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LA RUTA DEL PLACER | Macondo: Una pintura de Hopper

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Susana Martín | 13/10/2017 A A
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LA RUTA DEL PLACER | Macondo: Una pintura de Hopper
La Ruta del Placer El pueblo ficticio elegido por García Márquez en sus ‘Cien años de soledad’ da nombre a este local tan especial que fusiona productos de siempre con toques exóticos. Pasen y vean...
Caminando por la calle Serranos, a punto ya de llegar al Arco de la cárcel, se encuentra uno un rinconín que se asemeja a la más célebre pintura de Hopper. ‘Nighthawks’ fue rebautizado en español como ‘Noctámbulos’, una estampa de trasnochadores que plasma con finura la soledad de la vida estadounidense contemporánea. El aplaudidísimo cuadro del artista viene a la mente del paseante cuando camina por el León más genuino y divisa este local abierto hace apenas seis meses.

Su propietario, Pablo Gutiérrez, lo ha llamado Macondo como homenaje a ‘Cien años de soledad’, uno de los libros favoritos de Julia Velázquez, la diseñadora del local, «por el realismo mágico que acompaña al escritor».

No pierdan de vista las hamburguesas premium, con carne black angus o wagyu, o las de costilla de cerdo ¿Y por qué venimos a ‘pecar’ a Macondo con esta Ruta del Placer? Era imposible eludir esta parada: Por sus desayunos, sus tapas, su picoteo, las merendolas ricas, sus copichuelas de última hora, sus actividades musicales y artísticas, este local mola, y mucho.

Quienes transitan esta zona por las mañanas ya se han dado cuenta de cómo apetecen los desayunos de esta casa. Croissants franceses de mantequilla, pinchos de tortilla, tostas de pan de pueblo con tomate, aceite y jamoncito, o con mantequilla y mermelada. Para los golosones, muffins artesanos de toffe o chocolate o raciones de tarta del día...

También a la hora de la merienda las mesas se llenan. Por la tarta del día, por los gofres con nata montada y salsas varias, por las tortitas de toda la vida, o los crepes de nata y chocolate, o el brownie caliente con helado de vainilla bourbon... Cómo cuesta elegir.

Si nuestra idea es sentarnos a la mesa para disfrutar de los platos del Macondo a mediodía o para cenar, sepan que aquí vamos a encontrar, sobre todo, un picoteo estupendo.

La carta de raciones –modelo gastrobar– tiene un poco de todo, y varía de vez en cuando. En la cocina optan por productos tradicionales de todo el mundo y elaboraciones que fusionan la gastronomía tradicional leonesa con propuestas vanguardistas. En resumen, bocados sugerentes que cambian según la temporada y que echan guiños a los fogones internacionales.

De la carta actual hay que probar la pasta fresca rellena de trufa y boletus con virutas de foie fresco, rúcula y queso. Y las croquetas caseras (camarón, chipirón, jamón ibérico).

Para los tradicionales, los callos Macondo (a la leonesa). Para todos, el pan bao relleno de carrillera de vacuno o el bocata Berlín (codillo desmigado confitado con pak choi). ¡Y una exquisitez las hamburguesas! (de costilla de cerdo, o las premium, de black angus o wagyu), con panes especiales y guarniciones chulísimas.

¿Postres? Coulant, brownie, soufflé de mandarina. Lo mejor, la cuenta:  excelente relación calidad/precio.

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