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La Cámara de Couso

La Cámara de Couso

EL BIERZO IR

Escultura dedicada a Couso por el autor de la sección. Ampliar imagen Escultura dedicada a Couso por el autor de la sección.
Nacho Guarido, escultor | 12/07/2021 A A
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La Cámara de Couso
Arte y palabra La Cámara de Couso es una escultura dedicada a esos españoles que perdieron la vida fuera de su país
De nombre José Ignacio Fernández Guarido, es ponferradino de adopción aunque nació en Villaseca de Laciana y vivió de niño en Alemania. Allí se reveló como artista, pero no lo sabía, hasta que, con 25 años, el mensaje que quería expresar tomó forma. Y es que Nacho cuenta siempre. Sus esculturas están paridas de un por qué y necesitan un discurso para destaparse del todo. La estética no tiene sentido para él sin esa forma de testimoniar lo que vive, lo que rechaza, lo que ama…Y aquí viene a contarlo este verano. Cada verbo, una pieza de arte, cada objeto, su mensaje.

La Cámara de Couso es una escultura dedicada a esos españoles que perdieron la vida fuera de su país, en circunstancias difíciles de explicar, como fue la muerte del cámara de Telecinco, José Couso, el 8 de abril de 2003 en Bagdad, Irán, en el Hotel Palestina. Es muy triste que uno de tus compatriotas pierda la vida en esta circunstancia tan trágica y sospechosa.

La escultura está basada en una cámara de 1.900, con una enorme fuelle donde se pueden esconder muchos asuntos turbios, como son muchas de esas muertes. Intenté reciclar parte de la escultura, como hago habitualmente con mis trabajos, tanto el objetivo como la mirilla, son vasos de chupitos (trago corto pero explosivo).

Si tienes la oportunidad de mirar por la mirilla, tienes un espectro...¿Qué paso en el Hotel Palestina?, ¿por qué aquel tanque disparó, a sabiendas de que allí estaban parte de la prensa de diferentes países del mundo, los tripulantes de ese vehículo tenían las facultades mentales completamente mermadas...tal vez intoxicados del odio sobre el odio.

La paloma de la paz, en su barricada de mentiras, sufre un balazo en pleno corazón. Y su sangre inmaculada se desliza por los vértices de la sinrazón, de los obstinados politicuchos, responsables de dirigir el mundo de esos años, véase el Salmo de José Mari a los tontos con vitola de oro.

D.E.P. Couso y el resto de compatriotas, pues sus muertes no tendrán justicia hasta que pasen 500 años. Es el tiempo que tuvo que pasar hasta que la inquisición pidió perdón.
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