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La broma de la prostituta que no tenía la más mínima gracia

La broma de la prostituta que no tenía la más mínima gracia

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Fulgencio Fernández | 02/08/2020 A A
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La broma de la prostituta que no tenía la más mínima gracia
La historia de la semana Una joven leonesa ha vivido una semana terrible de llamadas de teléfono a cualquier hora pidiéndole "precio por mis servicios". Una broma de muy mal gusto al haber puesto su número de teléfono en un anuncio de prostitución
Alas dos de la mañana sonó el teléfono de la joven Ana M.L.. «Por suerte estaba estudiando y no me asustó mucho, pensé en algún compañero de facultad aunque me extrañó no tener grabado el número». Pero la sorpresa fue mayúscula con lo que escuchaba.

- ¿Me dices la dirección y los servicios que haces?
- Se ha equivocado.

Pero a los dos minutos otra llamada. El mismo número, la misma voz: «No me he equivocado, si estás ocupada dímelo».

Ana colgó y parecía que todo se quedaba en un mal trago pero sólo era el principio de una semana de pesadilla, al día siguiente una llamada a las 11 de la mañana y varias a lo largo del día, con las mismas preguntas o parecidas. «No entendía nada, encima estaba metida en plenos fin de curso, con el lío del confinamiento preparando exámenes virtuales, fuera de casa... opte por no coger los números que no conocía, después cogía alguno para preguntar, con amabilidad, de dónde habían sacado ese número de teléfono y colgaban ellos o me decían que «de tu anuncio», sin más, pues si me veían amable la conversación subía de tono y la pregunta más ‘amable’ era «en qué facultad estudiaba, lo que me despistaba más aunque después supe que con frecuencia ponían como reclamo ‘soy universitaria en apuros económicos’».

Lo de «en tú anuncio» llevó a la leonesa a mirar en las páginas de relax de los periódicos de la ciudad donde vive durante el curso y estudia pero en ninguno de ellos aparecía su número de teléfono. «Es que no sabía de la existencia de las páginas de contactos en Internet y todo me desesperaba aunque una compañera me sugirió llamar a la oficina municipal, que fue lo que hice y ‘mi salvación’». Y se pregunta Ana cómo es posible que en plena pandemia siguieran existiendo estas páginas de contactos y, por las llamadas que recibió aquellos días, «bastante activas».

Una trabajadora de la oficina municipal fue quien se puso manos a la obra y en un día ya le dijo que el anuncio había sido retirado —«en realidad aquel mismo día caducaban los días que habían contratado»— pues la página tenía un apartado específico con el epígrafe «¿Aparece su número de teléfono como forma de contacto del anuncio broma/difamación?» en el que ofrece «...borrar ahora mismo el anuncio donde aparece mi número de teléfono móvil», lo que hace pensar en que esta situación se produce con relativa frecuencia. «La chica que me lo resolvió me dijo si quería buscar algo más pero lo único que quería era acabar con aquello y seguir estudiando, que eran días complicados». Y añade, «es que además no quiero enterarme del autor de la presunta broma porque no respondo de lo que haría».

- Lo que ha quedado es que ahora cuando llaman de un número que conozco no lo cojo. Se acabó.
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