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Julio Aller y Javier Arias: "Queríamos hacer un disco donde primara la expresión"

Julio Aller y Javier Arias: "Queríamos hacer un disco donde primara la expresión"

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Julio Aller y Javier Arias presentan mañana en la cafetería de El Corte Inglés su disco-homenaje a Chet Baker. | E. LÓPEZ Ampliar imagen Julio Aller y Javier Arias presentan mañana en la cafetería de El Corte Inglés su disco-homenaje a Chet Baker. | E. LÓPEZ
Emilio L. Castellanos | 20/06/2018 A A
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Julio Aller y Javier Arias: "Queríamos hacer un disco donde primara la expresión"
Jazz Los músicos leoneses presentan este jueves en El Corte Inglés su nuevo disco homenaje a Chet Baker, donde piano, voz y trompeta constituyen los únicos recursos musicales de ‘Thanks Chet!’
Chet Baker alcanzó rango universal y su nombre resulta irrenunciable en la historia del jazz. Es cierto que la leyenda negra (propiciada por su adicción a las drogas) que arrastró este cantante y trompetista norteamericano, representante excelso del denominado cool jazz, le ha perseguido y le perseguirá siempre pero ello no obsta para manifestar y reconocer elogio a su carisma, su talento y su suficiencia e intuición musicales. La vida de Baker quedó definitivamente rota el 13 de mayo de 1988 en Amsterdam, con tan sólo 58 años de edad. Su cuerpo, cuyas entrañas estaban erosionadas por la heroína y la cocaína, fue hallado al pie del hotel de la ciudad holandesa donde paraba y aún hoy no se ha encontrado explicación definitiva a las causas de tan fatal caída. Voluntaria, accidental, provocada… Lo cierto es que el legado que Baker dejó impone su exclusividad y no ha dejado jamás de servir de referencia y fuente de inspiración a muchos músicos, entre ellos los leoneses Julio Aller y Javier Arias. Tomando como excusa el trigésimo aniversario del óbito de Chet Baker, ambos han consumado una esmeradísima grabación que, titulada ‘Thanks Chet!’ y articulada por trece temas (la mayor parte correspondiente al repertorio de Baker) y la asistencia técnica de Yaser González, se refugia en el universo intimista y personal del intérprete estadounidense. «Llevábamos tiempo intentando montar temas de esos que nos gustan a nosotros, esos donde prima la expresión sobre cualquier otra cosa. Chet Baker constituía una buena influencia y al final aquel propósito ha acabado convirtiéndose en un disco», comenta Javier Arias, quien, a lo largo de la grabación, alterna el uso de su voz, arma instrumental por la que ha atesorado fama, con el de la trompeta, a cuyas particularidades lleva años entregado. «Llevo mucho tiempo intentado sacar un sonido a la trompeta. Ha sido para mí un camino muy arduo».

El piano de Julio Aller disfruta del respeto y el respaldo de la profesión musical leonesa. Su capacidad y su sensibilidad interpretativas se han puesto al servicio de numerosos proyectos y el jazz ha sido una de las principales guías de su envidiable trayectoria. Precisamente al amparo del soporte jazzístico, Arias y Aller han ido apuntalado durante el devenir de los últimos años una suma de colaboraciones que avalan y fortalecen este ‘Thanks Chet’, donde solos ellos dos (piano, voz y trompeta) desnudan, osados, su sensibilidad frente a la audiencia. «Es cierto que nos hemos arriesgado mucho al usar este formato, pero como lo hemos hecho a nuestro gusto, con corazón, nos hemos quedado satisfechos», confiesa el pianista, refrendado por Arias. «No hay artificios de ninguna clase. Es tal cual». Desde luego, la relación de amistad y la complicidad que une a los dos músicos ha ayudado al aliño de una propuesta no precisamente exenta de dificultades y complejidades. «Nuestra relación es graciosa y seria a la vez. El me ve venir y yo a él. La música acaba convirtiéndose en una prolongación de nuestra propia amistad», añade Julio Aller a propósito de una grabación que nace del consenso más absoluto y se manifiesta esquiva con cualquier interferencia que altere el proceso creativo. «En dos sesiones hicimos el disco una vez que seleccionamos los temas que lo iban a integrar», se sincera Arias. «Es muy fácil trabajar con Julio. El hace su trabajo; yo el mío… y luego todo viene por añadidura. Hay muy buen rollo entre los dos. El protagonista es uno. Supone una yunta que tira del mismo carro».

‘Thats Chet’ se grabó sin apenas interrupciones, casi de una vez. «Queríamos dotar de frescura al disco», comenta el pianista leonés. «Imposible repetir las tomas con los mismos fraseos. Julio rearmoniza a su gusto y manera cada canción y se entretiene en ir creando un ambiente que dé pie al ataque de la trompeta o de la voz, que caen como en un colchón etéreo», recalca el crooner leonés. Principalmente se ha manejado un criterio a la hora de decidir qué temas (entre ellos uno original) daban contenido a la grabación, lo que Javier Arias llama ‘el gustor’, la satisfacción que les proporciona cada uno de ellos. Eso, por supuesto, y las limitaciones que les impone un formato como este, sin base rítmica. «La elección va en función de los instrumentos que intervienen. Un piano, una voz y una trompeta. Sin aderezos. El repertorio tenía que nutrirse de baladas, sí o sí».

Julio Aller y Javier Arias no buscaban una mera reproducción de Chet Baker, sino atrapar el ambiente que envolvía a sus interpretaciones. «Creo que lo hemos conseguido», asegura el pianista. Ya publicado y con una tirada inicial de 500 ejemplares, ‘Thats Chet’ va a vivir un nuevo paso adelante en su existencia: cobrar nueva vida frente al público. Y así lo hará, como primer paso, este jueves, en  El Corte Inglés (20:00 horas, cafetería de la sexta planta) en el transcurso de un acto que oficializará el nacimiento de un disco que, posteriormente, irá brotando una y otra vez sobre el escenario bajo el mando de la intimidad del dúo o la expresividad de una banda de formato más amplio. «Son temas que no nos resultan nuevos. La mayoría los hemos ido interpretando desde hace tiempo con el cuarteto (en el que, además de Julio y Javier, se incluyen el contrabajista Javier Baíllo y el baterista Pepe López)».

El pianista leonés reconoce que este disco «ha sido muy especial», admitiendo también la condición de punto de inflexión de este en una carrera, la suya, dilatada y repleta de referencias, así como también de consecuencia de la misma. «Yo estoy abierto a todo. Ante todo, quiero ser feliz y la música me lo permite. Hace poco compartía este disco con unos alumnos y ellos me decían que habían descubierto una nueva forma de ver la música. Sólo por eso, ya ha merecido la pena hacer el disco».

«Esta es nuestra forma de entender el cool de Chet». Así se expresan ambos en la carpeta de un disco donde la personalidad de Baker anida rotunda. «Gracias Chet por enseñarnos que la expresión es el alma».
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