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La agrupación de latinos ponferradina será reubicada en las nuevas dependencias de Flores

La agrupación de latinos ponferradina será reubicada en las nuevas dependencias de Flores

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Dependencias que ha ocupado la agrupación en los bajos del Toralín y que tendrá que dejar próximamente. | M.I. Ampliar imagen Dependencias que ha ocupado la agrupación en los bajos del Toralín y que tendrá que dejar próximamente. | M.I.
Mar Iglesias | 24/02/2020 A A
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La agrupación de latinos ponferradina será reubicada en las nuevas dependencias de Flores
Sociedad Especulan que la decisión municipal de que dejen los bajos del Toralín tenga que ver con las "blasfemias", dicen, de las que les acusaron dos socias "que fueron expulsadas"
La Asociación de Latinoamericanos del Bierzo, Asolabier será reubicada en las nuevas dependencias que el Ayuntamiento de Ponferrada está acondicionando en las antiguas edificaciones escolares del centro de Flores del Sil, que rematarán en breve.

La agrupación recibió la notificación para que dejara libre el local que ocupaba en los bajos del Toralín el 11 de febrero. En cinco días debían dejar de estar en él con el fin, según le notificó en un escrito la concejala delegada de Participación Ciudadana, María Luisa Varela, de responder a «la urgente necesidad de ubicar la oficina del Consumidor en alguno de los locales de los bajos del Estadio de Fútbol El Toralín».

El Ayuntamiento considera que el número 21 que ocupa esta agrupación con otras de emigrantes «cumple las condiciones idóneas para ello». Aunque el desalojo debía haberse producido el día 16, el Ayuntamiento ha decidido dar un tiempo a la agrupación para poder realizar las entregas de ropa que tenía previstas y para apurar los plazos para que cuenten con las nuevas dependencias.

La presidenta de la agrupación, Mery Morales considera que la decisión municipal tiene que ver con las acusaciones y «blasfemias» que apuntaron dos socias «que fueron declaradas personas non gratas por la agrupación», dice. Se refiere al relato de Guadalupe Suárez y Cindy Seleny, que fueran presidenta y secretaria del colectivo respectivamente y que presentaron varias denuncias ante la Policía Municipal sobre el mal uso de las dependencias de la agrupación, asegurando que se realizaban fiestas nocturnas con venta de alcohol.

Morales niega esa realidad y asegura que solo se realizan fiestas por la noche con la venta de alcohol en el llamado Evento de la Independencia, que dura tres días con sus noches y en el que ella reconoce que pone las bebidas para conseguir algo de ganancias. Pero asegura que es un evento que se hace con los pertinentes permisos municipales y «con todo en regla». Por eso ve «mala fe» en las críticas de las compañeras, que no considera tales, ya que asegura que «crearon muchos problemas en la asociación» que decidió su expulsión en junta.

Sí asegura Morales que Suárez fue la que creó la agrupación, pero ella le sucedió en el año 2012 y «los socios me han respaldado siempre». La última vez el 9 de febrero, en el que puso su cargo a disposición de ellos «y me pidieron que siguiera adelante». Reconoce que su único fin es dar continuidad a la cultura latina dentro de un grupo en el que mayoritariamente son colombianos, pero al que se han sumado una gran cantidad de venezolanos y cubanos en los últimos años y que realiza tareas solidarias, como la entrega de comida y ropa, además de eventos de divulgación y clases de baile y de costura.

Morales defiende su gestión frente a las acusaciones de malversación que formularon las exsocias y devuelve las críticas asegurando que la expresidenta se había apropiado de los libros de actas de 2012 y 2014 de la agrupación en los que se recogía el nombramiento de Morales y la expulsión de Suárez. Pese a que Morales denunció ese robo, no tuvo respuesta por parte de los Cuerpos de seguridad al respecto. También denunció el presunto robo de los trajes de las clases de cumbia, pero la gota que colmó el vaso fue una agresión que denunció ante la Comisaría de la Policía Nacional de Ponferrada, por parte de Guadalupe Suárez hacia ella.

Morales relata que el 4 de diciembre la expresidenta entró en la asociación y la increpó «llegó con el libro de actas bajo el brazo llamándome hija de puta y diciendo que le entregara las llaves del local». Morales le pidió que llevara una orden judicial para ello o, de no ser así, que dejara el local. Suárez cogió una bayeta del establecimiento y dijo que era suya, momento en el que se inició un forcejeo en el que empujó a Morales contra una columna.

La Policía se personó en el local y solicitaron a Suárez que dejara las dependencias. Morales tuvo que ir al Hospital del Bierzo por molestias en el cuello. A la espera de juicio de esa agresión, Morales asegura que sigue recibiendo insultos en las redes sociales y la situación «está perjudicando a la asociación» y a la percepción social que hay de ella. De hecho tiene claro que el desalojo y reubicación tiene que ver con ello «solo queremos lavar la imagen de la agrupación porque hemos luchado mucho por ella», dice.

En la actualidad Asolabier la forman 190 cabezas de familia y es la única asociación activa de «nuevos vecinos». La agrupación tiene el respaldo del Ayuntamiento que entrega una subvención anual a la misma de 1.200 euros. Morales asegura que la fiscalización de ese montante «es totalmente limpia» y que se invierte en eventos culturales, pago de profesores y la publicación de una revista. Ahora urge al Ayuntamiento que reubique a la agrupación cuanto antes para poder continuar con sus prácticas habituales.
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