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La Pascua de Jairo

La Pascua de Jairo

OPINIóN IR

17/03/2015 A A
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La Pascua de Jairo
Mi pueblo, que ya de por sí tiene muy escasa población durante el año, en los últimos meses ha experimentado una sangría considerable, sucediéndose las muertes sin parar y no necesariamente porque se trate de una población con gente mayor, pues la muerte ha llegado a las más diversas edades, varios más bien jóvenes. Lo que no podíamos imaginar es que en esa lista iba encontrarse Jairo, a sus veintitrés años, con cuerpo de deportista y ganas de vivir y de disfrutar de la vida. Jairo era tal vez el mejor amigo de uno de mis sobrinos y habían pasado juntos un par de días en Zamora, donde mi sobrino estudia. A pocas horas de regresar, su amiga la moto le jugó una mala pasada y se nos fue sin tiempo para decir adiós.

Lo primero que se le viene a uno a la mente son sus padres y en este caso su hermana y su abuelo o su novia. Es imposible encontrar palabras de consuelo para justificar la sinrazón de ese inmenso vacío que deja. Entre los muertos de mi pueblo de este año está mi padre, que ya era nonagenario, pero seguimos echándolo de menos a cada instante y pensamos ingenuamente que sigue tumbado en el sofá, o acostado, o sentado a la mesa. No es difícil imaginar lo que esto supone tratándose de un hijo.

Dentro de pocos días la mayoría de la gente tratará de disfrutar de las vacaciones de Semana Santa, tal vez sin pararse a pensar lo que realmente significa: la celebración de un fracaso como es la muerte de Cristo, pero también del triunfo de la resurrección. Eso es lo que significa ‘pascua’: paso, paso de la muerte a la vida. Jairo, y los otros, como mi padre, ya se han anticipado a dar este paso. Me gustaría que por unos segundos Jairo pudiera hacer partícipes a sus amigos y a su familia y a todos nosotros lo que significa esa nueva forma de vivir para que nuestras lágrimas pudieran convertirse en lágrimas de felicidad, al saber que están mucho mejor que nosotros, aunque los echemos de menos. Sin duda nos ayudará a entenderlo el tomar en serio esta Semana Santa. La escena de Jesús muerto en brazos de su madre se repite, pero afortunadamente aquí no acaba todo.
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