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Las estatuas de Ponferrada

Las estatuas de Ponferrada

OPINIóN IR

22/05/2019 A A
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Las estatuas de Ponferrada
Opinión Por Apolinar Suárez
Recientemente muchos medios de comunicación se hicieron eco de la noticia de que sólo el 15% de las estatuas de España estaban dedicadas a mujeres ilustres. Eso me llevó a meditar sobre las estatuas ponferradinas y llegué a la conclusión de que aquí, en Ponferrada, ese porcentaje no se cumple, pero por defecto.
Enseguida me vino la imagen del Caballero Templario, a caballo y sobre pedestal, la del Barquillero en la plaza mayor, la del maestro músico Don Esteban de la Puente e incluso la de los nadadores, vulgarmente conocida como la de los culos. Mención aparte merecen la de la pizarra, la de la gota de sangre, la de los ciclistas o la del cine. Pero ¿de mujeres?

Veamos. No sería grande el error pensar que una de las más populares es la de las Pimenteras. Representa el duro trabajo de aquellas heroínas que aún hoy van con las manos quemadas de pelar los ricos pimientos bercianos, después de asados a fuego hecho con sarmientos de vid.

También en la avenida de las Huertas del Sacramento, esquina con Río Urdiales tenemos la estatua a la Madre. Con un niño elevado con sus brazos y otro jugando a sus pies, esperando el cariño que merecidamente va a recibir. Sin duda representa a todas las madres.

En la plaza de la Encina hay otra estatua en honor a la Virgen del mismo nombre.
Pero se dice que es La Carrasca la que representa a una ciudadana ilustre y anónima. Este anonimato no nos permite evaluar lo ilustre de su persona. Sí que es la vigía del estado de ánimo de la ciudad. Por estar en la zona alta advierte si el Bierzo está cubierto de niebla, hace tiempo dejó de oír las sirenas de las térmicas, los pitidos de las máquinas del tren minero bajando carbón de las minas de Villablino. Vio subir y descender a la Deportiva. Ahora reza todas las noches porque vuelva a subir a la 2ªA y se alegra del ascenso de CB Ponferrada a la categoría de plata y de las niñas del voleybol.

Cada año ve a los ciclistas de la Mountemplaria y de los 101 Kms peregrinos llegar agotados y felices a la meta. Vió pasar al pelotón mundialista de ciclismo, aunque haya dejado las cuentas municipales en rojo. Nunca había visto nada tan importante.

Pero estatuas de mujeres ilustres no conozco ninguna. Es más, creo que no hacen falta. ¿Para qué? ¿para criticarlas? ¿para politizarlas? Nadie osará criticar a las madres, a las pimenteras, a la Virgen de la Encina, ni siquiera a La Carrasca, vigía de nuestro futuro y silencioso testigo de nuestro pasado.

Nuestras ilustres mujeres sois todas vosotras políticas, maestras, médicas, periodistas, enfermeras, amas de casa, asistentas, directoras, abogadas, juezas camareras, policías, guardias civiles o municipales, deportistas, estudiantes, comerciantes, empresarias, ingenieras, cocineras, agricultoras, vigilantes, enólogas , emprendedoras o cualquier otra profesión que no se me ocurre ahora. Todas sois ilustres y no necesitáis ni pedestal ni estatua aunque estoy seguro de que todas os la merecéis.

Apolinar Suárez es un ex trabajador minero residente en Ponferrada
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