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La primera en la frente

La primera en la frente

OPINIóN IR

05/05/2021 A A
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La primera en la frente
La primera bofetada que recibieron los vecinos de Cistierna fue la promesa hecha por Zapatero de convertir su carretera en autovía. La N-625. El proyecto sería interesante, pues favorecería al Polígono de Vidanes y a la comarca en general. También a las comunicaciones con el Valle de Sajambre y Asturias; ayudaría al turismo de Riaño, Valdeón... Cantabria; o algunas localidades como Puente Almuey, Almanza y El Valle de las Casas. Pero, una vez más, nos vendió la moto y se fue a pasear por Caracas.

Hasta cierto punto sería normal que los políticos mintieran en campaña electoral, como hizo Zapatero o, más recientemente, Pedro Sánchez. Lo raro es que Nicanor Sen, como alcalde de Cistierna, no se halla dado cuenta y mienta de forma inoportuna y descarada a los vadinienses.

Otro guantazo, sin sentido, pero no menos doloroso, fue la renuncia de Sen a la ampliación del Centro de Salud de la Villa, a pesar de que la Junta –que no suele ser muy generosa– aportaba tres millones de euros. Se entiende que es una necesidad vital para la salud de una localidad y su comarca, donde viven muchas persona mayores, que precisan más atención.

Una iniciativa, aparentemente inocente, es ‘Cistierna en Color’. Una forma de intercambiar macetas por adhesión, para adornar las calles de la Villa y agradar a los turistas. En realidad, un gesto amable para dejar de lado la inexplicable dificultad y falta de orientación del alcalde con las cuentas. Me pregunto qué ganas tendrán los vadinienses para seguir el juego, del alcalde, después del palo recibido que exponemos a continuación.

El último guantazo, de momento, ha sido encandilar a la población con el proyecto ‘Aguas bravas’ de piragüismo y, de la noche a la mañana, cancelar dicho proyecto y renunciar a las cuantiosas subvenciones con que contaba para ejecutarlo. La superchería es tan grande, que incluso inició una construcción en el Polideportivo de la Villa, para guardar las piraguas y diversos enseres de los deportistas. Luego paralizó las obras, dejándolas a medias. ¿Tiene esto sentido? –me pregunto– un dinero tirado, un monumento para recordar el despilfarro del Ayuntamiento y su regidor.

La competición de los palistas, era de carácter ‘internacional’ y las condiciones de esta Villa son óptimas, con el curso del Esla ribereño. Cistierna podría alcanzar renombre y promocionarse entre las ciudades donde se celebran eventos importantes. Cumple con todas las expectativas para albergar el evento que les han escamoteado: un casco urbano suficiente para soportar autobuses, camiones, vehículos de turistas, furgonetas publicitarias y toda la parafernalia que venga detrás. Como lo demostró en la Vuelta Ciclista, que fue como un balón de oxigeno para la Villa. Tiene un comercio activo, que soporta la crisis, como todos, y se vería mejorado con la atracción de turismo abundante y de calidad. Por no hablar de los numerosos bares, restaurantes e instalaciones hoteleras de prestigio. Y, un camping infrautilizado.

Lo peor de este alcalde, es que, habida cuenta de sus actuaciones, podría acarrear nuevos desastres. Casos como estos, de no haberlo visto, serían difíciles de creer.

En mi ingenuidad, siempre pensé que un alcalde habría de servir al pueblo, que depositó su confianza en él. Los que le dieron el cargo y propiciaron que se aupara, como diputado provincial. Para tener más influencia y mejoras en la Villa. Pero, ahí está el problema. Cuanto más se sube, más se quiere subir. Hay demasiados casos notorios. Y uno, especialmente agudo, el de Nicanor Sen.

En la Montaña Central, el síndrome del escalador.
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