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La pesca en otoño en aguas no trucheras

La pesca en otoño en aguas no trucheras

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Bonito ejemplar de barbo pescado en superficie. | R.P.N. Ampliar imagen Bonito ejemplar de barbo pescado en superficie. | R.P.N.
Rodrigo Prado Núñez | 14/11/2020 A A
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La pesca en otoño en aguas no trucheras
Pesca El barbo y el lucio son los objetivos preferidos por los pescadores por su bravura y dificultad, siendo el Esla, el Órbigo y el Cea los lugares idóneos para su captura
La provincia de León, que es un lugar ideal para la pesca de la trucha, también lo es para la captura de ciprínidos y lucios, que se podrán seguir pescando, en las aguas catalogadas no trucheras, durante todo el año.

La pesca de barbos y lucios, una vez establecida la veda en las aguas consideradas trucheras, se presenta como una alternativa extraordinaria para los aficionados que se resisten a colgar la caña. Los ríos Esla, Órbigo y Cea, en sus zonas bajas, son lugares idóneos para su pesca por su abundancia y tamaño. En el río Esla aguas abajo del puente de la carretera comarcal 621, a la altura de la localidad de Valencia de Don Juan, en el río Órbigo desde su confluencia con el río Tuerto y el río Cea desde el puente de la carretera de Saelices de Mayorga a Albires, son aguas libres no trucheras donde se puede practicar la pesca de ciprínidos y también del lucio con garantías de éxito.

La Orden establece que en las aguas no trucheras el pescador deberá devolver cualquier captura de trucha, por motivos de protección de las poblaciones residuales o potencialmente colonizadores de aguas donde su presencia es más bien anecdótica, pero muy interesante desde un punto de vista ambiental.

Lo más eficaz para la pesca del barbo es el cebo natural: lombriz de tierra, gusarapa, ova o gusarapin El otoño es una estación propicia para la pesca de barbos. Es un pez fuerte y esbelto. Presenta cuatro barbillones, uno a cada esquina de la boca y dos por debajo donde tiene alojados los sentidos del gusto y del tacto, los utiliza para buscar la comida entre los sedimentos y la grava del lecho de los ríos. Es en esta época cuando aumentan su actividad para prepararse para el largo invierno, eligiendo aguas poco profundas y corrientes que arrastren alimento. Lo más eficaz, para la pesca de los ciprinidos, en esta época del año, es el cebo natural que se encuentre en el habita de los peces que pretendemos pescar. Lombriz de tierra, gusarapa, la ova y el gusarapin son los más empleados. En las zonas de corriente pican bien a la ova y cuando el agua se enturbia la lombriz de tierra da muy buenos resultados. Últimamente son muchos los pescadores que pescan el barbo a mosca, aunque con el frío pierden actividad se pueden pescar en otoño en los embalses y partes bajas de los ríos. Suele alimentarse en aguas someras, es fácil descubrirlos y así proceder a pescarlos a pez visto. Dando buenos resultados las imitaciones de los escarabajos y los saltamontes de foam. El barbo tiene una arrancada espectacular, y si es grande peleará con energía hasta agotarse.

El lucio (Esox lucios) fue importado de Francia por la administración en 1949. En 1968 empezó a ocupar las zonas de transición y en 1980 ya había invadido cotos como el de Sardonedo (Órbigo), Villarroañe y Cabreros (Esla) y Marne (Porma). En estos momentos coloniza gran parte de la geografía peninsular y en León se encuentra en los tramos medios y bajos de muchos ríos, pero su población está estabilizada.

El lucio es un pez poderoso y esquivo que nos dará mucho juego por su bravura. Es carnívoro, elige a las presas que le resulten más fáciles de capturar y no repara en ningún animal que pueda cazar. Come toda clase de peces, ranas, ratas, serpientes e incluso pequeñas aves. Ahora en otoño, en las horas de mediodía y de la tarde, se pueden pescar grandes ejemplares, siempre que las aguas estén en buenas condiciones. Hay que tentarlos en zonas tranquilas, reculas, mangas y lugares donde abunde la vegetación inmersa, rocas y obstáculos, estos lugares son elegidos por este depredador para acechar y sorprender a sus presas.

El lucio se pesca a lance ligero o spinning con cucharillas ondulantes, rápalas, vinilos o imitaciones de ‘bichos’ Básicamente se pescan a lance ligero o spinning con; cucharillas ondulantes, rápalas, vinilos e imitaciones de toda clase de “bichos” que abunden por el río. Su pesca más atractiva es en superficie con popers, ranas, etc, a los que realizan ataques espectaculares para deleite del pescador. La brusquedad de sus ataques y su muy dentada y fuerte boca aconsejan el uso de un hilo muy resistente, al menos un trenzado del 18 y es aconsejable que acabe en un cable acerado que impida su rotura.

El lucio y el resto de especies declaradas como invasoras podrán ser capturadas en las condiciones reguladas por el Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, por el que se regula el Catálogo español de especies exóticas invasoras. Es considerado especie nociva para el medio y para el resto de especies acuáticas autóctonas y es por ello que no se podrán devolver vivos al agua.

La Orden establece medidas de gestión de pesca para el control de especies exóticas invasoras, de manera que no se contempla talla mínima, cupo de capturas ni se permite la devolución a las aguas de los ejemplares de especies incluidas en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, con la excepción de la carpa y del black-bass, que sí podrán ser devueltas si así lo desea el pescador en las masas de agua delimitadas a través de la Orden FYM/339/2019, de 27 de marzo.
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