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La tumba de Tutankamón

La tumba de Tutankamón

OPINIóN IR

23/11/2022 A A
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La tumba de Tutankamón
Si a ti y a mí nos preguntaran qué cosas maravillosas se nos ocurren, probablemente no pensaríamos en lo mismo…; pero tampoco creo que tuviera nada que ver con lo que justamente así, «cosas maravillosas», describía el arqueólogo británico Howard Carter: «animales extraños, estatuas y oro, por todas partes el brillo del oro».

Fue al recordar cuando, el 26 de noviembre de 1922 –pasado mañana se cumplen cien años–, miró por un agujero que había hecho en la puerta de la antecámara de la tumba de Tutankamón, quizá el más famoso de los faraones egipcios –accedió al trono con ocho o nueve años, hacia el 1333 a.C., y reinó durante una década, hasta que falleció prematuramente–, precisamente por el descubrimiento de su tumba; un hito histórico que parece el guion de una película…

Y es que, después de años de trabajo en el Valle de los Reyes, en la que iba a ser la última campaña –los éxitos no acompañaban–, el equipo de Carter dio el 4 de noviembre de 1922 con el primer escalón de una escalera enterrada; y ya 22 días después, tras retirar los escombros, Carter, su compañero Arthur Callender, lord Carnarvon –que financiaba la excavación– y su hija lady Evelyn accedieron a la tumba –eran los primeros en más de 3000 años–, que se encontraba prácticamente intacta.

La noticia corrió como la pólvora a lo largo y ancho del planeta, generando una expectación sin precedentes en todo lo relacionado con la arqueología y con el mundo egipcio, y eso que el ‘fenómeno Tutankamón’ no había hecho más que comenzar: el 17 de febrero de 1923 –tras haber explorado las dos primeras estancias de la tumba: Antecámara y Anexo–, se accedió a la Cámara Funeraria y al Tesoro; el 12 de febrero de 1924 se destapó el sarcófago del faraón niño y el 28 de octubre de 1925 se dejó al descubierto su momia y su célebre máscara funeraria. Y aún les llevaría hasta febrero de 1932 fotografiar, catalogar y trasladar los miles de objetos hallados. Y aún hoy, ni que decir tiene, Tutankamón sigue levantando pasiones…
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