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La pera recorta su potencial a la mitad y la manzana se mantiene, pero mirando al cielo

La pera recorta su potencial a la mitad y la manzana se mantiene, pero mirando al cielo

EL BIERZO IR

La recolección de peras no se espera muy buena este año. | ICAL Ampliar imagen La recolección de peras no se espera muy buena este año. | ICAL
Mar Iglesias | 12/08/2020 A A
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La pera recorta su potencial a la mitad y la manzana se mantiene, pero mirando al cielo
Agroalimentación El campo berciano cruza los dedos para sortear el granizo antes de iniciar la recogida que podría comenzar la próxima semana
La previsión de tormentas estos días hace que los productores de pera conferencia y manzana reineta en el Bierzo miren al cielo cruzando los dedos “la tormenta no asusta, pero sí la piedra que la pueda acompañar”, explica el técnico de la Asociación Berciana de Agricultores, Pablo Linares.

Sortear el granizo preocupa más incluso en las fincas bercianas que el COVID 19 “porque eso ya lo tenemos y sabemos que está ahí, pero el granizo no”. Todo un año de trabajo se podría quedar en una sola tormenta justo antes de iniciar la recogida. Aunque se esperaba que en este momento ya se hubiera comenzado la recolección de la fruta de pepita, en el tramo final se ha frenado y no será hasta la semana que viene cuando los temporeros comiencen sus trabajos en el campo.

Se espera que la manzana reineta siga una línea buena, con el equilibrio en cifras de una cosecha normal, que ronda los tres millones de kilos, pero la pera no ha superado la merma inicial y se quedará “entre un 40 y un 50% por debajo de una cosecha normal”, dice Linares, que estaría en unos 13 millones de kilos. Y eso si el granizo no hace presencia porque Linares recuerda que el único sistema para evitarlo sigue sin estar activo, lo que no permite avanzar a un sector que se ve como una de las grandes alternativas en zonas en crisis como la berciana.

“Que tengas que estar con los dedos cruzados mirando al cielo es del siglo pasado o del anterior”, dice. Pese a que se ha solicitado a las administraciones que pongan sus ojos en esta prioridad, reconoce que la situación de pandemia ha hecho que se retrasen este tipo de necesidades, como son las mallas antiheladas y antigranizo para los profesionales del sector en el Bierzo “y el apoyo de las administraciones es fundamental”, reconoce Linares.

La estructura minifundista del campo berciano hace que se multipliquen los costes de estos apoyos contra el granizo y que sea necesaria su colocación de inmediato como sostén del sector que en la pandemia se ha demostrado más básico aún de lo que parecía. “Si queremos una agricultura profesional y que se mantenga, necesitamos modernizarnos”, aclara el técnico.

“Es un momento crucial”, ahora para definir si el trabajo de un año llega a buen puerto. Linares considera que las administraciones deberían trabajar de inmediato en sacar adelante una línea específica de ayudas para estos sistemas a la que puedan acceder los productores directamente “y de una vez por todos”. Pero, mientras llega, el sistema sigue siendo el de la suerte.

Temporeros a sus puestos

En nada los campos bercianos se llenarán de temporeros. Muchos de ellos han solicitado por las redes saber si se pueden apuntar en algún sitio para acceder a ese trabajo. Linares aclara que ese trámite puede realizarse en las cooperativas de frutas de la zona y también en la Asociación Berciana de Agricultores. Este año será extraño en los campos, puesto que la mascarilla y los geles serán complementos obligados y el trabajo se tendrá que realizar en cuadrillas para evitar aglomeraciones. Lo que no será obligatoria es la realización de pruebas PCRs, si bien cada agricultores puede realizarlas en pos de su propia tranquilidad.

Los temporeros bercianos suelen ser de la casa y eso va en beneficio de no expandir la pandemia, pero se tomarán todas las medidas de precaución para que no se produzca un brote. El único problema que podría tener el campo es la falta de temporeros, puesto que podría unirse la recolección de la fruta a la del viñedo, que también venía adelantado.

Eso podría hacer que no hubiera mano de obra para la recogida de toda esa producción. Los temporeros trabajan entre un mes y mes y medio “dependiendo del volumen de producción que haya”, un tiempo que comienza a llegar a su punto de salida.
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