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La nueva política: Sólo apta para fanáticos

La nueva política: Sólo apta para fanáticos

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Sofía Morán Paz | 02/05/2021 A A
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La nueva política: Sólo apta para fanáticos
A debate Es el discurso del enfrentamiento y de la animadversión hacia todo aquel que no gravita en nuestra órbita. Todo lo que no es como yo, piensa como yo y vive como yo, es basura
Seguro que han escuchado alguna vez eso de que en esta vida uno puede cambiar de cualquier cosa menos de equipo de fútbol. Yo le añadiría que, lo que uno ya no puede cambiar, bajo ningún concepto, es su voto. Pero es que fútbol y política hace tiempo que han pasado a ser lo mismo. Aquí ya no se trata de pensar ni de razonar nada, sino de elegir equipo y calzarse la camiseta. Votantes convertidos en ‘hooligans’. Esos que siempre apoyan al equipo, gane o pierda, juegue bien o mal, y consiga los títulos que consiga. Y es que la victoria está bien, pero el descalabro del adversario está aún mejor. Evidentemente, la camiseta no nos deja ver más allá.

A finales del año pasado, Luis Miller (científico titular del CSIC y vicedirector del Instituto de Políticas y Bienes Públicos) publicó un artículo que catalogaba a España como uno de los países más polarizados del mundo. Los primeros en algo, vaya por dios. Y es que, es evidente que la grieta que nos separa a unos de otros es cada vez mayor. Esta polarización de la que habla Miller ha sido la gran protagonista en la última campaña electoral en Madrid. El «comunismo o libertad» frente al «no pasarán». Una campaña larga y bronca que empezó en Murcia y que lleva semanas en el centro de la actualidad política sin dejar espacio para nada más.

Esta es la nueva política, la de crispar el ambiente y agitar a las masas, atendiendo sólo a la capacidad que tendrán los partidos de movilizar a los suyos, consiguiendo que prácticamente odien a todos los demás. Esto ya solo va de fieles y de adeptos. Una situación que termina por espantar a la gente moderada, que la hay, a todos aquellos que podrían verse seducidos con propuestas y medidas de más de un partido, porque, aunque ahora mismo no se lo crean, en las cosas importantes los españoles estamos más de acuerdo de lo que parece, pero el ruido político es tan grande, y ocupa tanto espacio, que no nos deja oír nada más.

Las redes sociales tienen en todo esto un papel protagonista, alimentando la discordia con gusto.

Ya no hay adversarios políticos, hay enemigos, enemigos a batir, enemigos a los que hay que "echar del poder" Ya no hay adversarios políticos, hay enemigos, enemigos a batir, enemigos a los que hay que «echar del poder». O eso al menos es lo que nos hacen creer, luego, reunidos en el bar del Congreso con las cañas a 0,80, igual la cosa cambia.

La estrategia es evidente. La polémica vende y moviliza a la gente. Ese mensaje del «conmigo o contra mí». Donde sólo hay buenos o malos. O te crees a Rociíto, o no. O comunista o fascista. Con cebolla o sin cebolla. Todo es blanco o negro, sin grises, sin colores intermedios, pero es que la vida no es así, o al menos no debería serlo.

Ese discurso del enfrentamiento y de la animadversión hacia todo aquel que no gravita en nuestra órbita. Todo lo que no es como yo, piensa como yo y vive como yo, es basura.
Poco les importa a todos ellos cómo la estrategia de la crispación influye en la convivencia en la calle, donde pronto acabaremos enzarzados a tortas por cualquier discusión política, sin enterarnos, sin darnos cuenta de lo que todos ellos están haciendo con nosotros.

Y mientras nos dan pan y circo, y nos entretienen con sus variadas interpretaciones teatrales, los insultos, las disputas, las cartas con balas y el circo ambulante, nadie habla de que la Fundación Banco de Alimentos cerró el 2020 con un récord histórico de personas atendidas, con la peor crisis de los últimos 25 años. O de los fallos en la gestión y de todos los negocios que cerraron durante la pandemia y que no volverán a abrir. O de una sangrante tasa de paro juvenil que no para de crecer y que va a hacer que perdamos a una generación entera. Y como remataba mi querido Ignacio Fernández en su columna del Diario Palentino esta semana «es una vergüenza que esto no se trate a diario y se pacten entre todos soluciones urgentes y mutuales. Bananero». Pues eso, que así nos va.
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