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La culpa siempre es de otros

La culpa siempre es de otros

OPINIóN IR

28/11/2021 A A
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La culpa siempre es de otros
Que este nuestro país –como diría el amigo y compañero Alfonso Martínez– camina hacia el desastre, no es descubrir la cuadratura del círculo. Por mejor expresarlo, ya estamos inmersos en la debacle. Sin embargo, desde esa torre de observación, que los pijos llaman altas instancias gubernamentales, se procura que la ciudadanía mire para otro lado y olvide la realidad –triste realidad– que le rodea y acogota. La economía doméstica, la que interesa al españolito de a pie, se desploma cual manzana newtoniana sobre la cabeza del físico y matemático británico. Y la gente, trabajadores y empresarios, comienza a sentir un frío sudor sobre la frente. Y ante el panorama que se divisa –y en ninguno de los casos en lontananza– el embustero presidente del Gobierno, muy en su línea tergiversadora, no se arredra al señalar, impúdico, que España va bien y durante 2022 irá aún mejor. Y tan cojonudo. A pesar de Franco y de Vox, sus dos arietes orales.

Según las izquierdas, el dictador, por arte de birlibirloque, se transmuta a diario en el gran actor del actual panorama por el que atraviesa la nación. Y lo explotan para tapar sus vergüenzas. Y eso que la ‘palmó’ hace cuarenta y seis años. Pero socialistas, comunistas y especímenes de variado pelaje e intenciones, lo mantienen vivo. Y hasta quizá –tampoco se descarte– coleando desde su retiro sacrosanto de Mingorrubio. Un milagro vaticano. El otrora ‘ísimo’ continúa siendo reo de los males que vienen triturando a España. Qué chollo lo de la izquierda, política y mediática. Y qué habilidad. Y qué getas. Y Vox, un partido constitucional, les irrite o no, tercera fuerza en el Congreso de los Diputados y ajeno a la muerte de ‘Manolete’, también se encuentra en el mismo punto de mira –en el centro de la cruz telescópica– que el interfecto gallego de Ferrol.

El mudable Sánchez, a quien todo se la fuma con tal de viajar en Falcon y, previo a ello, en Puma, desde La Moncloa hasta la base de Torrejón, tiene la potra de no enfrentarse a una oposición determinante. Sin complejos. La cobardía de Casado se ha puesto de manifiesto, de nuevo, después de la misa franquista, en Granada, en la que, de forma casual, se vio envuelto. Estaba asustado. Con lo fácil que le hubiera sido desmontar las podridas elucubraciones de que fue objeto por parte de los ‘rufianes’ de turno. Si se las hubieran adjudicado a Cayetana Álvarez de Toledo, los fríe a guantazos dialécticos. Los hace fosfatina. Pero mujeres como la exportavoz del PP no interesan. Demasiado talentosa para el nivel de Génova. Lo mismo que ocurre con Isabel Díaz Ayuso. Y suma y sigue. Que no decaigan las cuitas. Ni los miedos. Y para atrás como el cangrejo. Lo dicen las encuestas serias.
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