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La magia de la palabra Riaño

La magia de la palabra Riaño

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La histórica imagen de Flores, el cámara de TVE en León, de la demolición de la torre también está en el documental. Ampliar imagen La histórica imagen de Flores, el cámara de TVE en León, de la demolición de la torre también está en el documental.
Fulgencio Fernández | 20/12/2015 A A
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La magia de la palabra Riaño
LNC Domingo ‘Mi Valle’ fue un corto de los jóvenes Mario Santos y Lores Espinosa dedicado a Riaño. La excepcional acogida les ha animado a convertirlo en documental
Nos sorprendió enormemente la magia que tiene Riaño, la propia palabra o el recuerdo de lo que allí ocurrió, pero no esperábamos la repercusión que tuvo aquel primer trabajo, poco más que un corto, que le dedicamos, el titulado 'Mi Valle'. Lo explican los jóvenes realizadores Mario Santos y Lores Espinosa, los autores de aquel trabajo, que han llevado a numerosas localidades, festivales, con una gran acogida.

El origen de aquel trabajo estaba en que «yo tengo mis raíces en aquella comarca, concretamente en Acebedo, y es evidente que los hechos del pantano de Riaño formaban parte de las conversaciones y la memoria familiar, pero al hablar ahora con las gentes que han vivido aquella tragedia me ha cambiado aún más la idea que tenía pues aquellas historias venían envueltas en la memoria de la infancia y, con ella, en una etapa feliz en el paraíso que era Acebedo», señala Mario Santos.

Opinan, además de los vecinos, gente como Imanol Arias, Mauricio Peña, Llamazares o el ministro Cosculluela En aquel primer acercamiento tenía un protagonismo especial Fonso González ‘El del Caldero’ (por el colectivo al que pertenece)quien se mostraba contundente en sus afirmaciones y recuerdos. «Tuve una infancia muy bonita, feliz, era un espíritu libre pero me lo robaron. Primero cuando me llevaron con 12 años a Madrid, que siempre lo recuerdo como un viaje muy triste pero que se compensaba con los regresos a Riaño era el regreso, a la felicidad.

Después fui a la mili y entonces pasó todo, todo quedó en nada, mi pueblo desapareció, de aquel valle sólo quedaron los rescoldos, algo que me marcó para siempre».

La excepcional acogida de aquel trabajo, la «magia de la palabra Riaño, llevó a Mario Santos y a Lores Espinosa von Wichmann, a abordar la continuación de aquel trabajo inicial. Buscaron nuevas imágenes, recortes de prensa de la época, periodistas... pero, sobre todo, a vecinos, a «la gente que sufrió aquella situación que no dudamos en calificar como el gran error nacional», explican Santos y Espinosa.

Así son muchos más los vecinos que aparecen en este nuevo trabajo, también informadores que lo vivieron en primera linea, como nuestro compañero Mauricio Peña; escritores que se mojaron en este tema, como Julio Llamazares;una damnificada, lesionada gravemente en un ojo con una pelota de goma, la pintora, Carmen Sopeña; o políticos, como el alcalde de Gordoncillo o el gran responsable del cierre, junto a Felipe González, el ministro Javier Sáenz de Cosculluela. La incorporación más llamativa es la del actor Imanol Arias, hijo del pueblo, como es sabido.

Señalan desde la productora del Mi Valle, en el resumen del nuevo trabajo, que «El documental recoge y expresa sentimientos de dolor, melancolía, frustración, puro cinismo… un reguero de sensaciones infinito, entrampado frente a un gran muro de hormigón; que muestran claramente a todo el mundo, la profunda herida cerrada en falso que ha supuesto y supone cada día, la ignominia del pantano de Riaño».

A esos sentimientos les van poniendo voz los personajes que aparecen en el documental. Recuerda Imanol Arias «que el impacto sobrevivió al propio pantano», mientras vecinos como Fonso González recordaban la esperanza: «Nos negábamos a hablar del Nuevo Riaño porque era aceptar que  tapaban el viejo, el verdadero, siempre creímos que era posible pero...».

Mauricio Peña, que vivió aquellos días en primera linea como fotógrafo, recordaba los enfrentamientos con las fuerzas del orden. «Recuerdo un día que toda la prensa se enfrentó a la Guardia Civil, tiramos los carnes de prensa al suelo, y el teniente que estaba al mando ordenó cargar directamente contra toda la prensa, si no llegan a estar atentos a apartarse los llevan por delante, allí pasaron muchas cosas».

Muchos de los participantes ofrecen una palabra o una frase que defina aquellos días y aquellos hechos. Los calificativos que se van sucediendo son «salvajada, invasión, inmensa tristeza, frustración, fiasco, desastre absoluto, una desgracia...». El escritor Julio Llamazares prefiere «melancolía, cuando me hablan de Riaño me produce melancolía».

Llaman la atención opiniones como las del alcalde de Gordoncillo, Urbano Seco, del sur como se decía en aquellos tiempos en los que enfrentaron a una mitad de la provincia con la otra mitad. Seco utiliza un calificativo:«Un gran fiasco».

Pero la imagen que resume casi toda es la del ministro Sáenz de Cosculluela, el ejecutor del pantano, un tipo que llegó a afirmar en un reportaje de la tele que allí no había pasado nada, que había mucha literatura (olvida que hubo dos muertos). Su frase es «una decisión justa»y cuando le mantienen la cámara no la aguanta, intenta una sonrisa que te congela la sangre. Veanla. 
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