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La incógnita del Cumbre Vieja

La incógnita del Cumbre Vieja

OPINIóN IR

17/10/2021 A A
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La incógnita del Cumbre Vieja
Pese a los grandes avances científicos, apenas sabemos lo que se cuece en las entrañas de la Tierra. Nos vemos a menudo en la superficie sorprendidos por temblores y humos y cenizas y vómitos de lava que convierten en escoria todo lo que pillan a su paso. Para muestra baste el volcán Cumbre Vieja, en la isla canaria de La Palma. En plena erupción se plantean distintas hipótesis sobre su erupción, desarrollo y consecuencias.

Los geofísicos Steven Ward, de la Universidad de California, y Simon Day, de la Universidad de Londres, pronosticaron en 2001 que una futura erupción del Cumbre Vieja podría producir una quiebra catastrófica en su flanco oeste, lanzando entre 150 y 500 kilómetros cúbicos de roca al mar. Según esta teoría, el derrumbamiento de la mitad de La Palma sobre el océano Atlántico crearía un muro de agua con olas de 10 y 25 metros de altura avanzando con mayor rapidez que un avión. El gigantesco tsunami consecuente destruiría Las Canarias, alcanzaría el norte de África, la costa de Portugal y de España, y en pocas horas llegaría a Inglaterra y a los Estados Unidos.

La teoría de Ward y Day se ha convertido en hilo argumental de diferentes hipótesis, entre ellas la del novelista Hipólito Sánchez. Su obra ‘Interitum mundi. Cuando el mundo lloró por última vez’ tiene tintes apocalípticos que arrancan en Cumbre Vieja. Al efecto, este autor parte de que La Palma se fragmenta y cae al mar. El desplome de la mole volcánica ocasionaría un megatsunami que llegaría a arrasar la costa este de los Estados Unidos. «Puede que ocurra esta noche o bien dentro de 2.000 años, pero ocurrir, ocurrirá, por desgracia», afirmó Hipólito en una entrevista a O Diario. Aseguró también que, debido a consecuencias tan desastrosas, las compañías de seguros ya están aprovechándose de esta previsión para hacer negocio. La relación entre los estudios de Ward y Day y las compañías de seguros también han sido recogidas en otros estudios y análisis sobre el hipotético megatsunami. Day es miembro del Centro de Investigación Benfield Greig Hazard, en Londres, y reúne a geólogos, metereólogos y especialistas en gestión de desastres naturales; pero, además, está adscrito al grupo de seguros Benfield Group.

Frente a estas hipótesis apocalípticas, Eustaquio Villalba, en su libro ‘Deslizamientos, tsunamis y crisis volcánicas’, recoge unas declaraciones del responsable del Departamento de Vulcanología en Canarias, Juan Carlos Carracedo, en las que defiende que son «intereses ligados a empresas aseguradoras los que han sembrado el miedo al megatsunami». Villalba afirma en su libro que la clase política española ha señalado a Simon Day como responsable de «tratar de hundir la industria turística española con sus predicciones catastrofistas». Uno de los geólogos más conocidos de esta última década, Telesforo Bravo, ha refutado las conclusiones de Day y ha llegado a bromear diciendo que iba a comprar una tabla de surf para «aprovechar tan magnífica ola».

El Instituto Vulcanológico de Canarias y varios expertos de renombre que pertenecen al mismo, entre ellos el geólogo leonés Luis González de Vallejo, han defendido en más de una ocasión la estabilidad del conjunto volcánico de Cumbre Vieja. Según Vallejo y otros científicos del Instituto Geológico y Minero de España concluyen que, teniendo en cuenta distintos escenarios futuros, como puede ser una irrupción de magma o terremotos, ninguno de ellos ocasionaría el derrumbe de los volcanes de Cumbre Vieja y Teide, el otro volcán canario analizado, inactivo desde 1798.
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