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Juan José Badiola: "Es muy posible que lleguemos a consumir insectos en España"

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Juan José Badiola, presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España. | ICAL Ampliar imagen Juan José Badiola, presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España. | ICAL
Ical | 28/10/2018 A A
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Juan José Badiola: "Es muy posible que lleguemos a consumir insectos en España"
Medio ambiente El presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios repasa asuntos como la seguridad alimentaria, la sanidad animal y la producción sostenible
Su gran presencia mediática y su capacidad comunicadora le han convertido en una de esas figuras a las que la sociedad presta atención. Cuando la crisis de las vacas locas hizo que buena parte del sector ganadero se tambalease, Juan José Badiola (León, 1948) se convirtió en una de las principales referencias nacionales e internacionales para saber qué terreno pisábamos. El presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios y catedrático de Sanidad Animal de la Universidad de Zaragoza participó este sábado en la entrega de los Premios Ovinnova 2018, dentro del I Salón Profesional del Ovino. En esta entrevista concedida a la agencia Ical repasa algunos de los asuntos que más preocupan a la sociedad en relación con la seguridad alimentaria, la sanidad animal y la producción sostenible.

- Ya pasó aquella época en la que, si hablaba Juan José Badiola, era que estaba pasando algo grave, ¿no?
- (Risas). Por favor, no me asocien solo a los aspectos negativos de la alimentación. Yo, realmente, he intervenido siempre que se me ha demandado para intentar aclarar algunas cuestiones que no son fáciles de entender y con el mejor ánimo de procurar informar sin asustar a la gente.

- ¿Es cierto que el sector ganadero de Castilla y León está sometido a los controles más rigurosos del mundo?
- Creo que podemos presumir de que en España y, en líneas generales, en Europa, hay el mayor nivel de seguridad alimentación del mundo. Es rigurosamente cierto. Lo que comemos ha sido sometido a los controles suficientes como para que esos productos sean considerados inocuos.

- ¿El sector aprendió de verdad con las vacas locas?
- Absolutamente. La crisis provocada por el advenimiento de la encefalopatía espongiforme bovina tuvo un efecto negativo innegable los ganaderos, que sufrieron directamente la crisis y vieron cómo la gente desconfiaba de sus productos y se abstenía muchas veces de comprar. Fue un problema difícil, con un patógeno que ni se conocía ni se conoce bien y sistemas complicados de transmisión. No obstante, la parte positiva de esa crisis fue que motivó una respuesta por parte de las autoridades europeas, los productores, la industria y la distribución. Todos se dieron cuenta de que había que tomarse muy en serio el problema, que los consumidores no perdonaban que las cosas se hicieran mal y, al final, esa llamada de atención sirvió para hacer las cosas mucho mejor.

- Superada esa crisis, ¿cuáles son los principales riesgos que acechan ahora?
Es verdad que seríamos demasiado optimistas si pensáramos que ya no va a haber problemas porque, desgraciadamente, no va ocurrir. Soy miembro de una organización que depende de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria y que se llama 'Riesgos emergentes para la cadena alimentaria europea', es decir, qué puede ocurrir a corto, medio y largo plazo. Es un sistema basado en la recopilación masiva de información de todo el ámbito alimentario y un filtrado de las cuestiones desde el punto de vista científico, prensa, cambios de precios, comunicación de riesgos alimentarios… para intentar prever lo q podría pasar. Me gustaría dejar claro que vivimos en un mundo globalizad. Los alimentos viajan en todas las direcciones y consumimos productos de todo el mundo cuando antes eran locales, del pueblo o la región. Hoy eso ha cambiado y es difícil poder controlar toda esa masa de alimentos que llegan a Europa desde todo el mundo.

- ¿Se llega a controlar todos los productos?
- Es difícil pero no imposible. Cuando la Comisión Europea autoriza que un producto de otro país se comercialice aquí, envía inspectores in situ y ve en qué condiciones se produce y si cumple o no los estándares europeos. Luego está también el problema del cambio climático y el problema de vectores como mosquitos, garrapatas y otros agentes biológicos como parásitos, bacterias y virus, que hay que tener en cuenta. Puede haber gente escéptica pero está claro que el clima está cambiando y ahí están los resultados. Eso va a determinar nuevos riesgos. Por otra parte, las biotoxinas marinas están siendo un problema, biotoxinas nuevas que se instalan en territorio europeo; los procesos de industrialización tienen un coste y, cuando hay un exceso de metales pesados o plásticos también hay que considerarlos.

- Según todo esto, parece que lo tenemos francamente mal.
- Bueno, hay que tenerlo muy presente. No podemos cerrar los ojos y, por eso, en la red de riesgos emergentes para la cadena alimentaria europea estamos vigilantes. Tratamos de identificar los riesgos más probables.

- Entre esos riesgos, ante los casos de peste porcina, ¿cómo se explica que no haya uniformidad de normativa para impedir el tránsito de jabalíes y que en unos lugares esté prohibido y en otros, no?
- La fauna silvestre es otro elemento de preocupación porque también es portadora de enfermedades. La peste porcina africana no se está transmitiendo por los cerdos, sino por los jabalíes, que también están siendo portadores de la tuberculosis. En ciertas zonas de España tenemos una prevalencia de tuberculosis en el jabalí preocupante y puede entrar en contacto con los cerdos. En Inglaterra, el tejón ha rebrotado los casos de tuberculosis y quién lo iba a decir de una enfermedad que estaba prácticamente vencida.

- ¿Podemos consumir panga?
- Vamos a ver. A veces, un alimento puede tener buena o mala fama. Se ha dicho que el panga está contaminado y no es así. Ha habido casos de contaminación pero no todo ese pescado está contaminado por proceder de determinados países.

- ¿Quién coma mucho atún está condenado a sufrir altos niveles de metales pesados?
Hombre, que los metales pesados están en el medio marino es indudable. A mí me gusta el atún y en mi casa se come bastante. Podría parecer que estoy haciendo un acto de fe pero hay que pensar que los alimentos que se comen de forma generalizada están controlados por las autoridades.

- ¿Es verdad que la sardina común adquirirá en unos años el rango de la anchoa de Santoña?
- Pues, al paso que vamos, puede que sí. La sardina ha sido un alimento muy barato y no lo será en un futuro. Además, es muy nutritiva. En cualquier caso, el principal problema en el pescado es el anisakis. Si me hubiesen preguntado hace 20 años si un gusano iba a ser responsable en el mayor efecto negativo en el pescado no me lo habría creído. Lo que pasa es que, a veces, los seres humanos hacemos tonterías y malas prácticas. Antes había anisakis pero de una forma más controlada y en pequeña cantidad. En cuanto las flotas pesqueras del mundo, entre ellas, la española, evisceran y arrojan las vísceras al mar, se forma un ciclo biológico vicioso del parásito, que se ha incrementado de una forma espectacular.

- ¿Tres o cinco días de congelación?
- Cinco días, a 20 grados bajo cero. Con 24 horas sería suficiente si el frigorífico de casa alcanzase esas temperaturas de forma continuada pero, como hay tanta diversidad de frigoríficos, se ha optado por fijar ese período de seguridad. La congelación se plantea para cuando un alimento se consume insuficientemente cocinado. Se consumen boquerones en vinagre, pescado crudo, un pescado a la brasa no lo bastante hecho… Además, no hay que olvidar que una persona previamente sensibilizada al anisakis puede tener problemas al consumir pescado, aun congelado, porque no se elimina completamente la capacidad antigénica del parásito.

- ¿El consumo de insectos llegará a generalizarse en España como principal fuente de proteína?
- La verdad es que la mayoría de españolitos medios dirían que no consumirían insectos porque en España no hay ese hábito alimentario pero hay muchos países donde sí. Esto lo plantea la FAO porque considera que la disponibilidad de proteínas es limitada. Cada vez se incorporan más personas que comían, sobre todo, hidratos de carbono y que también quieren proteínas. De todas formas, la capacidad productiva de proteínas convencionales tiene todavía espacio a través del cerdo, las aves y los rumiantes.

- ¿Hay un cálculo de plazos al respecto?
- No. No está establecido porque es muy difícil hacer previsiones pero hay que tener en cuenta que es muy posible que lleguemos a consumir insectos en España. Y va a costar acostumbrarse porque los hábitos alimentarios no se cambian ni en un día ni en dos ni en tres. De todas formas, le veo más posibilidades de usos para la fabricación de piensos de consumo animal. Por ejemplo, las aves son omnívoras y comen insectos, de manera que no tendría que haber ningún problema para darles ese tipo de alimentación.

- Si hay inquietud social por la instalación de granjas de porcino, habría que ver con las de producción de cucarachas…
- Ya hay empresas en Europa que producen insectos. Nosotros hemos hecho un informe en la Agencia Europa un informe sobre los riesgos del consumo de insectos para la seguridad alimentaria porque, por ejemplo, podrían ser vehículos de insecticidas, herbicidas y plaguicidas. Sea como sea, no es descartable que en un plazo no lejano, los insectos vayan a formar parte importante de la composición de piensos y que también empecemos a comer insectos.

- ¿Tiene fundamento científico la corriente contraria a las grandes explotaciones de porcino en Castilla y León?
- Vamos a ver. Soy prudente y equilibrado. Es cierto que las deyecciones de los cerdos, los purines, han sido y siguen siendo un problema, pero se está haciendo mucha investigación e innovación para evitar ese problema, que se solucionará en un tiempo no lejano. También es cierto que hay territorios donde se registra una carga excesiva de porcino y los veterinarios tenemos claro que la ganadería debe tener un equilibrio con el territorio. En Cataluña, Aragón o Murcia hay ciertas zonas donde hay mucho porcino y no hay que olvidar la bioseguridad. Ahora tenemos en mitad de Europa un brote de peste porcina africana y, si viniera aquí, cuanto más cerca estén las granjas unas de otras, mayor riesgo hay que la expansión sea más rápida.

- Entonces, ¿a quien le pongan una granja cerca puede estar tranquilo porque las administraciones y los veterinarios lo tienen todo controlado?
- Habría que distinguir lo que piensan las administraciones y los veterinarios, que no siempre es lo mismo.

- ¿Difiere mucho?
- No. Las exigencias de la administración son altas y hay que reconocerlo. Es su responsabilidad y, si hay un problema, se la van a pedir. De todas formas, se tiende a crear alarma cuando, en realidad, las cargas ganaderas cada vez están más controladas. Antes, los animales vivían junto a las personas y hoy no se puede poner una granja donde se quiera. Los veterinarios tenemos nuestra responsabilidad, colaboramos con la administración y tenemos nuestra propia opinión, que expresamos sin alarmar y con espíritu de colaboración. Si aparece la peste porcina africana, que espero que no ocurra, será una prueba para las administraciones y para los veterinarios.
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