La finca del Presidente

La finca del Presidente

OPINIóN IR

23/03/2022 A A
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La finca del Presidente
Cuando España sufre, el Presidente tiende una cortina de humo o imprime un golpe de efecto, para confundir a la opinión pública a través de los medios afines. Funcionó con el Covid y funcionará con la actual crisis.

Ya se sienten los efectos de la escasez, necesidad y hambre. Desde el momento en que la inflación alcanza un 10 por ciento y soportamos una desmesurada carga de impuestos. El escaso poder de consumo, supone menos nivel de ventas para los comerciantes. Por consiguiente, más paro.

La culpa es de Putin –dicen– pero antes de la conflagración la energía ya estaba por las nubes. El planeta se recalienta, nos cuentan, pero en los hogares reinan la oscuridad y el frío.

La gente no está para bromas ni frivolidades de los políticos. Un caso anecdótico, pero significativo es que se destinen 30.000 euros para comprar maquillaje para los caretos de políticos, teniendo en cuenta que con los cardura, no funciona. Menos anecdóticos, los 2.319 millones para Desigualdad, en comparación con los 275 para La Palma, los 500 que irían al Transporte o los 4.856 para el Campo. La culpa es de Putin, repiten.

La última maniobra de distracción de Sánchez ha sido saltarse las resoluciones de la ONU, para la autodeterminación del Sahara, y entregarlo a Marruecos, como si fuera una finca de su propiedad. En realidad, quien debiera haberlo hecho es el Rey, como Jefe del Estado pero, como todo quisqui, ni siquiera fue informado. Sería deseable que el Monarca ejerciera como tal, ni más ni menos, pero algo.

Hay que recordar que el Sahara Español, fue una provincia española, con los mismos vínculos al Estado Español que cualquier otra. Con sus instituciones y órganos de poder. Pero no supimos o no nos permitieron defenderla. Y el 12 de noviembre de 1975, se emprendió una humillante retirada. Franco estaba en las últimas y había un vacío de poder. Pero don Juan Carlos ya era rey. Hoy, pasado un tiempo, ya podemos saber lo que se dijo, y cómo se dijo. En Africa me conmovió ver llorar a valerosos ‘novios de la muerte’ por la ominosa retirada de Ifni y del Sahara.

El gesto de Sánchez tendrá repercusiones graves en un futuro no demasiado lejano que pagaremos caro. Según el correvidile de Iceta, «se consolida la españolidad de Ceuta y Melilla» pero, tras el alarde, a Mohamed VI sólo le esperan estas dos plazas, más las islas Chafarinas y otros enclaves estratégicos.

Yo no creo en la casualidad y, menos aún en un cúmulo de casualidades. Los asaltos masivos se repiten y no se repelen. Incluso las Islas Canarias, ya no se sienten tan Afortunadas. El menoscabo a la autoridad de la Guardia Civil, responsable de las fronteras y del casoplón de Iglesias. Un caso particular: cuando volví a Melilla después de unos años, muchas instalaciones militares habían desaparecido o se encontraban en ruinas.

No es momento de provocar a Argelia, mientras dependamos se su energía. Tampoco a Marruecos –caso Ghali– que en ningún momento ha renunciado a sus pretensiones sobre los enclaves españoles.

¿Se imaginaría usted, señor Sánchez, a Boris Johnson regalándole el Peñón de Gibraltar, por su propia cuenta? Sin contar con la Corona Británica, ni la aprobación de las Cámaras de Lores y Comunes o el Gobierno de su Majestad, o la Leal Oposición. Sin acuerdo ni contrato. Impensable de todo punto en un país respetable.

Pues esto es lo que se ha cometido. Pero al revés. El autoritarismo, no es un buen sistema de gobierno y suele devenir en una fuente de problemas inusitados. No se puede encender una vela a dios y otra al diablo.
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