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La silla solo tiene un dueño

La silla solo tiene un dueño

A LA CONTRA IR

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| 30/06/2021 A A
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La silla solo tiene un dueño
Es «la cara del que sabe» decía el gran zamorano Agustín, García Calvo, para distinguir «cuando veas al hombre de banca / dinámico y grave / que en la ranura de su coche / introduce la llave / mientras habla con un cliente / importante, y con mano segura / agarra el volante, / verás, si te fijas, en el cristal / la cara del que sabe».

Y ése, el que sabe, al que llaman Capacobardes, no tendrá ninguna duda de cuál es su silla, la central, la de la autoridad, y al llegar al salón irá directo a ella, se sentará a esperar el aplauso y recibir los elogios de quienes saben quién es el de la cara del que sabe.

Y hasta se mosquean los pobres olvidados si el que sabe no llega a presidir, como había sido invitado.

Pero su tragedia es que aunque él sabe cuál es su silla, su papel, su destino y hasta el discurso que le han escrito;en la imagen la única silla que tiene un dueño claro, que todos saben para quién es, es la del balón, que identifica al señor de los sueños, al niño que sabe que su misión primera es ser feliz y tener mocos, jugar con el balón de las fantasías y soñar con la magia de los cuentos, estar allí sentado pero no es necesario que escuche, sólo que viaje por mundos propios y de estrellas.

Y allá se las arregle el de la cara del que sabe. Es su rollo.
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