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La familia, esa inagotable fuente de conflictos

La familia, esa inagotable fuente de conflictos

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MauricioBautista, Isabel Ampudia y Sergio Pozo son los protagonista de la obra ‘Veneno para ratones’ que hoy llega al Teatro San Francisco. Ampliar imagen MauricioBautista, Isabel Ampudia y Sergio Pozo son los protagonista de la obra ‘Veneno para ratones’ que hoy llega al Teatro San Francisco.
Joaquín Revuelta | 08/11/2019 A A
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La familia, esa inagotable fuente de conflictos
Teatro La leonesa Isabel Ampudia lidera el reparto de ‘Veneno para ratones’, un drama con ribetes de thriller que llega al Teatro San Francisco tras triunfar en el Teatro Lara de Madrid y que se adentra en los secretos y miserias de la condición humana
La actriz leonesa Isabel Ampudia, que el pasado miércoles recibía en el Museo Liceo Egipcio de la capital leonesa el Premio de las Artes instaurado por esta institución, lidera el reparto de la pieza teatral del joven dramaturgo Alfredo F. Prados ‘Veneno para ratones’, que este viernes se representa en el Teatro San Francisco a partir de las 21:00 horas con entradas a 13,50 euros, en la que la intérprete leonesa estará acompañada por los actores Mauricio Bautista y Sergio Pozo.

‘Veneno para ratones’ nace, en palabras de sus artífices, «de la necesidad de adentrarse en el submundo de lo que aparenta ser. Una suerte de sustrato que se encuentra latente bajo la superficie y que solo asoma cuando las cortinas están echadas».

Para el joven dramaturgo Alfredo F. Prados, que compagina las artes escénicas con su trabajo en la sección cultural de revistas como Dozza o el grupo editorial Mag View, «esta es una historia tejida alrededor de una cicatriz, una huella en la piel, pero también vestigio de un pasado olvidado, o que se pretende olvidar. Y a veces, en los resquicios de estas vidas a oscuras se dejan ver, como animales esquivos de ojos profundos, los rincones más íntimos de la mente humana, la violencia contenida que se sirve del poder para mostrar su verdadera cara. De nuevo es la familia el vehículo que conduce a lugares dolorosos. Porque ¿acaso existe un ámbito más íntimo y reducido que nos atraviese, nos construya y destruya al mismo tiempo? ¿Es posible un lugar de sentimientos más corruptos?», se pregunta el autor.
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