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LA RUTA DEL PLACER | Soy: Sobriedad y finura nipona

LA RUTA DEL PLACER | Soy: Sobriedad y finura nipona

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Susana Martín | 13/01/2017 A A
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LA RUTA DEL PLACER | Soy: Sobriedad y finura nipona
La Ruta del Placer ¿Un restaurante de la alta cocina japonesa que huye de tonterías y modas? No tiene ni cartel, menudo hallazgo en Madrid
Si pillamos el AVE a Madrid sólo para ir a probar un comedero, tiene que merecer mucho la pena. También es verdad que Madrid bien vale mil y una excursiones, porque lo que sobran son planes chulísimos que hacer, así que la idea es disfrutar de una escapada haciendo cuantas más cosas mejor. Y ya si el restaurante es tan alucinante como nos habían asegurado, entonces sí que sí.

Para relajar un poco la cantidad de comidas, cenas y saraos de diciembre, nos espera un mes de relajación estomacal. La intención, huir de tantos excesos calóricos, aunque dicen que enero es el mes de todas las quedadas que fuimos aplazando en navidades, en plan: cuando pasen estas fechas, nos vemos, y resulta que ahora se nos acumula otro buen ‘puñao’ de citas alrededor de una mesa. No tenemos remedio, ¡ni falta que hace!

La excursión a Madrid nos llevaba al Museo Thyssen a ver la exposición ‘Intimidad’, de Renoir. Una maravilla de la delicadeza con los pinceles de ese gran maestro en aquello de la alegría de vivir que tanto nos apasiona. Pero ojo, que si no amplían la muestra, termina dentro de unos días, y merece muchísimo la pena verla...

Soy es otra cosa. Qué delicadeza, espíritu nipón en estado puro. Un lujo sin aspavientos, una maravilla de lugar la casa del maestro Pedro Espina Y Madrid bien vale cientos de recomendaciones culturales y turísticas, que incluso en un solo día las horas cunden, pero vamos ahora a lo que nos ocupa (lo del ‘zampar’, aunque si me lee Joaquín me reñirá por inapropiado), y este viernes toca un homenaje de cocina japonesa en Soy.

Llevábamos mucho tiempo queriendo conocer este pequeñísimo local del maestro Pedro Espina, pero apenas tiene cinco mesinas y no fue fácil lograr una. Al final, conseguido.

Es un restaurante especial desde la mismísima puerta, que no tiene ni señalización. Pura sobriedad también en el interior, nada que ver con los lujos de algunos de los japoneses pijísimos que tanto han proliferado en la capi. Como nos habían dicho, Soy es otra cosa. Qué delicadeza, espíritu nipón en estado puro. Un lujo sin aspavientos, una maravilla de lugar.

Los diez platos del menú degustación nos parecieron demasiado, así que esta vez optamos por elegir lo que se nos antojara de la carta, cocina japonesa de máximo nivel. Y acertamos probando un poquito de todo.

Tienen sopas, ensaladas, tartar, tataki, carpaccios, makisushis muy variados, dim-sum, yakisoba, teriyakis, tempuras... Y qué pinta todo, viéndolo pasar hacia las mesas cercanas.

Y como dicen que la gran especialidad de Espina son los niguiris-sushi, probamos una amplia selección de estos, qué pasada. Y un sashimi (pescado sin arroz), y un tartar, y makisushis exquisitos. Con el postre (tempura helado), le dimos al sake.

Y Soy es un japonés, sí, pero nada que ver con tantos otros... Qué finura.

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Soy                                                                        
Calle Viriato, 58. Madrid                                                                      
91-4457447

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