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Joyas en vía muerta... visibles

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La número 10, El Esla, bautizada como ‘La reina’ puede visitarse en la actualidad en la explonada del MSM. Ampliar imagen La número 10, El Esla, bautizada como ‘La reina’ puede visitarse en la actualidad en la explonada del MSM.
Fulgencio Fernández | 01/12/2019 A A
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Joyas en vía muerta... visibles
Patrimonio Las locomotoras olvidadas del Valle de Sabero han encontrado una nueva vida como esculturas urbanas. Dos expertos explicaron ayer en el MSM la nueva vida de estas máquinas
"Nueva vida para las locomotoras de Hulleras de Sabero" es el título de la actividad que este sábado se desarrollaba en el Museo de la Siderurgia y la Minería de Sabero; en él dos expertos dieron a conocer paso a paso «cómo fue el trabajo de restauración de las antiguas locomotoras de Hulleras de Sabero». Se trataba de Javier Fernández, director del museo del ferrocarril de Gijón, uno de los grandes especialistas en ferrocarriles de España y que ha asesorado este proceso de restauración y por Manuel del Valle, propietario de los Talleres del Valle de Mieres, donde se llevó a cabo la restauración de estas extraordinarias máquinas.

Recordaron cómo «Hulleras de Sabero utilizó durante décadas un ferrocarril propio para transportar el carbón desde sus minas al lavadero y posteriormente desde este lavadero de Vegamediana hasta la vecina estación del ferrocarril hullero en Cistierna con dirección a los hornos altos de Bilbao. Decenas de locomotoras de vapor y alguna diésel en los últimos años de vida de la empresa, surcaban a diario el Valle de Sabero dejando impregnando su paisaje de estelas de vapor y animando la bulliciosa vida de la cuenca en aquellos años con su silbido característico». Pero con el cierre de la empresa, 1991, quedaron en en vía muerta de las últimas cinco locomotoras a vapor que prestaban servicio y que después de graves desperfectos han sido restauradas tal y cómo ayer fue explicado.

Algunas de estas locomotoras fueron llamadas en tiempo las joyas del Valle, gozando de merecida fama algunas como las bautizadas como ‘Esla’, ‘Cistierna’ y ‘Vegabarrio’, en la actualidad ubicadas en diferentes puntos del municipio como verdaderas esculturas urbanas.

Recuerda el estudioso Mikel Iturralde que «la número 5, con el nombre de ‘Vegabarrio’ y timbrada de 8,26 atm, fue construida antes de 1937 y probablemente a partir de restos de otra locomotora de procedencia Couillet. Esta joya tuvo que sufrir una amplia reparación para reemplazar su caldera. Estuvo siempre ligada a los servicios de maniobras a excepción de los últimos años que volvió a su actividad propia en los años 80. Junto con ‘El Esla’ y ‘Cistierna’ fueron las que estuvieron en activo hasta el cierre de la línea».
Señala asimismo que La nº 10 ‘El Esla’, o la ‘Reina’, llegó de Cariñena en 1886, construida el año antes por Sharp and Steward de Galsgow, fue adquirida al Ferrocarril de Cariñena de Zaragoza. Se mantuvo en funcionamiento durante más de cien años, habiendo sido la locomotora más antigua de Europa en activo trabajando para una explotación minera».

Por su parte, de la nº 11 ‘Cistierna’, construida en los talleres de Vegamediana hacia 1945 y timbrada a 10 atm, dice Iturralde que «junto con la nº 10 ‘El Esla’, fue una de las que más confianza ofrecía por parte de la empresa HSA y de las más usadas en sus instalaciones mineras, sobre todo en los servicios de línea y maniobras. En alguna circulación se la veía arrastrando el vagón Break de la compañía minera».

Y hoy son joyas en vía muerta, pero felizmente ‘visitables’.
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