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Ladridos

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OPINIóN IR

15/08/2019 A A
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Ladridos
Puede que la vida consista sobre todo en ir superando miedos y que los traumas de la infancia no se cronifiquen en un Peter Pan rabioso que no se cansa de aporrear la ventana en mitad de la noche. Puede que solo consista en creerse feliz, como si la felicidad fuera un estado sólido y duradero y no escurridizamente gaseosa. Hoy que sumo un año más reconozco que el tiempo ha ido erosionando los temores que me habían acompañado desde siempre. Un proceso de adaptación al entorno, un modelado de la sombra, que parece una decisión evolutiva exitosa según los últimos estudios publicados.

En España ya hay más mascotas que niños menores de 15 años, en su mayoría perros. Yo siempre tuve pavor a los perros, ahora los tengo respeto. Y decía que parece una buena decisión evolutiva porque en este siglo XXI sale más a cuenta tener miedo a los niños que a los perros. No en vano quizá es la sociedad la que realiza el recorrido inverso y antes tenía respeto a los niños y ahora le causan pavor. Niños y perros, ambos conllevan una responsabilidad y te miran con ojos del gato de Shrek, pero los segundos cuando crecen no acaban pidiendo la paga, la universidad y dejándote en vilo cuando salen de fiesta. Ni les legaremos las incertidumbres. Por eso, la era de las familias diversas deja en el aparador más fotos con mascota que con bebés y resuenan en las habitaciones más ladridos que llantos.

Así las cosas, serán los perros los que hereden toda esta tierra despoblada y ausente. Los que se sienten en los poyetes al caer la tarde y sigan pastoreando los rebaños aunque no haya cayado que les mande. Los que se recuesten bajo las murallas esperando que regresemos. Escribió Arturo Pérez Reverte en ‘Los perros duros no bailan’ que «un perro no es más que una lealtad en busca de una causa». Quizá podamos darles esta causa de la España vacía, que en vez de protegernos a nosotros guarden aquello que un día fue nuestro y que volverá a entregarse al silencio en un par de semanas. Al menos, ya no les temo.
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