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Las andanzas del concejal

Las andanzas del concejal

OPINIóN IR

04/04/2021 A A
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Las andanzas del concejal
Ocurrió en la última sesión plenaria del Ayuntamiento de León. Y el mismo munícipe lo ha vuelto a hacer. No puede reprimirse. El concejal de Participación Ciudadana, el ya expodemita Nicanor Pastrana –el del famoso ‘ubuntu’ en su toma de posesión como edil y al que le han dado una patada en el culo en su partido– volvió a negar el pan y la sal a la hotelería leonesa. Nada de auxilios municipales para el colectivo. Nada de ‘privilegios’. Y que les den. Es su máxima. Sin embargo, todos los grupos políticos –PSOE, PP, Cs y UPL– votaron a favor de la propuesta de ayuda. Al unísono. Todos. A coro. Se antoja que el individuo en cuestión quiere ser el novio en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro. ¡Vaya cruz que soporta José Antonio Diez con un ‘colega y socio’ de esta catadura política!

Y como el sujeto de marras es tan progresista y, a la vez, tan fifí, se enreda y se enreda y dice que la rebaja del IBI a los hoteleros «quizás alivie la situación económica del sector, pero difícilmente podrá salvar ningún empleo». Nos ha jodido mayo sin llover. Pero ayuda a ir pasando el trago, figura. Pastrana, que va por la vida de comunista reciclado, aboga porque esto funcione como en Podemos, donde en sus famosos ‘vistalegre’ siempre triunfa la línea oficial y a los ‘disidentes’ se les machaca. Este es el juego.

Y ya que le gusta tanto la opinión vecinal –eso dice– lo que debería hacer es convocar un plebiscito entre las asociaciones de vecinos –que, en teoría, representan el sentir popular de las diversas barriadas leonesas– y conocer de primera mano qué piensan de él. Cómo valoran su encargo. Y cuál es la relación de la concejalía con las diferentes directivas. A buen seguro –y la advertencia de la mayoría de los actores no es ningún secreto– que le pondrían la valija en la puerta del Consistorio y, en paralelo, le darían una segunda patada en el trasero. Sin dudarlo.

A excepción de un par de asociaciones vecinales –¿quizá tres?– el resto está del concejal Pastrana hasta el gorro. Les supera. Y a la Federación ‘Rey Ordoño’, el ente que las aglutina y representa, le sobrepasa. La comunicación entre el Ayuntamiento y la organización es un galimatías de muy difícil digestión, por obra y gracia de don Nicanor. No existe. Recuérdese que a últimos de septiembre del pasado año, nadie acudió a una reunión programada con los residentes del Polígono 58, Área 17 y Trobajo del Cerecedo. Y la tónica continúa. O muy parecida.

Al final, el gran perjudicado será el propio alcalde, que acabará recibiendo los dardos de la ira por culpa de la desordenada gestión del edil. Y eso, cuando llegue la hora de la ‘papela’, suele pasar factura. Si no la está pasando ya.
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