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Labaniego une mitología, naturaleza y arte como salida de futuro al rural

Labaniego une mitología, naturaleza y arte como salida de futuro al rural

EL BIERZO IR

Intervención artística efectuada en la senda nueva. | JAVIER ORTIZ Ampliar imagen Intervención artística efectuada en la senda nueva. | JAVIER ORTIZ
Mar Iglesias | 28/09/2020 A A
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Labaniego une mitología, naturaleza y arte como salida de futuro al rural
Sociedad Ha estrenado la senda del Mouro, un recorrido por el paraje minero en decadencia, con la intervención artística de Ortíz Trapote entre otros y abierto a colaboraciones artísticas
Aunar arte, senderismo y turismo rural fue una idea que proyectó Javier Ortíz Trapote, vecino de Labaniego dentro de la idea que dio en llamar «La Cerca» y que fue seleccionada en 2015 en la convocatoria de «Semillas para el Bierzo», un conjunto de 50 propuestas e ideas de innovación y emprendimiento para el Bierzo, que se plasmaron en una publicación a cargo del escritor Valentín Carrera bajo ese mismo nombre.

Emulando a aquel proyecto, la propuesta actual consiste en una intervención artística en el medio natural del pueblo de Labaniego «donde resido y que además ejerzo mi actividad económica con un alojamiento rural. También he de decir que empecé a trabajar en serio en ello a raíz de la situación derivada del confinamiento, que me ayudó a sobrellevar y darle un poco más de sentido a esas eternas semanas de obligado parón», explica Trapote.

La propuesta consiste en un recorrido andando, que aúne además del interés artístico, el paisajístico, turístico y cultural en plena naturaleza. En este caso se ha diseñado una ruta circular libre, señalizada y autoguiada con punto de partida y llegada desde el mismo pueblo de Labaniego.

Labaniego es un pueblo con encanto del Bierzo alto, caracterizado por la importante masa forestal de robles, castaños y encinas, «un verdadero bosque encantado», dice Trapote muy cerca de Bembibre y Ponferrada.

La senda del Mouro es un «museo al aire libre» uniendo naturaleza y arte «una conexión con las inquietudes culturales y modo de vida de nuestros antepasados». Un camino que pasa por el Camino Olviado, por el enigmático paraje donde se encuentran los restos del antiguo convento franciscano de San Fructuoso en medio del bosque… Aparte del trabajo e intervención inicial de Javier Ortiz en el bosque, el proyecto ha contado con la colaboración con sus trabajos de arte vegetal de Carmen «milmadreñas». Esta artista de Salientes ha instalado una bola vegetal de roble, una «huella» de lana en forma de culebra y otra bola de flor de castaño. Próximamente otro artista local, Pep Escudero, complementará con sus trabajos en madera el entorno del antiguo convento en el bosque.

Pero Trapote apunta que no se trata de un proyecto cerrado «es una propuesta viva y abierta a más artistas con el propósito de realizar un trabajo creativo al aire libre (en un paraje natural), quedando la obra en el lugar donde se ha generado, perteneciendo desde entonces a él».

«Se trataría de construir un proyecto artístico en la naturaleza en absoluto respeto y diálogo con ella y, cómo no, aportando reflexiones sobre nuestra cultura, sociedad y mundo más contemporáneo». Son obras «site-specific», es decir, obras que se construyen en base al sitio en el que se emplazan, que han sido concebidas para un contexto específico.


¿Apoyo de la administración?


Pese a que Trapote considera esta idea como una posible salida de futuro para un pueblo con huella minera y, por tanto, acompañando en su decadencia al mineral, no ha conseguido el respaldo de las administraciones al mismo. «Después de muchos años batallando en este sentido considero que es perder el tiempo así que prefiero invertir mis esfuerzos y tiempo en desarrollarlo directamente sin esperar nada».

Sin embargo sigue considerando que es un proyecto exportable que puede ser recogido por esas administraciones «tanto a nivel local como comarcal para potenciar estos proyectos, darles impulso y visibilidad.

Por el momento no he recibido ningún tipo de acercamiento o muestra de interés al respecto», lamenta. Afea la falta de compromiso del Ayuntamiento de Bembibre al que pertenece Labaniego con proyectos turísticos, puesto que «no ha conseguido relanzar el proyecto de «Las Casas del Hombre» paralizado desde hace más de 10 años ni tampoco se ve iniciativa en construir el necesario albergue de peregrinos que como fin de etapa en el Camino Olvidado que es de urgente necesidad».

A los Mouros


La senda del Mouro toma su nombre de las criaturas mitológicas, los Mouros, del noroeste de la península. Son criatura físicamente parecidos a los humanos, pero de mayor tamaño, con la piel de color negra o terrosa debido a que viven en el subsuelo en guaridas y túneles bajo la tierra, donde se dedicaban a la minería (especialmente a la extracción del oro).

Aunque son un pueblo mágico, vivían como campesinos y hacían tratos con los mortales a cambio de oro, lo único que exige es que el mortal no se revele la procedencia del oro. De no cumplir su palabra, el oro se transforma en carbón , incluso llega a matar al por incumplir su promesa.

Tiene una distancia de 2,5 kilómetros con un desnivel de 60 metros y una dificultad baja, aunque no está acondicionado para sillas de ruedas o carritos de bebé.
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