Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies.
ACEPTAR
Publicidad
Juntos en el pueblo como en los veranos de antaño

Juntos en el pueblo como en los veranos de antaño

CULTURAS IR

Parte de la pandilla de niños que pasaba las vacacione en Oville hace alrededor de 25 años que protagonizarán el encuentro ‘Pan con chocolate’. | L.N.C. Ampliar imagen Parte de la pandilla de niños que pasaba las vacacione en Oville hace alrededor de 25 años que protagonizarán el encuentro ‘Pan con chocolate’. | L.N.C.
C. Centeno | 02/07/2019 A A
Imprimir
Juntos en el pueblo como en los veranos de antaño
LNC Verano La iniciativa ‘Pan con chocolate’ reunirá el último fin de semana de julio en Oville a la pandilla que hace un cuarto de siglo vivió su infancia jugando en sus calles, un reencuentro cargado de recuerdos en el que la localidad volverá atrás en el tiempo
Recuerdan como si fuera ayer los veranos que pasaron en Oville. Esos en los que jugaban en la calle, montaban en los tractores, hacían casetas o aprendían las labores del campo. Pero de eso hace ya 25 años. Los mismos que el teleclub y la asociación cultural ‘La Gorgorita’, que llegaron para ser lugar de encuentro y vida de este pequeño pueblo del ayuntamiento de Boñar.

Por eso, Carlos Fernández y Pablo Carretero, dos jóvenes de la localidad, han decidido poner en marcha la iniciativa ‘Pan con chocolate’, un evento que se celebrará el último fin de semana de julio y que quiere volver a reunir a la pandilla de amigos que por aquel entonces pasaba las vacaciones con sus abuelos en este pueblo en el que en invierno apenas quedan tres casas abiertas.

Todo surgió tras ver un vídeo de la década de los 90 en el que los amigos de unos vecinos habían grabado un interesante reportaje gráfico de la ‘Machorra’, una fiesta que se celebraba en septiembre, en la que entrevistaban a los vecinos más mayores. «Cuando vi aquello me quedé alucinado y se me ocurrió la idea de crear un evento en el que pudiéramos de nuevo sentar a jóvenes y a mayores para que contaran qué significaba para ellos Oville, los valores que habíamos aprendido de niños y cómo nos ha influido aquella infancia en el pueblo», explica Carlos Fernández.

De aquella pandilla, Carlos recuerda que se juntaban niños de todas las edades, que las casas estaban abiertas y que esperaban la llegada de veranos, navidades, carnavales o fines de semana para ir al pueblo donde, la gran mayoría, tenía a sus abuelos.

Pero con el paso de los años, ese grupo de chavales que pasó su infancia en Oville se ha ido dispersando. Unos están en Barcelona, otros en Madrid, en Asturias, en León capital... y es muy difícil coincidir. Algunos «regresan para las fiestas o en ocasiones muy especiales como esta», asegura Carlos, pero con otros se va perdiendo el contacto.

Por eso, aprovechando la celebración de Santiago Apóstol, patrón de la localidad, los días 26, 27 y 28 de julio este pueblo volverá atrás en el tiempo. Los que hace un cuarto de siglo eran niños, podrán a vivir momentos que estarán cargados de recuerdos como una comida en la era, canciones populares, diana disfrazados por las casas del pueblo y un largo etcétera en un programa que concentra la esencia de los veranos de antaño. Además, entre las actividades, está prevista también la proyección en el teleclub de un vídeo formado por imágenes antiguas que será uno de los momentos más «emocionantes» y la pandilla de hace 25 años rendirá un más que merecido homenaje a sus abuelos, «en agradecimiento por el esfuerzo que ellos hicieron para cuidarnos a la vez que seguían con sus labores en el campo», recuerda Carlos. Además, se grabarán entrevistas para el futuro documental ‘Pan con chocolate’, un vídeo que quieren dejar como recuerdo de un fin de semana cargado de emociones pero también para que las generaciones futuras conozcan mejor el pueblo y sus gentes como ellos han hecho ahora.

Serán en total una veintena de actividades con las que sus impulsores tienen la esperanza no solo de conseguir un reencuentro entre los vecinos «de uno de los pueblos más hermosos y singulares de la montaña leonesa», presumen Carlos, sino como homenaje a los que rehicieron el pueblo de las ruinas después de la Guerra Civil y «vencieron todo tipo de dificultades» en comunidad.

Porque si algo tiene Oville, asegura, es que allí todo se hacía «a escote y en hacendera» y la vida comunal era la gran baza de un pueblo que llegó a tener 200 habitantes a principios del pasado siglo. «Todo se trabajaba y luego se celebraba juntos», recuerda Carlos: la Navidad, el Carnaval, la matanza... sobraban motivos para unirse con el resto de vecinos, «de esta manera los niños aprendimos que no había ninguna distinción tampoco entre nosotros, ni guapos ni feos, ni ricos ni pobres, todos éramos una pandilla y en cuanto llegaba el fin de semana o las vacaciones estábamos deseando llegar a Oville», asegura.

Pero, reflexiona, a su generación (él ahora tiene 34 años), «nos educaron para irnos del pueblo, porque el éxito pasaba un poco por ir a la capital, sacarte una carrera... no se transmitían la ganadería o la agricultura porque incluso a nivel ético para muchos padres eso era como negarte un futuro». Por eso muchos de los integrantes de aquella pandilla que corría por las calles sin asfaltar de Oville hace 25 años, se han desvinculado del pueblo.

Pero el reencuentro será un momento especial de esos que todos tienen que tener marcado en el calendario –empezaron a organizarlo a principios de este año para que los que están lejos pudieran programar su viaje– como «una ocasión más fuerte aún para hacer el esfuerzo de venir», llama su impulsor, que a raíz de este movimiento ha vuelto a saber de gente con la que ya había perdido el contacto y «han ido surgiendo cosas muy bonitas de forma espontánea», confiesa.

Por un fin de semana, las calles de Oville volverán a tener la vida que cuando se levantó el teleclub y los que entonces eran niños volverán a merendar pan con chocolate.
Volver arriba
Newsletter