noviembre, en las que se elegía además días de heladas porque eran buenas para curar la matanza, cómo aquel frío taladraría aún más la memoria de nuestras lavanderas.

Un trabajo que llegó hasta hace no muchas décadas, que aún quedan muchas leonesas que lo realizaron. Tanto que Fernando Rubio, el archivo vivo de las imágenes y recuerdos de los años 70, aún pudo realizar un reportaje con las lavanderas, en el año 1976. Ahora hace 45 años.

Lo realizó cerca de León, en Villabalter, en su fuente de muchos caños y ya advierte que «evidentemente no en meses de frío», lo que suaviza el trabajo y con él el frío; pero, en definitiva, lo que pretende al recuperar las imágenes es «homenaje a esas fuertes y sufridas mujeres que aparecen en las imágenes». Un recuerdo aliñado con una ironía —«según amenazan con la subida de la energía eléctrica, puede que sea una opción para los meses con mejor clima. Además permite el acercamiento a la naturaleza, ejercicios que ya quisiera para si ‘Pilates’ y tomar el sol, con lo bueno que es para la salud»— y también con una canción, que no podía ser otra que la popular ‘Semos de Villabaltere’.

No hay ninguna mujer que haya lavado en el río, los hombres jamás lo hicieron, que cuando repasa sus años de trabajo no recuerde el frío que pasó, «un frío que taladraba», suelen decir Hablaba Fernando Rubio de «esas fuertes y sufridas mujeres» y hemos repetido varias veces que «las mujeres iban al río o al caño», «las mujeres recuerdan el frío», «las mujeres...» y es que, efectivamente, eran ellas quienes se enfrentaban cada día a esta tarea, no existen imágenes de hombres en el río o en el lavadero de la plaza. Hasta tal punto que en un reportaje de este mismo año, en Ferreras, con un matrimonio del pequeño pueblo el marido, Vicente, contaba una anécdota muy ilustrativa: «Muchas veces iba con el caldero para coger agua en el caño de la plaza y los hombres me miraban mal, porque no era ése un trabajo de hombres». Y sólo iba a por agua, ni os cuento qué ocurriría si hubiera ido a lavar la ropa. Tanto que esta situación provocaba en él una reflexión poco habitual en gentes de su generación, con más de 80 años. «Yo muchas veces lo he pensado al ver la vida que llevaba Aurora (su mujer) y otras mujeres de aquella época, eran unas verdaderas esclavas pues trabajaban de sol a sol pues muchas veces llegaban muy tarde de lavar la ropa y al amanecer ya estaban levantadas».

En todos los recuerdos de los trabajos que han dejado huella de dureza aparecen las mujeres lavando en el río, el caño o la fuente. Por más que el paso del tiempo haya endulzado los recuerdos y las fotografías de las lavanderas nunca falten en los libros que recogen viejas fotografías de muchos pueblos. Por más que en algún pueblo, como Rodillazo, le pongan humor al oficio y en el lavadero de la plaza hay puesto dos carteles en las tres ‘pilas’ que lo integran: Zona de lavado (con las lavaderas y sus ondas), zona de aclarado (de agua limpia) y centrifugado (con una imagen golpeando la ropa contra la pared).

Si completas la imagen con una mujer con el balde en la cabeza en perfecto equilibrio o tendiendo la ropa sobre el verde de la pradera para que seque, tendrás la memoria del frío que taladra la memoria de las lavanderas.
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