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La nueva normalidad, o así

La nueva normalidad, o así

OPINIóN IR

19/06/2020 A A
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La nueva normalidad, o así
Ya me gustaría a mí saber cómo, cuál y cuándo es la nueva normalidad. Uno está ya muy mayor para estos juegos de palabras, que se suponen quieren decir mucho, pero que al final es más de lo mismo o vaya usted a saber qué.

Calderón de la Barca, que en verdad era muy listo, se sacó de la manga el «emponomio horténsico», expresión que con el paso de los años se acabó aplicando a frase o texto que no era nada pero que parecía mucho, expresado de forma que impresionaba pero que cuando profundizabas era como el «nada con sifón», que decía aquella vieja, entrañable y muy inteligente revista ‘La Codorniz’.

Como el término tan manoseado de las «políticas activas de empleo». Cualquier acto que produzca empleo ya es activo de por sí. No hay que añadir más. Salvo que se quiera hacer más rimbombante y así parecer que se toma con más empeño.

Porque, habrá una nueva normalidad, pero, en verdad lo que queremos es la normalidad, que, además, se quiera o no, viene, o vendrá sola.

Así que no me parece nueva normalidad, sino más bien normalidad a secas, que FEVE diga que está trabajando duramente en la normativa para habilitar el uso tranviario del tramo final (o inicial, según se mire) de la vía hasta la estación de Matallana. Lo mismo que decía en 2018, y que seguirá diciendo, mientras poquito a poquito se van haciendo cosas, al tiempo que se deteriora lo ya hecho.

Dije siempre, y sigo diciendo, que eso es algo que nunca va a suceder, que FEVE tiene el futuro más negro que la tinta china, que vamos alargando el proceso hasta que por aburrimiento se muera solo. Y nadie dice lo que de verdad es: que no va a haber tren-tran ni tren ni tran.

Otrosí digo, siguiendo el lenguaje judicial y de letrados, lo normal que es que empresas se vayan con la música a otra parte donde, mire usted por donde, lo que aquí no es posible, allí sí.

Alguna que otra vez he comentado el caso de la vidriera, nacida aquí y desarrollada en Villafranca de los Barros, donde no hace más que crecer y crecer (acaban de adquirir unos nuevos terrenos para una nueva ampliación de lo que ya de por sí es bastante mayor que aquí), mientras aquí, donde, por la normal normalidad de lo normal, no se sabe porqué las ampliaciones no son posibles, se supone que por problemas administrativos, problemas que en otros lados, quizás más listos, quizás más de manga ancha, parecen no existir.

Así que en esta nueva-vieja normalidad otro más que se va (y van…), es la Escuela de Formación de Pilotos y todos sus proyectos. Por lo que se lee, el problema es el costo de uso de unas instalaciones que son del ministerio del Ejército y de Fomento (o algo así). Desde luego que el control de tráfico lo hacen los militares desde la torre de control. Desde luego que la pista estupenda la usan los aviones, pero también recuerdo la sempiterna pista de aterrizaje de tierra, simplemente de tierra, con un bache perenne en el medio de la pista, más o menos frente a la torre de control (yo tendría 10 años y así siguió hasta la nueva pista de aterrizaje). Y si mal no recuerdo esa pista se hizo con aportaciones de algunos organismos más, no solamente los dos ministerios. Y esos otros eran locales, para más señas.

Pero saldrá de aquí, uno más, y se irá con la música a otra parte, parte en que, como la vidriera, tenga mejores condiciones.

Pues eso, la nueva-vieja normalidad, porque, sí o sí, la vida sigue igual, como la canción. En León al menos.

Y para finalizar, un poquito del monotema.

En todo este barullo de informaciones y desinformaciones, de lío de aplicación, tengo que reconocer que, al menos, alguien se preocupa de contar las cosas de manera que se entiendan y, por lo tanto, sirva para algo.

Entre toda la barahúnda de información radiada, televisada y wasapeada, recomiendo buscar en Youtube las charlas más o menos semanales de Ivan Moreno, médico internista que comunica muy, pero que muy bien. Son charlas amenas, muy gráficas, quizás un poco largas (entre 30 y 50 minutos), pero que, en lenguaje de la calle, comenta la actualidad y evolución este problema que tenemos encima, incluyendo medidas y recomendaciones, a mi manera de ver, «de verdad».

Es una recomendación de amigo, que, además, no cuesta nada.
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