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La otra cara de Niko Obolskii

La otra cara de Niko Obolskii

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A la izquierda, Obolskii en la entrevista con La Nueva Crónica; a la derecha recibe el trofeo al máximo goleador de canterano del Dinamo, la temporada que jugó un torneo en España. Desde entonces siempre quiso venir. | M.P / L.N.C. Ampliar imagen A la izquierda, Obolskii en la entrevista con La Nueva Crónica; a la derecha recibe el trofeo al máximo goleador de canterano del Dinamo, la temporada que jugó un torneo en España. Desde entonces siempre quiso venir. | M.P / L.N.C.
Jesús Coca Aguilera | 19/10/2021 A A
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La otra cara de Niko Obolskii
Fútbol / Primera RFEF El delantero ruso que brilla en la Cultural quiere ser entrenador, le encanta el tenis, hacer fotografías y ver partidos, y estudió 4 horas diarias español tras aterrizar el año pasado sin entender nada
Es una de las sensaciones del arranque liguero en la Cultural. Otros jugadores llegaban con mayor caché, pero ninguno se ha metido en el bolsillo a la afición a la vez que se ganaba la confianza del entrenador como el delantero ruso Niko Obolskii.

Titular en seis de los ocho partidos de liga y habiendo aparecido en todos ellos, lleva sólo un gol pero aporta un número enorme de intangibles que ayudan al equipo como son su pelea, su juego de espaldas o la cantidad de balones divididos que gana, brillando especialmente el sábado pasado en el triunfo por 2-1 frente al Extremadura.

Un estreno exitoso para un jugador cuyo carácter ha ayudado en la adaptación. Quien le oiga hablar, entendiendo perfectamente el castellano y hablándolo con lentitud pero de forma precisa y con amplio vocabulario, pensará en alguien que lleva varios años hablando el idioma o viviendo en España. Pero la realidad es que, hace sólo un año, cuando llegó al Barakaldo, no entendía prácticamente nada.

«Cuando tenía 14 años vine a jugar amistosos a España con el Dinamo y desde ahí tuve claro que quería venir aquí» «Dos meses antes de venir a España me puse a aprender castellano, con una buena profesora tres veces por semana por Skype, y al llegar pensaba que podría manejarme ya, pero no. Ni podía hablar y entendía muy poco», cuenta entre risas el delantero ruso, que se puso manos a la obra y «durante los primeros seis meses me pasaba cuatro o cinco horas al día aprendiendo español. Además vivía con dos panameños que me ayudaron mucho, también lo hizo el club, y todo eso me ayudó a mejorar bastante, pasado medio año ya entendía casi todo y hablaba mucho mejor».

De hecho reconoce que en el vestuario de la Cultural «les sorprendí, me dijeron a las dos o tres semanas que hablaba muy bien, que no lo esperaban»; si bien quiere «seguir estudiándolo y mejorando, de momento este año lo que estaba haciendo es ver muchas series en Netflix en idioma español y con subtítulos también en ese idioma».

«2 meses antes de venir me puse a estudiar español. Iba bien creía. Cuando llegué ni lo hablaba ni casi entendía» Fue el inicio del buen rollo que tiene con sus compañeros, «igual es porque soy el ruso y el diferente», bromea, apuntando que «con casi todos hago cosas, aunque especialmente paso mucho tiempo con Junior, con Solís que compartimos habitación en los viajes, con Castañeda, Gaztañaga, con Nahuel y Edu Frías que me acercan al entreno de forma habitual ya que no tengo coche...».

Está acostumbrado Obolskii a convertir casi en su familia a la gente de su equipo, pues vivió «desde los 12 años y hasta los 23 en la residencia del Dinamo de Moscú, fueron 11 años ahí, si bien al final Moscú estaba a sólo dos horas del lugar donde nací, Tula, y además mi familia también se trasladó a vivir a la capital al año».

Fue precisamente durante su etapa en el Dinamo cuando vivió la experiencia que le llevó a fijarse el objetivo que varios años después ha terminado cumpliendo: jugar en la liga española. «Cuando tenía 14 años vinimos aquí a jugar partidos amistosos, nos medimos a Barcelona, Espanyol, Valencia... y desde entonces tuve claro que quería jugar aquí, probarme compitiendo contra estos equipos y jugadores, y vivir en este país».

Y así aterrizó en Barakaldo primero y luego en verano en León, donde tiene claras dos de las que serán sus prioridades en su tiempo libre. Por un lado le «encanta el tenis, en la residencia del Dinamo de Moscú tenía pista y jugaba bastante», lanzándole incluso un dardo a su compañero de habitación: «Tengo ganas de jugar con Solís algún día, me ha dicho que es muy bueno, pero veremos a ver...».

«Quiero ver todo lo que está cerca de León, que es mucho y hacerle fotografías. Ya fui a Riaño y era precioso» ¿Por el otro? Obolskii pretende «conocer un poco más León, quiero ver todo lo que está cerca, que veo que hay muchas cosas que ver, y hacer fotografías que me gustan de todo. De momento ya he ido a Riaño y es precioso».

Pero además, si bien hay jugadores que prefieren olvidarse del fútbol que tienen como trabajo cuando salen de sus entrenos y partidos, Obolskii es de los que sigue pendiente de él en su tiempo libre, reconociendo que «veo bastante fútbol, partidos y resúmenes, la verdad. Me gusta de nuestros rivales pero también de Primera, Segunda, Serie A italiana, liga rusa...».

Algo que va relacionado con el hecho de que, pese a tener 24 años, Obolskii tenga bastante decidido qué quiere hacer cuando se retire: «Ahora mismo quiero ser entrenador, no sé que va a pasar en unos años, también me puede llamar ser representante, pero ahora lo tengo muy claro, aun siendo consciente de lo que significa, que es muy diferente a ser futbolista, más duro. Al final de jugador entrenas dos horas, máximo cuatro, y ya, pero de técnico trabajas todo el día, tienes que hacer planes, preparaciones, ver otros equipos...».

«Me fijo y veo cómo se podría ganar o dónde hacer daño al rival. Quiero entrenar aunque sea más duro que jugar» «Me gusta y creo que podría dárseme bien. Yo veo a veces cómo se podría ganar, dónde podríamos hacer daño al rival... me fijo en esas cosas», reconoce el delantero ruso.

Un futuro ligado al fútbol en el que aún le queda mucho. Un presente unido a una Cultural donde su papel está siendo capital y espera estar muchos años. Porque tiene un año garantizado, pero el club puede ampliarle otro más. Y con su rendimiento actual, pocas dudas hay sobre que sumará más meses para cumplir el deseo de conocer todos los rincones de León.
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