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La vuelta al cole

La vuelta al cole

OPINIóN IR

03/09/2019 A A
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La vuelta al cole
Tras la resaca de las vacaciones, la llegada de septiembre se convierte año tras año en una difícil tarea, no sólo para los más pequeños, que se enfrentan a la rutina de horarios, lloros a la entrada de colegios, deberes..., sino también para muchos padres separados o divorciados. Y es que, al «no quiero ir al cole» de los más pequeños, en ocasiones se suma el «yo no pago eso» de los mayores, que reabre litigios ajenos a las peleas de patio y no siempre terminan con un apretón de manos.

El desembolso económico que supone la vuelta al cole muchas veces resulta una cuestión espinosa por difícil que resulte creer y, si bien es cierto que, desde la cordura y responsabilidad parental no debiera suponer motivo de conflicto, lamentablemente tras el verano, en no pocas ocasiones, nos encontramos con la misma consulta: ¿Quién paga la matrícula, el uniforme, los libros, etc...? ¿Cubre la pensión de alimentos estos gastos?

El artículo 93 del Código Civil establece que, en casos de separación o divorcio será el Juez quien determine la contribución que cada progenitor debe realizar para satisfacer los alimentos de sus hijos y adoptará las medidas necesarias para asegurar la efectividad y acomodación de las prestaciones a las circunstancias económicas de los padres y necesidades de los hijos en cada momento. Igualmente, el propio Código Civil recoge en su artículo 142 que dentro del concepto de alimentos, se engloba todo lo indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica, así como la educación del menor.

No cabe duda que los gastos de la vuelta al cole afectan a la educación de los hijos y, partiendo de la literalidad de la norma, en tal sentido, pueden ser considerados como gastos propios incluidos en el concepto de alimentos. No obstante, no puede perderse de vista que también son gastos puntuales, que no se producen a lo largo de todo el año y, fue precisamente esta premisa la que durante un tiempo sirvió para considerarlos como gastos extraordinarios no compresivos de la pensión de alimentos.

Sin embargo, a partir de 2014 el Tribunal Supremo en sentencia de 14 de octubre dio un giro a esta consideración, estableciendo que «los gastos causados al comienzo del curso escolar de cada año son gastos ordinarios en cuanto son gastos necesarios para la educación de los hijos, incluidos, por lo tanto, en el concepto legal de alimentos. Sin esos gastos los hijos no comenzarían cada año su educación e instrucción en los colegios. Y porque se producen cada año son, como los demás gastos propios de los alimentos, periódicos (lo periódico no es solo lo mensual) y, por lo tanto, previsibles en el sí y aproximadamente en el cuánto. La consecuencia es obvia: son gastos que deben ser tenidos en cuenta cuando se fija la pensión alimenticia, esto es, la cantidad que cada mes el cónyuge no custodio debe entregar al cónyuge custodio como contribución al pago de los alimentos de los hijos comunes».

Así pues, aún puntuales en el año, los desembolsos de la vuelta al cole son gastos ordinarios que se comprenden en la pensión de alimentos y necesariamente al momento de fijar la misma han de ser considerados, pero ¿qué se puede considerar como gastos de la vuelta al cole a tal efecto? Naturalmente, no todo gasto después de las vacaciones puede englobarse en esta categoría y ha sido la jurisprudencia la que ha ido distinguiendo qué entra y qué no como gasto ordinario. Eso sí, no hay que perder de vista que la casuística impera, no todos los casos son iguales y lo pactado entre los progenitores tiene una importante incidencia en este punto. No obstante en general, en un contexto escolar se pueden considerar gastos ordinarios, la matrícula del colegio, cuotas mensuales o anuales en caso de que el colegio sea privado o concertado, libros de texto, material escolar, uniformes, transporte, comedor o cuotas del Ampa u otras asociaciones escolares. Todo ello se engloba en la pensión de alimentos que el progenitor no custodio asume y por tanto, no le son repercutibles por mitad, salvo que ambos padres hubieran pactado lo contario.

En muchas ocasiones la línea que separa los gastos ordinarios de los extraordinarios no siempre es tan nítida, pese a que en este caso la jurisprudencia lo tiene claro: los desembolsos de la vuelta al cole son un gasto ordinario y se engloban en la pensión de alimentos. Sean ustedes por tanto prudentes, asesórense a la hora de consensuar esa pensión si tienen la capacidad de dialogar y, de estar fijada ya, no olviden esa capacidad de diálogo antes de iniciar cualquier pelea de ‘patio’, pues al fin y al cabo se trata de la educación de sus hijos y la vuelta al cole no se agota este septiembre. ‘Welcome to back to school!’
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