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"La música no mata al bicho pero si alegra a enfermos y confinados... ya"

"La música no mata al bicho pero si alegra a enfermos y confinados... ya"

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El madrileño Eduardo García Martín, Luter, cerrará los conciertos del sábado, día  21. Ampliar imagen El madrileño Eduardo García Martín, Luter, cerrará los conciertos del sábado, día 21.
Fulgencio Fernández | 18/03/2020 A A
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"La música no mata al bicho pero si alegra a enfermos y confinados... ya"
Música El Solito Trovador y Javi Morán, cantautores astorganos, son los padres de la idea para estos días de aislamiento: 17 conciertos de diferentes autores en cinco días (del 19 al 23) que se podrán seguir en los canales de Facebook y YouTube de eKlat Cultural y fieles al lema #YoMeQuedoEnCasa
«Se repite mucho eso de que las crisis sacan lo mejor y lo peor de la gente, aunque suene a mantra tiene algo de cierto», con esta frase arranca Carlos Huerta —con el nombre artistico de Solito Trovador—  la explicación de la iniciativa que ha puesto en marcha junto a otro cantautor astorgano como él, Javi Morán: «Un festival de música de autor ‘Hay que seguir cantando’, donde un grupo de cantautores de distintos puntos del país, entre ellos dos cantautores argentinos afincados en Madrid, nos regalarán un pequeño directo con la intención de hacernos más llevaderos estos días de confinamiento». El festival comenzará el jueves 19 y se desarrollará hasta el lunes 23 de marzo. Se ofrecerán tres conciertos diarios a las 18:30, 20:30 y 22:30, exceptuando el domingo donde se sumarán dos conciertos vermú desde las 12:30 del mediodía, y se podrán seguir desde la cuenta de YouTube y Facebook de ‘Eklat Cultural’, y una vez emitidos quedarán colgados en la red para ser visionados cuando cada uno lo desee en los canales citados.

Recuerda ‘el Solito’ cómo nació la idea. «Javi Morán, antes del Estado de Alarma, propuso grabar unos conciertos y subirlos. Él vive en Madrid y ya estaban confinados, nosotros aún íbamos al trabajo y nos movíamos, haciendo vida normal pero ya pendientes de lo que pasaba en Italia. A lo que iban a ser unas retransmisiones en el petit comité de nuestras redes, se terminó sumando toda esta gente en un par de días». Primero se lo propusieron a otros colegas de Astorga, «a su vez resultó yo (Solito Trovador) tenía conciertos con Ángel Petisme en Barcelona y Zaragoza, al suspenderlos le propuse participar y aceptó, nos puso en contacto con otra gente. Viendo que se sumaba tanta gente y cogía carácter de festival, le fuimos dando forma contactando con gente que conocíamos cada uno. La gente de La esquina del zorro y Desacorde, una editorial especializada en música y rock se sumaron y nos facilitaron contactos».

- Siempre los artistas muestran su cara solidaria, ¿también esta vez?
- Los artistas, los músicos, los cantantes... normalmente vivimos en la emoción, creo que por eso en ocasiones de este tipo buscamos la forma de apoyar, acompañar, denunciar o ensalzar. Al final el arte es algo tan humano que florece con fuerza cuando los humanos están en crisis.

- El cantautor, el artista individual por excelencia, ante un problema global.
- Estamos en una sociedad tan globalizada que la enfermedad también puede ser global, lo estamos viendo. Por ello la respuesta, desde lo individual, tiene que ser global. Los que nos tenemos que quedar en casa porque nuestros trabajos se han parado tenemos que aportar en la medida de lo que podamos.  

- Tanto tiempo encerrado un creador como tú, ¿qué saldrá de estas semanas. habrá nuevo disco?
- Tanto tiempo confinados nos da para darle vueltas a la cabeza, para ensayar, para crear. Si no salen discos de aquí, seguro que se incuban, por utilizar un lenguaje acorde con el momento.

Habla Carlos Huerta de darle vueltas a la cabeza, de reflexionar sobre lo que está ocurriendo, sobre las respuestas de todo tipo y albergar su propia visión y sus dudas, sus preguntas sin respuesta: «Da mucho tiempo a pensar en todo. Estamos viviendo por los medios una crisis en riguroso directo en la que a la vez somos los protagonistas. Todos somos víctimas y a la vez todos, como sociedad y como individuos somos quienes tenemos que tomar medidas para frenarlo. Es como si el planeta tuviera fiebre. Cuando una persona está enferma pasa una semana en cama. Una semana para la tierra igual son unos meses. La pregunta es: ¿porqué está la tierra enferma? ¿El sistema está enfermo o se ha enfermado a sí mismo? Creo que deberíamos aprender mucho, o al menos, si no aprendemos, plantearnos cosas. Todo se frenó en China y bajaron abruptamente los índices de contaminación. Íbamos muy rápido y sin cinturón y hemos frenado en seco. Pienso en aquellas pestes que a lo largo de la historia diezmaban poblaciones y regiones. En ésta aldea global, el virus es como una peste global. Las ventanas de las callejuelas de las ciudades apestadas son nuestras pantallas que nos conectan con vecinos de todo el globo. Lo vivimos todo al instante y el virus se propaga con la misma eficacia que un meme por wasap».

No puede faltar en su repaso, en la mirada general sobre esta complicada situación, las numerosas respuestas solidarias, como la que también han ofrecido Carlos Huerta y Javi Morán. «Afortunadamente la respuesta de la gente también es instantánea y generosa, y eso debe hacernos pensar. El miedo es lógico ante lo desconocido y ante lo caótico. Nosotros queremos cantar y tocar porque es lo que está en nuestras manos y en nuestras gargantas. Somos conscientes de que eso no mata al bicho, pero esperamos que aliente un poquito a quienes no pueden parar, que alegre un rato a los enfermos y entretenga a los confinados».
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