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Izquierdo: "Vemos falta de rumbo y cierta fatiga en la gestión de la Junta ante la pandemia"

Izquierdo: "Vemos falta de rumbo y cierta fatiga en la gestión de la Junta ante la pandemia"

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David Rubio / Alfonso Martínez | 28/02/2021 A A
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Izquierdo: "Vemos falta de rumbo y cierta fatiga en la gestión de la Junta ante la pandemia"
Política Entrevista al delegado del Gobierno en Castilla y León
Ha cumplido recientemente un año en su nuevo cargo, en el que casi no tuvo tiempo de asentarse antes de hacer frente a la gestión de la pandemia en coordinación con la Junta de Castilla y León. Ahora, el delegado del Gobierno analiza la crisis sanitaria, los retos de futuro de la provincia y el debate abierto sobre la petición de una autonomía leonesa.

– Son muchos los temas que relacionan directamente al Gobierno con León y nos gustaría empezar por lo que tiene que ver con los fondos de transición justa. ¿Cómo analiza las oportunidades que se abren para esta provincia?
– Se abren muchas oportunidades para el país, para la comunidad y para las provincias de León y de Palencia, porque ambas son las que sufren el cierre de la minería, pero también para Burgos, que tiene derecho a fondos de transición justa por el cierre de la central nuclear de Garoña. Dentro del marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia –que incluye esos 140.000 millones de euros que van a llegar a España– se ha logrado incrementar la partida de transición justa prevista en el presupuesto de la Unión Europea. Había algo más de 300 millones y se han añadido otros 420 para acelerar la transición ecológica y justa. España va a contar con más recursos que van dirigidos a territorios abocados al cierre de la minería y las centrales térmicas o nucleares. Es una magnífica oportunidad para León a la hora de disponer de una cantidad de recursos muy importante, pero la clave está en acertar y presentar buenos proyectos, en tener buenas iniciativas, porque esto no deja de ser una colaboración entre lo público, que pone recursos que hagan de palanca, y la iniciativa privada, que debe aprovecharlos para impulsar nuevas actividades que recuperen el empleo que había en un solo sector como la minería y sus térmicas.

– La clave puede estar en el control que se haga de estos fondos para que no pase lo mismo que con los planes del carbón...
– Siempre hay controles, pero tenemos que acertar en los objetivos que marquemos y en qué queremos gastar esos recursos. Va a haber posibilidades para que los ayuntamientos mejoren sus infraestructuras, pero sobre todo deben tener una visión de generar recursos que faciliten la actividad privada. En segundo lugar, va a haber también recursos propios para esa iniciativa privada. Durante la información pública de los protocolos de transición justa, se han presentado muchas iniciativas. Las hay públicas y privadas y en algunos casos son ya muy concretas y con proyectos claros que financiar cuando salgan las convocatorias. Creo que debemos ser optimistas, trabajar con ilusión en el futuro y lanzar ese mensaje de esperanza, de empeñarnos todos, lo público y lo privado, en compartir esfuerzos para reactivar la economía y aprovechar al máximo las oportunidades de modernización que suponen estos mecanismos financieros que aporta la Unión Europea.

– ¿Cuándo podrían empezar a materializarse los proyectos en las cuencas?
– En estos momentos se están evaluando los proyectos que se han presentado y a partir de ahí tienen que firmarse las ayudas a cada uno de ellos. Por tanto, esto tiene un tiempo de evaluación, pero confío en que en los próximos meses podamos ver concreciones sobre las ayudas que van a recibir algunos proyectos. En todo caso, habrá también convocatorias vinculadas al propio fondo de transición justa, que está incluido en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y en los Presupuestos Generales del Estado, que tienen un anexo específico para recoger toda esta dotación para que se puedan ir haciendo las convocatorias. En este año tendremos esas convocatorias y ayudas concretas y empezaremos a ver algunos proyectos que echarán a andar gracias todos estos mecanismos financieros asociados a los planes de recuperación.

– Uno de los proyectos más importantes que tiene pendiente el Gobierno en León es la plataforma logística de Torneros. ¿Cuándo veremos avances?
– Ya hay un avance. Se ha conocido hace unos días la adjudicación del proyecto de urbanización. Es un paso que hay que dar, porque sin proyectos no se pueden hacer obras. Es un paso clave. A partir de ahí, vendrá la redacción del proyecto y en su momento la licitación de las obras, pero se están dando los pasos y se está valorando la posibilidad de precomercializar algunas parcelas para poner de manifiesto el interés de los empresarios. Hay una voluntad clara de avanzar en el desarrollo de este espacio logístico e industrial que no deja de ser también una oportunidad muy interesante para la provincia de León, sobre todo para esa zona sur que tiene una vocación industrial y logística.

Superar la negligencia de la etapa anterior en el plan de integración de Feve nos va a costar meses o años– De un proyecto que parece que arranca por fin a uno que parece que nuca se va a terminar. ¿Qué certidumbres puede aportar sobre la Variante de Pajares?
– Es una inversión muy importante en términos económicos por parte del Gobierno, pero también es una voluntad de conectar el conjunto de los territorios, en este caso, la cornisa cantábrica con el resto del país a través de León. Es una oportunidad importante, porque la Variante de Pajares incorpora cuestiones que no estaban tan claras en etapas interiores. Los túneles no estaban diseñados para poder acoger tráfico de mercancías, que en nuestro país se hace fundamentalmente con trenes y vagones de ancho ibérico. Inicialmente, los túneles solo contemplaban el ancho internacional y por tanto por los trenes de mercancías que salen de los puertos y las industrias asturianas, que recorren buena parte de nuestro país e incluso llegan hasta Sagunto para hacer algún trasvase de material metalúrgico, no habrían podido utilizarlos y habrían tenido que seguir circulando la vía actual, que genera muchas dificultades para un transporte de mercancías eficaz y competitivo. El cambio que ha hecho este Gobierno de permitir que uno de los túneles tenga ancho mixto va a permitir su uso para el transporte ferroviario de mercancías. Es una magnífica noticia, porque supone un avance frente a otros dogmatismos que en su momento planteó el PP y que habrían supuesto infrautilizar una infraestructura muy costosa que tiene un enorme potencial para el tráfico de mercancías pasando por León. Está claro que habría sido una merma de oportunidades para el desarrollo de cualquier actividad industrial y logística en esta provincia y en el conjunto de la comunidad. Hay una previsión de que en este año estén las obras terminadas y comiencen las pruebas de seguridad, por lo que tenemos un horizonte relativamente próximo de puesta en servicio de la infraestructura. Desde luego, la voluntad es que la alta velocidad llegue a Galicia y Asturias, por lo que hay un compromiso de conectar toda esa cornisa con la meseta a través de León para aprovechar las oportunidades que puedan robustecer el Corredor Atlántico de mercancías en la comunidad.

– Si hay algo que los leoneses no podemos entender por mucho que nos lo expliquen es la paralización de la integración de Feve pese a que la obra está hecha. ¿Cree que a lo largo de esta legislatura se encontrará una solución?
– Hay que poner de manifiesto que durante muchos años el proyecto estuvo paralizado. Me sorprende leer estos días al senador y exalcalde de León, Antonio Silván, hablando de si hay o no hay proyecto. Hay lo que dejó el PP en su momento. Está la elaboración de un reglamento para que los tranvías puedan circular por la Red Ferroviaria de Interés General, cosa que no existía. Los reglamentos requieren unos trámites importantes y más cuando hablamos de cuestiones que afectan a la seguridad de la circulación ferroviaria. Es un elemento crucial. A veces no somos capaces de entender que una infraestructura de carreteras, una vez que está terminada, a los pocos días puede ponerse en servicio porque solo requiere una prueba de seguridad vial, pero cuando hablamos de transporte ferroviario no solo hablamos de construir la infraestructura, sino también de instalar los sistemas de seguridad y probarlos, algo que lleva su tiempo, al igual que ver cómo circulan los trenes y formar a los maquinistas. Y el problema es que a todo este proceso se suma en este caso que no hay normativa para usar tranvías en la Red Ferroviaria de Interés General. Hay que concluir su redacción, que tiene que adaptarse a criterios europeos que han ido cambiando en los últimos años en lo referido a la adaptación de los riesgos. No es un proceso sencillo. Cuando Pedro Sánchez llegó al Gobierno, no había tranvías comprados ni previsión para comprarlos. Por lo tanto, los atrasos que estamos teniendo que explicar tienen que ver con la falta de previsión del anterior Gobierno en la elaboración de la normativa y en la compra de tranvías. Y no es como comprar un coche en un concesionario. Hay que hace la licitación y hay que construirlos. Es algo que lleva tiempo. Y la causa del retraso hay que verlo en lo que no se hizo en la etapa anterior y no en lo que se está haciendo ahora. Se trabaja en la elaboración de esa normativa. Ha concluido recientemente el trámite de información pública y hay que evaluar las alegaciones. Luego tiene que seguir varios trámites ineludibles e incluso ser dictaminada por el Consejo de Estado. Los tranvías están previstos en una licitación de Renfe hecha en esta etapa del Gobierno y lo que vemos es una negligencia de la anterior que nos va a costar superar en estos próximos meses o años, porque no había nada previsto y los trenes tardan antes de que puedan ponerse en servicio.

– Con respecto al polémico asunto del lobo, parece que en el Gobierno hay voces contrarias, porque el ministro de Agricultura se ha mostrado en contra de prohibir su caza al norte del Duero, algo que defiende la ministra de Transición Ecológica. ¿Cuál es su opinión?
– Creo que hay una postura coincidente entre ambos ministerios, porque están trabajando con las comunidades autónomas y con las organizaciones profesionales agrarias para establecer algunas cosas importantes. En primer lugar, hay que proteger la especie y, siendo conscientes de que eso puede conllevar daños a los ganaderos, hay que darles algún tipo de compensación. Este es el mensaje del Gobierno. En segundo lugar, cada comunidad tiene una normativa diferente. En Asturias la caza del lobo está prohibida desde hace décadas y por iniciativa propia. En Castilla y León solo está prohibida donde Europa obliga, es decir, hay una posición radicalmente distinta y se está pudiendo cazar al norte del Duero. No puede haber esa disparidad de criterios y tampoco puede haberla sobre cómo se trata a los ganaderos que sufren los daños. Hay diferencias en cuanto a las ayudas que reciben en unos u otros territorios o el tiempo que tardan en cobrarlas. Se están buscando alternativas en las que pueda haber incluso aportación del Estado para compensar la conservación del lobo y los daños que puede generar al ganadero, pero tenemos que hacer una reflexión. La pérdida de biodiversidad es el mejor caldo de cultivo para los virus y las pandemias. En todo caso, queremos hacer compatible la protección con la actividad ganadera con mecanismos de compensación que sean equiparables en el conjunto del país a través del conjunto de las administraciones. Hay que hacer un debate sobre lo que el Estado puede aportar, pero lo importante es que sean equiparables en todo el país y se valoran alternativas como las de Francia y otros países con políticas similares a la que plantea el Gobierno.

Hay que hacer compatible la protección del lobo con la ganadería y que las ayudas  por los daños sean iguales– ¿Cuál es su análisis de la respuesta de la Junta ante la pandemia y cómo ha sido la coordinación con el Gobierno?
– En términos generales, la relación es correcta. Hemos mantenido una colaboración importante en bastantes aspectos. Ahora tenemos menos atribuciones y están centradas en hacer cumplir las normas que establece el presidente de la Junta como autoridad delegada en cuanto a los cierres perimetrales, la limitación nocturna de la movilidad o el control de las personas en cuarentena para denunciar si se produce algún incumplimiento a través de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. También colaboramos con los rastreadores que aporta el Ministerio de Defensa. Esto está permitiendo que la Atención Primaria se descargue de esa labor para recuperar la asistencia que al inicio de la pandemia no se prestaba a otras dolencias. En todo caso, hay un antes y un después en el adelanto del toque de queda a las ocho de la tarde, porque de alguna manera se ha lesionado la confianza. Sigue habiendo una colaboración razonable, pero hay cierto resquemor ante la actitud del presidente de la Junta porque, a pesar de las advertencias, desoyó el criterio de la autoridad competente, que era el Ministerio de Sanidad. Adoptó como autoridad delegada una decisión en contra de ese criterio y la consecuencia ha sido la aceptación de las medidas cautelares por parte del Tribunal Supremo. Eso ha dejado un poso de desconfianza. El problema de esa falta de unidad a la que siempre apela el presidente del Gobierno es que ha generado es confusión a la ciudadanía. Y esto solo lleva a que el ciudadano no asuma las normas de la misma manera que si escuchase un mensaje claro de las administraciones, por lo que acaba afectando a la gestión de la pandemia.

– Su partido ha llegado a plantear la posibilidad de presentar una moción de censura. ¿Comparte la iniciativa?
– Es una posibilidad que está contemplada en el Estatuto de Autonomía y por lo tanto siempre está ahí para poder ser utilizada. En todo caso, es una cuestión que compete al partido en su estructura autonómica y son ellos los que tienen que determinar el momento, la oportunidad y la finalidad de una posible moción de censura. Es un debate que se puede abrir en cualquier circunstancia y hay unas críticas muy importantes a la gestión de la Junta. Hemos visto un Gobierno que tuvo que afrontar la primera ola de la pandemia, tuvo que hacer una desescalada que se programó con semanas de antelación y se discutió con todos los agentes afectados y tuvo modificaciones sobre las previsiones iniciales por esa actitud de diálogo y escucha. Quizá ahora hemos visto falta de rumbo y de estrategia por parte de la Junta. Da la sensación de que existe cierta fatiga en la administración autonómica por la gestión de la pandemia. El debate de la moción de censura puede estar ahí, pero no me compete hacer una valoración en términos políticos, porque soy delegado del Gobierno y debo tener una relación institucional con la Junta.

– En su toma de posesión mostró su rechazo a las políticas que se basan en el sentimiento de agravio entre provincias. ¿No cree que, aunque sólo sea por los datos de población, los leoneses tenemos motivos para sentir ese agravio?
– Es verdad que hay territorios que están en una situación más complicada que otros, pero lamentablemente esta comunidad no hace más que perder población en su conjunto. Se salvan levemente un par de provincias y sobre todo sus entornos más urbanos. Esta comunidad tiene brechas y desequilibrios importantes. Los tiene de unas provincias con otras, pero los tiene también entre el medio urbano y el rural. Hay zonas de provincias como Burgos o Valladolid, que pueden ser las que tengan un mayor dinamismo, que son un auténtico desierto demográfico. Este problema afecta a todas las provincias de la comunidad. Es verdad que hay mecanismos para abordar esa situación. Ahí estuvo el Plan del Oeste impulsado por el presidente Zapatero para tratar de reequilibrar la falta de inversiones en algunos territorios. Hay un mecanismo del que se habla muy poco pero que está en nuestro Estatuto de Autonomía. Es un Plan de Convergencia Interior cuyo desarrollo ha ido rechazando sucesivamente el PP. Es un mecanismo que está a disposición de la Junta para que, con cofinanciación del Gobierno, puedan aplicarse políticas de convergencia interior en nuestro territorio. En cuanto a los agravios, creo mucho en la colaboración y en la cooperación, en el entendimiento, en que las cosas se consiguen más con esfuerzos compartidos que con mirarse de reojo. Y esta es una actitud que vemos desgraciadamente en muchos lugares de nuestro país. El agravio como argumento, cuando a mí me parece más interesante la búsqueda de alianzas, de colaboración, de entendimiento, porque creo que es mucho más beneficioso para todos. Los datos hacen vislumbrar una situación complicada, pero creo que en la colaboración hay muchas más fortalezas para superarla que en otro tipo de actitudes. De lo que se trata es de buscar proyectos propios en cada territorio. A veces pensar que todos los proyectos tienen que estar en un sitio no es la mejor de las apuestas. Hay que trazar lo que se quiere para un territorio, apostar por ello y en la medida en que se pueda colaborar con otros para reforzar el conjunto. Esto será más exitoso que las estrategias que miran solo a uno mismo y que hacen más difícil el encuentro de soluciones.

Las cosas salen mejor con esfuerzos compartidos que mirándose de reojo– Pero desde la posición de un socialista leonés se reciben mensajes contradictorios, porque está la línea más oficialista del secretario provincial y la del alcalde de León, que pide la autonomía...
– La identidad, el sentimiento de donde cada uno es, solo puedo respetarlo y alabarlo. Cada uno lo hace con mayor o menor ostentación, pero me parece fenomenal ese sentimiento de pertenencia a un lugar, a una cultura o a un territorio. Eso me parece siempre muy loable. Y a partir de ahí, tenemos que buscar los problemas de la sociedad leonesa en este momento. A mí me parece que en el frontispicio de los problemas ahora están la vacunación y la recuperación económica. Y eso tiene que ser el objetivo fundamental. Además, tenemos la oportunidad de tener infinidad de recursos a través de los mecanismos de europeos de la recuperación y la transición justa. Lo importante es centrarse en aprovechar los recursos que hay para superar los problemas actuales. Cómo mejoramos la calidad de nuestra sanidad pública, cómo vacunamos a nuestra gente, cómo atendemos mejor a los mayores y los dependientes, cómo educamos mejor a nuestros hijos, cómo hacemos que las empresas de la provincia aprovechen estos recursos para introducirse de verdad en la digitalización y la modernización de sus procesos para ser más competitivas y generar más empleo. Seguro que esto lo compartimos todos como prioridades y yo invito a trabajar en ellas a todo el mundo. Otros debates pueden estar ahí, pero lo prioritario es que la gente se vacune, que los hosteleros puedan abrir sus negocios, que la economía recupere el pulso, que el turismo pueda volver a León aprovechando el Parador de San Marcos y todas las inversiones. León tiene AVE, aeropuerto, un Parador recién inaugurado con una previsible ampliación, tiene el Incibe, que es una apuesta de país con un centro de ciberseguridad con una dotación de 200 millones de euros en gasto corriente. Son apuestas muy claras y oportunidades muy potentes. Hay una Universidad que tiene elementos muy valiosos, la gastronomía, los recursos culturales… Hay infinidad de elementos positivos con los que plantearse el futuro y con los que elaborar proyectos para aprovechar esos recursos que van a estar ahí.

– ¿Cómo ve la Mesa por León? ¿Cuándo dará resultados palpables?
– La Mesa por León ha arrancado y ha adoptado ya unos acuerdos sobre cómo organizarse. Está ahora trabajándose en el refuerzo de la estructura de la agencia, pero la clave es el trabajo de quienes la conforman, los expertos designados por patronal y sindicatos a la hora de poner sobre la mesa proyectos y aunar los esfuerzos de todos para sacarlos adelante. Tenemos que poner en valor los recursos que pueda haber, las iniciativas empresariales, cómo somos capaces de ayudarles con la búsqueda de suelo o de herramientas financieras o de acuerdos sociales con los sindicatos. Hay muchas posibilidades de trabajo. El diagnóstico se tiene claro desde hace años en León, cuáles son las apuestas, pero hay una clave importante, que es insistir en que estamos en un momento en el que vamos a tener una dotación de recursos muy significativa. León va a contar con fondos de recuperación y de transición física, pero ahora hay que buscar proyectos interesantes que puedan financiarse con esos recursos y que todos pongamos lo mejor de nosotros mismos al servicio de esos proyectos. Esa es la clave en este momento, que haya un compromiso de todos a la hora de trabajar por dar a conocer las cosas buenas que tiene León. El discurso positivo, de oportunidades, de ofrecimiento a la inversión, de que aquí estamos todos para colaborar, para ayudarnos y empujar…

– ¿Servirá para canalizar proyectos o conseguirá fondos adicionales?
– Los fondos están en los presupuestos de las administraciones. Tenemos que ser capaces de identificar proyectos que quieran instalarse en León y de ayudarles a ver dónde están los recursos, dónde puede haber oportunidades de suelo, de negocio o de financiación, dónde se pueden encontrar trabajadores formados para nuevas actividades. El papel de la mesa es ver palancas de transformación y aunar los esfuerzos de todos. Estoy convencido de que los empresarios tendrán sus inquietudes y querrán invertir o serán capaces de identificar nuevas actividades. Y estoy convencido de que los sindicatos quieren llegar a algunos acuerdos sociales con los empresarios para facilitar la implantación de las empresas. Estoy convencido de que las administraciones somos capaces de decirle a quien quiera invertir cómo debe hacerlo y cómo podemos ayudarles. Creo que todos ponemos lo mejor de nuestra parte para trasladar que León es un territorio deseoso de recibir con los brazos abiertos la inversión pública y privada y conseguir que entre ambas nos ofrezcan oportunidades. Debemos tener todos una actitud de respeto, lealtad y colaboración, porque por encima de todo está el futuro de León.
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